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Coronavirus

Son argentinos y su hijo nació en Londres: "La partera nos dijo que en algún momento ellas se contagiarían"

Carina Durn
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6 de abril de 2020  • 19:58

Por cuestiones laborales, tres años atrás los argentinos Pablo Bertero (34) y su mujer, Gabriela (34), se mudaron a Praga , una noticia que en su momento provocó sensaciones agridulces en su entorno. Si bien la familia y los amigos comprendían que se trataba de una experiencia que no debían desaprovechar, el destino les resultó lejano. Extrañar, un costo elevado e inevitable.

Aun a pesar de la distancia, la experiencia les resultó extraordinaria. Para el matrimonio, salir de la zona de confort y exponerse a otras costumbres puede ser frustrante, pero sienten que es un desafío que vale la pena, una oportunidad para absorber lo mejor de otras culturas, pero, lo más importante, para aprender sobre uno mismo.

Fue así que, con el mismo espíritu, hace unos pocos meses decidieron darle la bienvenida a Londres junto a nueva oportunidad de trabajo, crecimiento, y a la espera de un acontecimiento extraordinario: allí, en capital inglesa, le darían la bienvenida a su primer hijo. La vida, sin embargo, tiene sus caminos inesperados: Gabriela y Pablo partieron sin saber que les tocaría atravesar el gran evento en circunstancias excepcionales, en el marco de la impactante pandemia mundial.

Recomenzar en una nueva tierra, en un entorno laboral desconocido y, a su vez, traer un bebé al mundo en una nación que cuenta con 47 806 casos oficiales de coronavirus registrados hasta el 5 de abril del 2020 – 215 recuperados y 4934 fallecidos – y un porcentaje de mortalidad alto del 10,3%, para el matrimonio significa un reto complejo, capaz de ser sobrellevado únicamente a través de redes de contención sólidas y una esperanza inquebrantable provocada por la unión solidaria mundial.

En una breve entrevista para LA NACIÓN , Pablo compartió algunas de sus impresiones acerca de su particular experiencia en Londres en tiempos del coronavirus.

- ¿Qué opinás de las medidas específicas que implementó el gobierno y la respuesta de sus ciudadanos?

Creo que cuando Boris Johnson inicialmente propuso una estrategia laxa respecto a esta pandemia, no se imaginaba que él mismo se contagiaría un mes después. Por suerte cambió de opinión y le pidió a los ciudadanos minimizar el contacto. Sin embargo, hay concesiones, a mis amigos de Argentina les sorprende que acá nos dejen salir a hacer ejercicio una vez al día. El bienestar físico se vulnera de muchas formas y acá el foco está en proteger el sistema de salud público (NHS), anticipando que no dará a basto.

En cuanto a los ciudadanos, los percibo medio desorientados. Si bien ahora hay una clara directiva de no salir de las casas, no parece haber una estrategia a largo plazo ni indicios de que las cosas vuelvan a la normalidad en algún momento.

Pablo y Gabriela, en sus días en Praga.
Pablo y Gabriela, en sus días en Praga.

- ¿Cómo han impactado las medidas en tu campo laboral y en la atmósfera cotidiana de tu comunidad?

Como trabajo en una agencia de marketing global, pude ver el avance del virus sobre los presupuestos de varios clientes de distintas industrias en Europa. Las empresas dedicadas al turismo y al transporte fueron las primeras en congelar sus campañas y pedir concesiones. Hoy casi todas recortaron sus presupuestos a excepción de algunas pocas, como ser los casos de la industria farmacéutica, la higiene o las telecomunicaciones. La industria publicitaría en sí experimentó una transformación feroz hacia lo digital. Los espacios de medios físicos, como afiches o gigantografías, ahora te los ofrecen en varias ocasiones gratis porque no hay nadie en la calle para verlos.

A su vez, se percibe un fuerte sentimiento de comunidad y apoyo por parte de las marcas, que están tratando de generar conciencia y combatir el virus.

Una nueva vida en Londres.
Una nueva vida en Londres.

- ¿Cómo describirías el estado emocional que se vive en Londres?

Creo que, más allá de la visión apocalíptica de las calles vacías que rodean al Big Ben, o la angustiante sensación de encierro y aburrimiento, la gente espera con optimismo a que esto termine.

- Fuiste padre primerizo en los comienzos de la cuarentena y en un país al que llegaste hace poco, ¿Cómo se manejó el tema del parto, el acceso al hospital y los cuidados pertinentes, teniendo en cuenta los riesgos que conlleva estar en un sanatorio en este contexto?

