Si no te aguantás un secreto, desahogate en la Red

Conocé los sitios que todos los días reciben miles de declaraciones inconfesables de manera anónima. ¿Cuál fue tu peor indiscreción?
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2 de julio de 2010  • 15:02

Por Ana Prieto.

Benjamin Franklin dijo "tres personas pueden guardar un secreto, si dos de ellas están muertas". Aunque la razón esté de parte del desconfiado Franklin, tal vez no supiera que la tentanción de contar un secreto no se debe tanto a las ganas de difundir chismes, como a la naturaleza del cerebro. La necesidad de "sacarse del pecho" un secreto tendría que ver con dos cosas: por un lado, con la imposibilidad de dejar de pensar en algo que estamos obligados no sólo a callar sino a olvidar. El ejemplo que ha dado la psicología es la famosa historia del "oso blanco" del escritor ruso León Tolstoi: un hombre le pide a su hermano que no piense en un oso blanco. Desde luego, tras recibir esa orden, el hermano ya no puede sacárselo de la cabeza y el oso blanco se convierte en una obsesión.

Después está la cuestión de la corteza prefrontal del cerebro: allí se localiza nuestra capacidad para inhibir impulsos inadecuados, es decir, nuestra habilidad para no "desubicarnos" en determinados contextos, ni andar clamando verdades inapropiadas. De ahí viene la orden de no confesarle a tu amigo que el corte de pelo que le hicieron le queda horrible, o de no decirle a tu jefe que la orden que acaba de darte es estúpida. Cuando alguien nos cuenta un secreto, la corteza prefrontal siente una gran presión a causa de la contradicción que le provoca tener que callar algo en lo que no puede dejar de pensar, justamente porque está obligado a callarlo. La corteza se estresa, pierde efectividad y sólo cuando se saca el secreto de encima, se relaja.

Lo notable es que todo este complejo mecanismo no cuenta sólo para los secretos de los demás, sino para los propios. El clásico diario íntimo viene a ser una vía de escape que alivia al cerebro de la presión de tener información que no puede difundir. Y aunque uno lo guarde bajo siete llaves, vive con el temor a que alguien lo descubra.

Tal vez por estos motivos en Internet se han creado cientos de portales que sirven para sacarse un secreto de encima, conservando el anonimato. Uno de los clásicos en la Argentina es Tu Secreto, que lleva el sugerente subtítulo "No se lo cuentes a nadie, contáselo a todos". Arrancó en 2005 y ya guarda más de 700 mil confesiones, donde sólo se consigna el sexo y la edad de quien postea. Si te ponés a leer vas a encontrar, sobre todo, secretos sexuales, nada raro teniendo en cuenta que, sobre sexo, parece que sólo Alessandra Rampolla habla abiertamente. Pero también se pueden encontrar perlas como ésta: "Tengo una firma de Maradona en la billetera hace 2 años, me hago el pija con mis amigos, hasta me la quisieron comprar. EL SECRETO: en realidad la firma es mía, nunca vi a Diego, ni cerca."

Natalia cuenta que nunca posteó allí pero que hace unos años, en medio de una depresión, pasaba largos ratos leyendo esos portales: "No sé por qué, pero me levantaban el ánimo y me reía mucho". Daniel es otro que cayó en las garras adictivas y pasó horas leyendo intimidades ajenas: "Hay mucho morbo en eso, aunque también supongo que tiene que ver con buscar en alguien lejano y virtual algo de nosotros, y comprobar que nuestras depravaciones y secretos no son tan individuales, lo que los hace menos terribles."

¿Sirve? Al parecer, aunque sea por un minuto, sirve. Muchos posteos comienzan con la expresión "necesito descargarme" o "es la primera vez que cuento esto". El portal Tu Secreto de Chile tiene como subtítulo "¡Libérate!", y para eso lo utilizan los muchos adolescentes que ingresan allí. Hay sitios con un target de mayor edad, donde las confesiones tienen que ver más con el mundo laboral o con angustias existenciales que con el sexo. Un buen ejemplo es Nogare.NET, que, a modo de foro, permite feedback de los lectores, transformándose así en una especie de portal de terapia colectiva.

Pero la web que se lleva el premio al mejor descompresor de la corteza prefrontal es PostSecret. Apareció en 2005 como un proyecto artístico en blogspot, a cargo del norteamericano Frank Warren. Se participa enviando la confesión a través de postales (reales, no virtuales). Increíble pero cierto, el blog llegó a más de 346 millones de visitas. Hoy, con la pérdida de blogspot y la llegada al dominio punto com, su dinámica cambió: se suben diez postales por semana, y no hay manera de ver las anteriores a menos que uno se las ingenie con cachés y RSS. Warren ha publicado ya tres libros: PostSecret, My Secret y A Lifetime of Secrets y el sitio tiene página en facebook.

Después de todos estos años y del inmenso éxito del portal, Warren tiene muy claro el efecto que consigue: "Estas postales inspiran a quienes las leen, son curativas para quienes las escriben, dan esperanzas a quienes se identifican con el secreto de un extraño, y crean una comunidad anónima de aceptación". No es poca cosa.

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