¡Su familia es un clan!

El clan tiene sus contras, pero siempre está para ayudar
El clan tiene sus contras, pero siempre está para ayudar Crédito: Inés Auquer. Producción de Bárbara Vélez (barbarelle)
Al principio, te caía bien el estilo Benvenuto, pero la intensidad va in crescendo y con las vacaciones ¡explotaste! te contamos qué recaudos tomar para no pedirle un divorcio... ¡al grupo!
Ana Paula Queija
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27 de enero de 2015  • 00:20

Cuando entraste a la familia, te parecieron lo más. No podías creer lo unidos que eran, la cantidad de reuniones que organizaban y lo bien que se llevaban entre todos. Con el tiempo, el aglutinamiento te fue llamando la atención: ¡van juntos a todos lados! El vínculo los ahoga un poco a todos y se nota, pero nadie lo blanquea. En verano, el pegote se incrementa, ¡y tu hartazgo también! Pero tu pareja parece tener los ojos tapados, así que las opciones son huir o entregarte a la tribu. Aprendé a tomarlo con soda y a definir tus propios límites, para aumentar el disfrute y abandonar el padecimiento.

Veinte llamados por día y un grupo de WhatsApp

En las primeras salidas, notaste que a su teléfono nunca se le apagaba la luz. Por momentos, él lo desbloqueaba y se le iluminaba la cara. "Debe tener un grupo de amigos re divertido", pensabas, pero cuando pudiste pispear la pantalla, viste que los remitentes eran Mamá, Papá, Pedrito, Juan, Laurita, la tía 1, la tía 2, el abuelo... La foto del chat los muestra a todos formados como en la escuela primaria, los más altos atrás, los chiquitos adelante y mucha sonrisa. Cada vez que están cenando, alguien lo llama, y como tu chico no sabe manejar el apego, se queda charlando ¡como si no estuvieras!

Te suman al clan

Cuando el noviazgo se afianzó, te sumaron al clan. No te podés quejar de que te integraron rapidísimo y, ¿la verdad?, te parecieron copados. Eso sí, en el clan solo se hablan temas que conoce el clan, como de la ex ex ex novia de Santi, de cómo era la casa de las vacaciones del 94 en Punta, lo que le pasó a Laurita cuando empezó a trabajar, y así... De política, religión o actualidad no se discute; el acuerdo implícito indica que hay que respetar la línea ideológica que impone el líder del clan, ese personaje protagonista de los encuentros, el más exitoso y canchero de la familia, que los tiene a todos muertos de amor.

Programas al por mayor

Todos los domingos se juntan a almorzar, pero, como parece no ser suficiente, en la semana llueven propuestas a través del grupo de Facebook que una prima armó "para estar más comunicados". Siempre hay un motivo para reunirse: un cumpleaños, una comunión, que Pepito cambió el auto, que Pepita rindió bien el examen, ¡hasta los actos del colegio de los más chicos! El clan siempre se encuentra en la esquina para aterrizar en los lugares de a quince, como un equipo de rugby.

Con el tiempo, te cae la ficha

En estos grupos, no todo es jolgorio y amor. De hecho, guardan poca inocencia. La crítica está a la orden del día, especialmente cuando alguien falta a una reunión. Y si sos una integrante política, ¡peor! Cuando la novia del hermano no viene, las mujeres comentan que está más gordita o cuestionan por qué no aprende a manejar "para que Nachito no sea su remisero, ¡pobre!".

Vacaciones, ¡en la cresta de la ola!

Se hizo noviembre y te enterás de un cachetazo: él llega a casa y te dice que en el trabajo se dividieron las fechas de vacaciones. Sin consultarte, pidió la primera de enero para ir "todos juntos" a la casa en Miramar. "¡Buenísimo!", le decís, mientras pensás: "Mátenme, otro verano más con la troupe".

Me quiero divorciar

Más de una vez, te saturaste de tanta familia. "Me quiero divorciar... ¡del clan!", dijiste al explotar. Pero, como siempre, pasan las horas y el enojo se va. Lo pensás bien y a él lo amás; tu tema es su familia. ¿Cómo hacer? ¿Podrían acordar quedarse en casa solos algún domingo? ¿O mechar con planes de pareja? A lo mejor, podés proponerle que asista a algunos programas él solo. El secreto está en comunicarse.

Poné límites

-Hacelo a tiempo: no cedas infinitamente. Hay que ser valiente desde el primer día de relación.

-No esperes a explotar: eso genera destrucción, en lugar de construir.

-Hacelo con hechos, no con palabras: hacete responsable de lo que pensás. Poner límites tiene costos y beneficios.

-Sé realista: el resultado nunca es maravilloso. Sé consciente de esto para apreciar lo que ya lograste, sin exigir de más.

-Sé coherente: que tus reclamos no sean caprichosos.

-Ponete en modo constructivo: cuidá lo tuyo, cuidando lo de tu pareja también.

Experta consultada: Inés Dates, Psicóloga.

Agradecimientos: Dan, infinit, ay not dead, complot, laboratorio de objetos, elementos argentinos, las pepas, jackie smith, bensimon, lacoste, levi’S, Lee, Topper, La Martina y Nicca Albanese. y a Anastasia Mónaco, Federico Díaz, Martina Zarlenga, Nicolás Basílico, Mirtha Rodríguez, Martín Miro, Daniela Olmi y Agustina Romanelli por posar para la foto. Maquillaje y pelo de Andrea Vitoria Pastorino.

¿Qué te pareció esta nota? ¿Te sentiste identificada? Contános cómo manejas "la situación Benvenuto". Más notas de pareja acá: En el amor, no te dejes engañar por las apariencias, Otra oportunidad: las segundas vueltas, ¿nunca fueron buenas? y Sexo: claves para recuperar el deseo.

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