¿Taylor...qué? La chica linda del folk

En Estados Unidos es tan popular como Lady Gaga, tiene 21 años y ya vendió más de 20 millones de discos, un número igual a la cantidad de fans que la siguen en las redes sociales. Con ustedes Taylor Swift, un ángel convertido en ídolo global
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22 de mayo de 2011  

Fuera de Estados Unidos (y del universo teen) su nombre apenas se reconoce. Pero atención, porque en los últimos tres años el ángel rubio del country viene pisando fuerte: vendió cuatro millones de álbumes en Estados Unidos, en 2009 (más que Lady Gaga); a los 20, alcanzó el puesto 12º de la lista Forbes de personajes más poderosos, por encima de Julia Roberts o Bruce Springsteen; y eclipsó a Beyoncé en los últimos Premios Grammy. Ahora, Taylor Swift (Wyomissing, diciembre de 1989) se monta a una gran gira con Speak now (¡90 shows en 19 países!) y mientras encandila a su país aspira al trono del mundo.

Dicen que canta música country, aunque suena a pop azucarado y pegadizo. "Posee un don para las estrofas y los estribillos", elogiaba Jody Rosen en Rolling Stone. ¿Explica eso por sí solo su tremendo éxito? No tiene una gran voz ni baila. Su estética no es provocadora. En persona sorprende más por alta (1,80) que por guapa: pequeños ojos azules, boca carnosa, largas piernas blancas. La clave está en su mano derecha: un anillo modesto, en forma de corazón, regalo de uno de sus seguidores.

Contacto directo con el público. Es la fórmula Swift. Dedica horas a contestar a diario las preguntas de sus cinco millones de seguidores de Twitter y más de 15 millones en Facebook. Sube videos caseros a su MySpace. Firma miles de discos antes de los conciertos. En suma, consolida el vínculo que ha creado en las canciones. Todas autobiográficas, narran amores y desengaños, con nombres reales. "Eso le da una intimidad casi radical en este mundo de pop plastificado", escribía Jon Caramanica en The New York Times. "Es como leer mi diario. Ser tan sincera motiva que tus fans confíen en ti", explica ella mientras mordisquea una galleta en la suite de un hotel en Nashville.

Su ascenso empieza a unas manzanas de allí, en el Bluebird Café, un local minúsculo con fotografías de leyendas del bluegrass y el público a medio metro del escenario. Todo cantautor que aspire a algo debuta allí. En acústico. Una noche de 2004, Swift sale a cantar. El presidente de la discográfica Big Machine, Scott Borchetta, recuerda: "Tenía actitud, conectaba". La cita, a la mañana siguiente en su oficina, muy cerca del estudio de RCA donde grabó Elvis. "Llegó con la guitarra al hombro, ¡qué desparpajo! La vi carismática y muy madura para su edad." Siempre lo ha sido. A los 6 años actuaba en el teatro del colegio. A los 8 ganó un concurso de poesía. Cuando casi no alcanzaba el micrófono, se presentaba a festivales de karaoke. Y ya por entonces sacó a relucir su vena empresarial, herencia de su padre, asesor financiero: "El mejor modo de darme a conocer era cantar el himno nacional delante de mucha gente". Por ejemplo, en partidos de la NBA. En cuanto aprendió a tocar la guitarra se desahogó con sus primeras baladas. "Nunca me he librado de las inseguridades, son enriquecedoras para componer", cuenta.

Con 13 años se mudó con su familia de Pensilvania a Nashville y la prensa la encumbra como salvadora del country. Aun cuando se trata de un terreno masculino: de los diez artistas del género que más suenan en la radio, ocho son hombres.

De cuento de hadas

No bebe. No fuma. No se droga. La industria explota su inocencia desde su primer álbum homónimo con portadas y videoclips de cuento de hadas. Entre sus amigos se incluyen Hannah Montana y los Jonas Brothers. Se la asocia a Disney. Pero Swift saca pecho: a diferencia de otros, ella compone... y no necesita un programa de televisión. Poco a poco, sus estribillos se vuelven omniscientes en la radio y la Red. Con su segundo disco, Fearless, ganó cuatro Premios Grammy. Ella lo considera su mayor logro, si bien otro galardón resulta más relevante: el de la Asociación de Compositores de Nashville, que simboliza el respeto de su gremio, históricamente conservador. "Valoran que ha amasado una audiencia que no creían que existiera: mujeres jóvenes", explica Brian Philips, vicepresidente de Country Music Television.

Global. Palabra clave. La tierra prometida. Un ídolo internacional se cocinó en Nashville. Aunque exportarse suele costarles mucho a las estrellas del country, unas pocas afortunadas -Shania Twain, Faith Hill- lo lograron adulterando su sonido. De momento, Swift cambió de imagen: adiós a las botas texanas con bordados. También ha ajustado la música: en su último disco, Speak now (Universal), suenan muchas guitarras eléctricas.

Por momentos, su vida parece una promoción perpetua: un día actúa en un film (Día de los Enamorados) y al otro asiste a un ciclo de TV (Saturday Night Live o The Ellen Degeners Show); duerme en hoteles, se deja fotografiar con el musculito de Crepúsculo, anuncia que vuelve a estar soltera. "Con tantas entrevistas y conciertos, casi no salgo. Sólo le puedo dar a alguien lo poco que queda." No hay tristeza en su discurso. Habla con seguridad. La misma con la que reconoce que le vendrían bien clases de guitarra, algo que tampoco le preocupa.

Taylor Swift, nieta de una soprano, admiradora de Eminem, artista con más ventas digitales de la historia, quiere llegar alto. Bombón inofensivo, carácter conquistador. Pregunten a cualquiera en Nashville: ¿conoce a Taylor Swift?

-Ah, esa chica que siempre gana.

En internet: www.taylorswift.com

ULTIMAS NOTICIAS

Premiada. El mes último, fue elegida Entertainer of the Year en los

Academy of Country Music Awards.

Conciencia. En el nuevo video de su tema Mean, Swift hace campaña contra el bullying, para que sus fans estén prevenidos del acoso escolar. También en plan social, la cantante ofreció ayer un show a beneficio de las víctimas de los tornados del sur de Estados Unidos.

Real State. Más de un millón y medio de dólares se dice que costó la casa que la cantante le compró a sus padres en Nashville. También este mes habría adquirido una mansión para ella en Beverly Hills.

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