Soldadoras y emprendedoras. Su marca de muebles de diseño es furor

Crédito: Gentileza
Daniela Chueke Perles
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18 de junio de 2020  • 16:38

Rocío Silka, arquitecta y Sofía Alonso, diseñadora gráfica, son las fundadoras y propietarias de Mola, una fábrica de mueblesque lleva cinco años creciendo a un ritmo constante: cada año duplican su facturación gracias a un modelode negocio que combina trabajo manual con diseño y la mística de una comunidad que ellas bautizaron "molánica". Te contamos de qué se trata esta aventura.

Hace cinco años estas dos amigas oriundas y residentes de Neuquén crearon Mola muebles de diseño en hierro y madera. A sus 30 años, Rocío, arquitecta y Sofi, diseñadora gráfica, cuentan con orgullo como un día eligieron aprender un oficio, la herrería, que les permitió cranear un concepto diferencial para emprender un negocio propio.

Después de graduarse, Rocío trabajó en un estudio de arquitectura, donde pudo poner a prueba lo aprendido en la carrera. Pero también vio que tenía algo más para dar.

"Amo todo lo que tenga que ver con proyectar, cumplir objetivos y verlos materializados, me llena el alma cambiar espacios y aportar mi granito de arena para mejorar la vida de las personas. Soy super emocional, pero me gustan las estructuras. Me gusta comunicar, por todo esto, mi rol en Mol tiene que ver con el diseño y el proyecto de los trabajos.Me gusta el contacto con el cliente y encargarme de comunicar la esencia "molánica" en las redes sociales", se presenta.

A Sofi le pasa lo mismo. " Me gustan las estructuras y me mueven las emociones. Me hace feliz ser consciente de cada paso que doy, la organización, la claridad y la prolijidad es mi mejor forma para abordar cada cosa en la vida. Por eso mi rol tiene que ver con la organización, la gestión y la logística de los trabajos. Me gusta llevar el control de los proyectos, involucrarme profundamente y dejar lo mejor de mí para llevar el seguimiento personalizado con nuestros "molamigos".

"Creamos una comunidad"

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La idea de crear un lenguaje basado en la marca se relaciona con una forma de hacer negocios que ambas comparten: se vinculan emocionalmente con el trabajo y por eso cada persona que se vincula con la marca pasa a formar parte de eso que ellas llaman "comunidad molánica", que se va retroalimentando en cada interacción.

¿Sabés lo que significa que algo "te mola"? Es un término que se usa en España para decir que algo te gusta. Las chicas hicieron un juego de palabras con esta y con otra muy usada en su profesión: la amoladora, una herramienta para lijar o pulir superficies pequeñas o para hacer cortes finos en metal.

Así, la marca es mucho más que el nombre de una fábrica de muebles. Rocío y Sofía se dedican también a asesorar, diseñar y hacer los productos a medida de cada cliente.

"Nuestras carreras eran una puerta segura a un futuro económico. Paradójicamente esta certeza nos dejaba un vacío emocional. Nuestro futuro era estar en frente de una pantalla todos los días de nuestra vida. Y esto excluía una parte del proceso de creación, la fabricación. Crear con las manos tenía toda la emoción que nos faltaba", cuenta Rocío.

"Fue así que decidimos dejar las estructuras a un lado, no necesitábamos una escuela de oficios, necesitábamos la libertad de experimentar esta nueva forma de crear y para ello un maestro a medida", agrega Sofi.

"Encontramos un maestro"

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Para ellas, la historia del emprendimiento tiene mucho más de causalidad que de casualidad. Un día conocieron a Ale, su maestro en el oficio y el arte de soldar. El había abandonado la herrería algunos años atrás y no la había enseñado a nadie, ni siquiera a sus hijos. "Nos eligió como merecedoras de acceso a su saber", narra Sofi. "El asegura haber visto magia en nosotras y nos convertimos en sus discípulas", dice Rocío.

El maestro les enseñó que la formación de un oficio iba mucho más allá de una técnica. Abrió su mundo para que ellas encontraran el propio. Ese fue el primer paso de un camino que las llevaría a crear Mola. "Allí hcimos una fusión entre la tecnología y el arte, y lo que es mejor, encontramos un mercado que demandaba nuestro producto y servicio", cuenta Rocío.

Desde el primer mueble que vendieron, los pedidos nunca dejaron de llegar y fueron cada vez mayores. Detectar una necesidad no cubierta hizo que los desafíos se conviertan en una clara oportunidad de negocio.

