Tamara Ecclestone: vida de lujo

Presentadora televisiva y modelo, tiene 28 años y es la hija de Bernie Ecclestone, magnate y presidente de la Fórmula 1. ¿Cómo es su fín de semana? Lo cuenta sin pudores
Anna Tyzack
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19 de febrero de 2012  

Adoro los fines de semana porque el Blackberry de mi novio [Omar Khyami, agente de bolsa] está callado, para variar, y usualmente yo no tengo ninguna cita que cumplir. La noche del viernes nos ofrecemos una enorme cena en nuestra casa de Chelsea, los dos solos, y después nos sentamos ante la tele con popcorn y minstrels. O vamos al cine; hay uno justo en nuestra calle así que literalmente sólo tenemos que caminar dos segundos para llegar.

El sábado a la mañana duermo hasta las 10.30 o hasta las 11… Me encanta dormir hasta tarde. Después saco a mis 4 perros, Socky, Alvin, Hob Nob y Buster, a dar un paseo. Debo parecer una vieja loca llevándolos en fila por la calle hasta Pet Pavillon, la tienda de mascotas del Mercado de Granjeros de Chelsea. Es una de mis tiendas favoritas.

A la vuelta me tomo de pasada un café en Starbucks. La gente que trabaja en la filial de mi barrio sabe exactamente lo que voy a pedir, un capuchino light, y después cuando llego a casa me visto para ir almorzar con mi papá [el mandamás de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone] o con mi mamá [la ex modelo Slavica]. Se divorciaron en 2009. Idealmente comemos en un restaurante chino o indio.

A la tarde probablemente tomo un yogur helado en Harrods y hago algunas compras. Supongo que mis compras más extravagantes de los últimos tiempos han sido mis bolsos Hermès Birkin…, ni siquiera quiero empezar a decir cuánto me costaron.

El sábado a la noche Omar y yo podemos ir a The Box, un nightclub sólo para socios, o a cenar a Nobu o a Cipriani. Cuando mi hermana Petra estaba viviendo en Londres siempre nos veíamos con ella y su novio, pero el año pasado se casó y se mudó a Los Angeles.

A mí también me gustaría casarme y tener una gran familia y ser feliz para siempre. Las cosas andan bien con Omar. Acabamos de regresar de unas vacaciones románticas en las Maldivas y Dubai, pero soy una chica tradicional y ni sueño con la posibilidad de plantear el casamiento. Definitivamente pienso esperar que me lo pida.

Mientras tanto, me dedico al proceso de renovación de mi casa para siempre, que está apenas a una corta caminata de donde vivo ahora. La compré en 2011 [según se dice, por 45 millones de libras, más 18 millones para refaccionarla] y los fines de semana suelo ir a ver los progresos de la obra.

No soy religiosa así que no voy a la iglesia los domingos. Mi papá no quiso imponernos ninguna religión a Petra y a mí porque si queríamos casarnos con alguien de diferente fe eso complicaría las cosas.

Omar y yo habitualmente salimos a comer un enorme almuerzo de carne asada en el Rib Room de la Carlton Tower, seguido por más paseo con los perros y tal vez algo de fútbol. Soy una gran hincha del Chelsea y cuando hay partido voy siempre. Cuando era más joven –y más deportiva– tomaba lecciones de equitación en Hyde Park y de tenis en Battersea Park. Después arrastraba a mi papá de compras por Kings Road, cualquier excusa para evitar las espantosas tareas escolares que me esperaban en casa. Las odiaba.

Más recientemente he estado trabajando como conductora de televisión y como modelo, y la semana pasada inauguré el London Boat Show. Adoro los barcos. Todavía no tengo uno propio, pero papá me permite a veces usar su súper yate, se llama Petara, que es una combinación de Petra y Tamara.

Mis noches favoritas de domingo son cuando Omar me lleva a Eight over Eight, un restaurante panasiático que queda cerca de casa, un perfecto antídoto de la depre de la noche del domingo.

Me inscribí en un pequeño gimnasio de Notting Hill y me propongo ir todos los lunes a la mañana antes del trabajo. ¿Cumpliré? Verdaderamente espero hacerlo, pero las mañanas más frías y oscuras no sé si podré obligarme a salir de la cama.

Traducción: Mirta Rosenberg

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