Si además de virtual es efímero, mejor

Dos reconocidos net.artistas, Brian Mackern y Arcángel Constantini, se enfrentarán hoy en el ciberespacio para crear una pieza conjunta con final incierto
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9 de mayo de 2003  

No estará la Hiena Barrios, tampoco Osvaldo Principi. No habrá guantes ni chicas anunciando cada round. El escenario nada tendrá que ver con un cuadrilátero. Cuando suene la campana (sí, habrá campana), una gran batalla comenzará en el ciberespacio. El uruguayo Brian Mackern y el mexicano Arcángel Constantini se enfrentarán esta tarde en un duelo virtual donde cada uno intervendrá el sitio Web de su contrincante, generando una pelea en tiempo real. "Hackear", en la jerga, pero como una propuesta artística.

"Es una nueva manera de crear, de construir, de transformar -explica Arcángel-. En Internet se está dando mucho esto de aportar elementos en el proyecto del otro. En este caso, es un proceso en tiempo real que abre una gran posibilidad de transgredir. Tiene también mucho de juego, de lúdico, y en ese contexto se desarrollan nuevos conceptos de espacio y de tiempo." Físicamente, el enfrentamiento de estos dos pesos pesados del net.art se realizará hoy, a las 19, en el Centro Cultural San Martín, en el marco de la segunda edición de Arte en progresión 2003, el espacio de experimentación y nuevas tecnologías que concluye el domingo. Una pantalla gigante mostrará los cambios producidos en sus respectivos sitios, que serán intervenidos con elementos multimedia; sonidos, fotos y videos son algunos de los "golpes" que podrán aplicar ambos rivales.

La idea del ciberduelo nació el año pasado en el Museo Tamayo de México DF, en una propuesta creada por Constantini y llamada Infomera , un nombre derivado de "información efímera". Catorce net.artistas se enfrentaron en combates cibernéticos que duraron 48 horas. "Es una idea de Arcángel, que engloba todo lo que implica trabajar en net.art -continúa Brian-. Es también una bisagra en la manera de encarar institucionalmente el tema de las exposiciones de este tipo. Primero, porque no presenta un objeto, algo que en sí pone muy nerviosas a las instituciones. Segundo, porque ni siquiera se trata de una figura definitiva, sino que muta y desaparece. Además de virtual, es algo verdaderamente efímero."

El William Bu de la contienda será Martín Groisman, coordinador del Programa de Actualización en Diseño Digital (PADD). Teniendo poco para dirigir, su función será presentar. "Me parece muy interesante la colaboración planteada en términos de duelo -comenta-. Por un lado, porque un duelo tiene un carácter de caballerosidad. Puede ser a muerte pero también para medir fuerzas, o para crear algo, como en este caso. Además, está toda la metáfora de los combates al estilo Titanes en el Ring, donde la lucha es espectáculo. De esta manera, algo de la cultura popular de antaño es llevado a una forma de expresión como el net.art, que crece al mismo tiempo que se está definiendo de qué se trata."

Para hackear uno de estos sitios no hay que saber demasiado sobre temas de seguridad, ya que los artistas dejan disponibles sus contraseñas. Por eso Mackern comparte la idea del código de honor: "Cuando se trata de propuestas masivas uno está dando la posibilidad de que modifiquen tu sitio. Siempre se hace dentro de una confianza total. Ofrezco mi password, mi login, y entre todos hacen progresar ese espacio. Podrían borrar todo, pero no se da porque es algo de honor." La posibilidad de hackear los sitios está creciendo no sólo como propuesta artística. Modificar una página o bloquear un servidor (por ejemplo, la página del gobierno español durante la última guerra) es una forma de reclamo que crece con el nombre de "hacktivismo".

La pelea de hoy, auguran, será muy reñida. "Es casi todo improvisación -agrega Brian-. Puede surgir una triple Nelson ya pensada, pero la idea es decidir el material a medida que se va gestando la obra." Los cambios que se realizan quedan guardados en los servidores. "Es como un recuerdo -prosigue Constantini-. Las imágenes quedan en la memoria de la máquina, que es al mismo tiempo una alegoría a la misma memoria. Quedan fragmentadas y son aleatorias. Se está componiendo una imagen y, cuando se logra, aparece una nueva, y luego otra, y otra..."

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