El acceso al hospital estaba completamente restringido, permitiendo solo un acompañante para el parto y sin aceptar visitas luego. El equipo de enfermeras estaba reducido porque algunas ya presentaban síntomas del virus, y quienes aún estaban y nos asistieron, lo hacían a conciencia de que "en algún momento se contagiarían", - tomando las palabras literales de la partera. Todos los servicios se vieron afectados por el coronavirus: el de emergencias de la NHS está colapsado, los médicos aceptan las consultas solo por teléfono y te mandan la prescripción. El servicio de registro civil no opera certificados de nacimiento hasta junio (lo que implica que mi hijo no tendrá papeles hasta dentro de un tiempo) ya que ahora se enfocan únicamente en los certificados de defunción.

Gabriela rompió bolsa a las 12 de la noche del 17 de marzo y nuestro hijo nació a las 0.40 del 19, fue un parto de dos días un poco agotador, sobre todo para ella. En esos momentos en los que uno está más expuesto es cuando más se añora el hogar de origen, alguien que hable tu idioma, que te de seguridad de que todo está bien y es normal , ¡sobre todo cuando sos padre primerizo como nosotros y en circunstancias tan especiales! Por suerte nos mantuvimos con una actitud positiva, confiamos en el equipo que nos atendió y todo salió muy bien.

Siempre optimistas.
Siempre optimistas.

- En tu caso, ¿qué sentimientos te atraviesan en esta situación como argentino, lejos de tu tierra y tu familia?

Como argentino estoy orgulloso de ver la velocidad con las que se tomaron las medidas y sorprendido de la profunda toma de conciencia que veo en mis amigos y familiares. Ojalá se pudiese gestionar con tanta fuerza y unidad en otras cuestiones que hieren al país tanto o más que el coronavirus.

Traer un bebé al mundo en tiempos en los que la humanidad en sí parece tan frágil, genera incertidumbre. Pero eso no me limita a disfrutar de mi hijo con mi mujer, mi familia y mis amigos a través de la cámara. Lamentablemente mi madre no pudo venir porque cancelaron su viaje. La otra abuela llegó justo un día antes de que cerraran el aeropuerto y, si bien le angustia no saber cuándo va a poder volver a Argentina, creo que va a recordar al coronavirus como aquellos primeros días de vida que pudo compartir con su nieto.

Conociendo a la abuela paterna, Cecilia, a través de la cámara.
Conociendo a la abuela paterna, Cecilia, a través de la cámara.

Quisiera compartir un fragmento que escribió mi mamá, que no pudo llegar, acerca de la experiencia de conocer a su nieto a través de los medios digitales:

En el mes de agosto del año pasado los abuelos recibimos la hermosa noticia de que la familia se agrandaba, nuestros hijos Pablo y Gabriela, que actualmente viven y trabajan en Londres, se convertirían en padres para marzo del 2020. Y así fue que comencé a organizar y soñar con esta partida que me permitiría conocer, abrazar y llenar de besos a este nuevo nieto (…..) esta personita que sentimos como extensión de nuestras propias vidas.

A medida que la fecha se acercaba y ya con el pasaje comprado crecían más mis ansiedades, pero con cierta preocupación al escuchar algunas noticias sobre un nuevo virus (…..) La compañía aérea me ofreció viajar durante el fin de semana anterior a la cancelación de los vuelos y, aunque las lágrimas ya asomaban en mis ojos, comprendí que no era momento de emprender este viaje. Mi regreso sería incierto y también podría ser necesario ayudar a mi hija (en Argentina) si se prorrogaba la suspensión de clases. (…..) Allí comenzamos a agudizar nuestros conocimientos cibernéticos a los que a veces todavía nos resistimos, pero que era el momento de poner en práctica: las teleconferencias, las webcam, todas las aplicaciones y sistemas que nos permitieran estar cerca en esta gran distancia. Y así fue. Casi un parto online, siguiendo minuto a minuto cada contracción, cada molestia, hasta que en la madrugada del 19 de marzo esa hermosa criatura que ahora llaman la generación "coronials" llegó a nuestras vidas.

(…..) Cuando se puede, Pablo conecta la camarita para que podamos verlo un ratito dormir o estremecerse por algún ruidito, incluso su primer baño. También incorporé este sistema para contarles cuentos o charlar con mis otras nietas porque, aunque vivan muy cerquita de mi casa, tampoco podemos vernos y esto en cierta medida es un paliativo para acortar las distancias.

Claro que quiero verlos a todos a mis nietos, a mis hijos y a toda la familia, pero como sabemos, el tiempo que nos lleve salir de esta triste situación requiere un sacrificio de todos. Por eso, porque quiero salir, es que me quedo en casa. *Cecilia Peteira

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