¿Sirve el Viagra femenino para recuperar el deseo?

La reciente aprobación por parte de la FDA de la flibanserina instaló la discusión sobre la efectividad de la droga
Andrew Pollack
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13 de junio de 2015  

NUEVA YORK.- ¿El deseo sexual es un derecho humano? ¿Las mujeres tienen derecho a una pildorita rosa que las ayude a encenderlo? Ésos son las preguntas que plantea la campaña de presión sobre la Administración Federal de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), para que apruebe una píldora que permite a las mujeres recuperar la libido perdida.

La campaña, apoyada por el desarrollador de la droga y varios grupos de activistas mujeres, acusa a la FDA de discriminación de género, por haber aprobado no sólo el Viagra, sino otras 25 drogas para estimular el sexo en los hombres, pero ninguna para las mujeres. "Las mujeres ya hemos esperado demasiado", dice la petición online de la iniciativa, que se llama Even the Score (Igualar los tantos), y que ya ha cosechado más de 40.000 adhesiones. "Estamos en 2015. La igualdad de género ya debería darse por descontada en lo que se refiere al tratamiento de una disfunción sexual."

La sustancia, conocida como flibanserina, fue rechazada ya dos veces por la FDA, sobre la base de que su muy baja efectividad en relación con los efectos colaterales, como la somnolencia, los mareos y las náuseas. El primer rechazo llegó en 2010, tras un informe de un comité de asesores externos a la agencia que se opusieron unánimemente a su aprobación. Sprout Pharmaceuticals, propietaria de la droga, presentó información nueva, incluido un estudio que demostraría que la píldora no impide conducir. La FDA avanzó anteayer con la aprobación, aunque exigió a la empresa que tome medidas que aseguren que las consumidoras sean conscientes de sus riesgos (somnolencia, náuseas, desmayos y disminución de la presión arterial).

Leonore Tiefer, psicóloga de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, dijo que el laboratorio Sprout y sus aliados intentan hacer parecer que el bajo deseo sexual es un problema médico que debe ser tratado con drogas, "cuando, en realidad, la mayoría de esos problemas son psicológicos o relacionales". La falta de deseo espontáneo, señala Tiefer, no necesariamente es un problema en sí mismo. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría ya no incluye en su manual de desórdenes mentales el trastorno de deseo sexual hipoactivo.

Pero incluso muchos miembros del comité de expertos externos de la FDA que rechazaron la flibanserina en 2010 reconocen que la falta de deseo es una patología real y que deberían desarrollarse drogas para tratarla. "Nuestro paciente típico es alguien que teme perder una relación de muchos años", dijo el doctor Irwin Goldstein, director de medicina sexual del Hospital Alvarado, de la ciudad de San Diego, y consultor de muchos laboratorios. "Es siempre el mismo drama, uno tras otro."

Una de sus pacientes, Jodi Cole, de 33 años y residente de Porter, Oklahoma, dijo que su falta de deseo "suele enturbiar cualquier pensamiento que tenga sobre mi marido". Y agregó: "Reemplazar por deseo el miedo que ahora le tengo a la intimidad me cambiaría realmente la vida". Alrededor de un diez por ciento de las mujeres norteamericanas sufren de falta de deseo que les provoca angustia, según una encuesta dirigida por un investigador académico, pero financiada por Boehringer Ingelheim, laboratorio que desarrolló originalmente la droga. Una toma diaria de flibanserina ayudaría a las mujeres premenopáusicas con falta de deseo sin motivo conocido. Goldstein dijo que era discriminación de género categorizar las disfunciones sexuales masculinas como un problema simplemente físico y las de las mujeres como algo complejo. Señaló que los antidepresivos tienen el efecto colateral de disminuir la libido.

La flibanserina hace lo contrario: disminuye temporalmente los niveles de serotonina y al mismo tiempo aumenta los niveles de otros dos neurotransmisores, la dopamina y la neroadrenalina.

Susan Scanlan, directora de Even the Score, dijo que los efectos colaterales de la flibanserina, como la somnolencia y los mareos, no eran graves, y aseguró que, por el contrario, el Viagra y algunas otras drogas para hombres pueden causar ceguera, fractura de pene y otros graves efectos secundarios. "El mensaje encubierto es que los hombres son confiables y pueden tomar riesgos responsablemente, pero las mujeres, no."

Evaluar la efectividad de una droga puede ser muy difícil. En una de las pruebas clínicas, la droga no resultó ser significativamente más efectiva que el placebo para aumentar el deseo. No obstante, fueron más las mujeres que tomaban la droga, y no el placebo, las que dijeron haberse sentido menos ansiosas, y haber experimentado un cambio significativo. Y algunas mujeres incluso aseguraron que la droga les había hecho mucho efecto.

"Para sorpresa de mi esposo, era yo la que daba el primer paso", dijo Bárbara Gattuso, de San Diego, en el taller de la FDA en octubre. Gattuso, que aseguró sufrir de bajo deseo sexual desde hace 25 años, dijo haberse sentido "devastada" cuando se terminó la prueba.

Traducción de Jaime Arrambide

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