"Habíamos hackeado la herrería, era momento de desplegar nuestras alas", recuerda Rocío. Así, en octubre del 2018 se mudaron a lo que hoy es su espacio, su amado estudio taller.

Sus bases están en la fuerza del hierro, una materia prima que a simple vista aparenta dureza y rigidez. Inspiradas en sus cualidades lograron transformar este material en un producto con finalidad estética que cobra vida a través de su proceso de creación.

El segmento de clientes abarca a todas aquellas personas que buscan cubrir una necesidad resuelta a medida. Son amantes del diseño y valoran la atención y el producto personalizado, y están dentro del rango de consumidores ABC1.

Los principales canales de venta siempre fueron las redes sociales: Facebook e Instagram. Con el tiempo fue creciendo la solicitud de trabajos generada del boca en boca. Les llega la solicitud, identifican qué tipo de trabajo es y luego hacenun seguimiento personalizado vía mail y telefónica. Y trabajan fundamentalmente en Neuquén. "Si bien hemos hecho proyectos a distancia y enviado productos a otras provincias, al ser un servicio tan personalizado nuestra comercialización es local".

"¡Nos visitó el presidente de la Nación!"

La concreción de su sueño y la forma en la que cobró vida propia es algo que las sorprende cada día. "Hay veces en que nos miramos una a la otra, nos vemos con mameluco, y la cara sucia y decimos: ¿en qué momento llegamos a esto?", cuenta Rocío.

Otras veces, cuando tienen que hacer fuerza para levantar una herramienta o trasladar algo pesado, pierden la concentración y les agarran ataques de risa.

Fueron finalistas a mejor emprendedores del año, conocieron un montón de gente copada en las capacitaciones en las que participaron, pero, sin dudas, la sorpresa más inesperada que tuvieron en estos cinco años fue la visita del ex presidente de la Nación, Mauricio Macri, que el año pasao fue a visitar la provincia y a conocer su taller. "Fue un reconocimiento tremendo para Mola, no lo podíamos creer", cuenta Sofi.

Ellas aseguran que todo está en la magia molánica. Es que sienten que su tarea va más allá de un emprendimiento. Es algo destinado a crecer.

Por eso, no se limitan a tomar pedidos. Ellas decodifican mensajes y materializan deseos. A este proceso lo llaman "la magia molánica". Su diferencial, aseguran, no está en lo que hacen sino en por qué lo hacen. "El hierro fue el puntapié inicial, si logramos transformar este material, somos capaces de molanizar el mundo", apuesta Rocío.

El proceso que ellas llevan adelante es aplicable a cualquier material y en cualquier rama del arte. "Estamos convencidas que nuestro legado, merece ser enseñado y transmitido", asegura Sofía.

La clave del éxito: "Hacemos magia"

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"Empezamos fabricando una parrilla". Mola fue desafiante desde el principio, y fue por eso que a los pocos meses de haber realizado nuestra primera parrilla decidimos agarrar fuertemente este proyecto, dejar lo que estábamos haciendo y dedicarle todo nuestro tiempo.

"No teníamos reglas que seguir". Había un mundo totalmente desconocido en frente nuestro, y no había ninguna regla a seguir, el diferencial de nuestro proyecto nos permitía crear nuestra propia forma de proceder, y con ello, mil cosas por aprender.

"Aprendimos a hacer todo lo necesario". El emprendimiento fue creciendo y tuvimos que convertirnos en contadoras, administrativas, ser las encargadas de las redes sociales, de las compras, y muchas cosas más. Seguir siendo lo que éramos y más, estar dispuestas a aprender Todo lo que tener un emprendimiento implica.

"Tuvimos ayuda para arrancar". La inversión inicial fue nuestra primera compra de hierro y electrodos para hacer una parrilla, que según Ale era ideal para aprender todo lo básico de la herrería. Los primeros 3 años estuvimos en su taller que estaba totalmente equipado, por lo cual contamos con esa ayuda para poder ahorrar e ir comprando nuestras primeras herramientas. Con el tiempo fuimos reinvirtiendo para poder equiparnos más y tener una espalda al momento de mudarnos a nuestro propio espacio.

En números

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  • 1.200 productos estandarizados tienen en catálogo
  • 400 muebles personalizados
  • 200 piezas únicas y exclusivos
  • 100 por ciento de crecimiento en la facturación interanual
  • 30 proveedores
  • 30.000 seguidores en redes sociales
  • 10.000 en Instagram
  • 20.000 en Facebook.

Facebook: @MOLAmuebles

@mola_muebles

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