Síndrome de la luna de miel: prevení la honeymoonitis

Crédito: Latinstock
Estar on fire está buenísimo, pero ojo, porque tener mucho sexo puede traerte algunas molestias a las que hay que prestar atención.
Noelia Veltri
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2 de marzo de 2017  • 00:20

Porque hace poco empezaron a salir, o están en una buena racha, o están de luna de miel, o es el mes de San Valentín y decidieron ponerse al día, o porque estamos en verano y el calor los pone simplemente más quenchi. La cosa es que vos y tu pareja no pueden sacarse las manos (y muchas otras cosas) de encima.

Él te busca a vos, vos a él, precalientan en el auto o llegan del trabajo y no alcanzan a salir del ascensor en un maratón sexual casi adolescente. Pero de repente empezás a sentir que el estar “siempre lista” puede estar jugándote una mala pasada. Molestias, ardor, urgencia por hacer pis e incluso la aparición de unas llagas que nunca habías visto en tu vida. Quizá sea hora de enfriarse un poco y consultar al médico. Porque probablemente, casi sin darte cuenta y cuando estabas en la cresta de la ola creyéndote una geisha, te hayas convertido en una víctima más del síndrome de la luna de miel, también conocido como honeymoonitis, un término informal y “juguetón” que reciben algunos temas de salud que pueden ser provocados por el sexo intenso y muy frecuente. Nada mal para tu CV, ¿no?

Las más comunes

Cistitis

También llamada infección urinaria, muchas de nosotras la padecimos porque es súper frecuente cuando tenés mucha acción con tu pareja habitual. En el 80% de los casos es causada por la bacteria Escherichia coli, que vive en el tubo digestivo y produce una infección cuando llega a la uretra “arrastrada” por los movimientos sexuales.

Se la cataloga en “alta” y “baja”. La primera se produce en la vejiga y en 8 de cada 10 casos es causada por el “rock & roll” que estás teniendo, y no porque sea algo malo, sino porque seguramente no te estás higienizando correctamente después del juego sexual. La segunda es la que afecta los uréteres y los riñones.

Los síntomas para darte cuenta de que la tenés son la urgencia reiterada de ir al baño y una molestia o ardor al orinar. Tené en cuenta que la alta igualmente puede no tener síntomas urinarios y generarte dolor lumbar, fiebre o malestar.

¿Cómo tratarla? Sea una infección alta o baja, la solución es tomar antibióticos recetados por el médico y parar un poco, no porque sea una ETS (una enfermedad de transmisión sexual, que puede contagiar), sino porque seguramente estés con molestias o dolor.

Vaginitis y vulvovaginits

Es una inflamación de la vagina y de la vulva. Aunque no están directamente relacionadas con el sexo frecuente, lo cierto es que cuando “el deber te llama” seguido, podés sentir un aumento de la picazón, hinchazón y enrojecimiento.Una de las manifestaciones posibles es la candidiasis, una infección provocada por hongos que afecta la mucosa de la vagina. Estate atenta si tenés flujo de aspecto blanquecino, si sentís ardor o picazón en la zona de los labios vaginales o en los alrededores o si te duele al hacer pis o al tener relaciones.

¿Cómo tratarlas? Como hay diferentes tipos, es importante que consultes con un médico. El tratamiento de la vulvovaginitis depende del tipo de inflamación y puede incluir medicación oral o la aplicación de cremas o geles. La candidiasis, en cambio, incluye desde antifúngicos hasta supositorios.

Las más molestas

Herpes

Es una ETS transmitida por dos tipos de virus. Se manifiesta como ampollas que evolucionan en llagas y que tardan en cerrar. En general, duele o arde, aunque la primera vez que aparece puede no tener síntomas. Algunas personas tienen brotes recurrentes, sobre todo cuando están con mucha actividad sexual o cuando sufren estrés, una baja de las defensas o incluso la llegada de la menstruación.

La consulta la tenés que hacer si ves en vos o en tu pareja alguna de estas llaguitas en las zonas anogenitales, o incluso si tenés secreciones vaginales con olor, sentís ardor al hacer pis o tenés sangrados atípicos entre tus períodos.

¿Cómo tratarlo? Con antibióticos de vía oral, recetados sí o sí por un médico.

Moluscos

Son causados por un virus de transmisión sexual y el contagio se da por contacto con la piel enferma. En general, ocurre cuando estás con una nueva pareja sexual y tiene como síntoma la aparición de lesiones indoloras de aspecto rosado y de superficie lisa.

¿Cómo tratarlos? Los diagnostica el médico, a veces con una biopsia. El tratamiento depende del resultado y puede incluir cremas o directamente la extirpación con un dermatólogo.

HPV

Es la ETS más frecuente. El papiloma humano es una familia de virus que afecta a hombres y mujeres y que se transmite muy fácilmente por contacto sexual. Si bien hay más de 100 tipos de HPV, solo unos 40 afectan la zona genital o anal. Estos, a su vez, pueden dividirse en dos grupos: los de alto riesgo y los de bajo riesgo, dependiendo de las manifestaciones.

¿Cómo tratarlo? El HPV de bajo riesgo suele aparecer como verrugas rugosas, que pueden o no generar molestias. Aunque la mayoría de las veces se van solas, no deberías dejar de consultar con tu médico. Es más común que surja cuando estás con una pareja nueva, pero como aún se desconoce el tiempo de incubación, puede llegar a manifestarse incluso años después de estar en una relación estable.

Cómo evitarlas

Para no dejar que un tema de salud te corte la ola sexual a la que estás subida, te damos algunos consejos preventivos:

1. No aguantes las ganas de ir al baño, especialmente postsexo. La orina retenida puede ser el hábitat perfecto para las bacterias.

2. Tomá al menos 8 vasos de agua al día.

3. Cuando tengas sexo anal, evitá tener después sexo vaginal, para no arrastrar bacterias de un lado al otro. Más bien, invertí el orden.

4. Evitá el uso de tampones y protectores diarios.

5. Bañate e higienizá la zona genital con un jabón de PH neutro.

6. Limpiate siempre de adelante hacia atrás, y nunca al revés, por las mismas razones que el punto 3.

7. No te dejes el traje de baño mojado mucho tiempo.

8. No uses ropa interior ajustada.

9. Fortalecé tu sistema inmune tomando diariamente vitamina C y jugo de arándano, así tu cuerpo les hace frente a las bacterias.

Y sí, siempre con preservativo

Más allá de prevenir embarazos no deseados, es EL método de barrera para prevenir las ETS. Aunque la mayoría de las patologías que te contamos en esta nota no lo son, lo cierto es que el preservativo te garantiza la higiene necesaria para no estar en contacto con las bacterias y los hongos de tu pareja. Además, al igual que los lubricantes, limita la fricción, algo que está buenísimo si estás atravesando alguno de estos cuadros. Consultá siempre con el médico qué tipo de preservativo te conviene usar y dedicate a disfrutar tranqui, porque la buena noticia es que, en condiciones normales, tanto la mucosa vaginal como la peneana se bancan bien la actividad sexual intensa•

Expertos consultados: Dr. Hernán Staiger, dermatólogo del Consultorio de Patología Genital del Hospital Italiano y Dr. Adrián Sapetti, sexólogo clínico, psicoterapeuta.

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