Tendencias entre aromas y sabores

En materia de complementos de cocina, el pequeño formato, la practicidad y la diversidad de diseños se llevan las palmas
En materia de complementos de cocina, el pequeño formato, la practicidad y la diversidad de diseños se llevan las palmas
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25 de agosto de 2001  

Podría decirse que el primer acto culinario de la humanidad tuvo lugar a cielo abierto, cuando el hombre primitivo descubrió el efecto del fuego sobre los alimentos. Con los siglos, las cocinas siguieron la evolución de la arquitectura haciéndose un lugar en cada vivienda. Su aspecto distaba mucho de lo que conocemos hoy: con las paredes tiznadas de humo y los pisos de piedra desnuda, no ofrecían un panorama demasiado alentador. Sólo en el siglo XVIII la utilización del carbón las liberó de las grandes humaredas. Así, su diseño comenzó a volverse más elaborado, ganando en color y comodidades.

Los avances tecnológicos de las décadas del 30 y 40 fueron decisivos. Comenzaron a construirse equipos que, por sus medidas y formato, se incorporaron como accesorios del equipamiento central. En los años 50 llegaron los laminados plásticos, linóleos y otros productos sintéticos, higiénicos y atractivos.

Al combinarse nuevos materiales y el diseño de elementos con funciones cada vez más precisas, surgió una amplia gama de accesorios. En las cocinas actuales, las pequeñas alacenas, estanterías, el equipamiento con ruedas o de colgar, tienen un rol fundamental. Les dan eficiencia y frescura visual. Además, contribuyen a crear la personalidad del ambiente y son el eje de su organización.

Muchos decoradores los utilizan para integrar el espacio dedicado a las tareas culinarias con el resto de la vivienda. Así, eligen piezas trabajadas con los mismos materiales o estilos que predominan en los otros ambientes. Si en el hogar abunda la madera, procuran seguir esa tendencia. El mismo criterio se aplica a colores, formato y texturas.

Secretos de fábrica

Es importante que los materiales en los que están realizados sean resistentes y duraderos. En el caso de la madera, debe ser de calidad para evitar que se deforme con las condiciones de temperatura y humedad propias de la cocina. Junto con los detalles en mimbre o rattan, es el elemento que eligen todos aquellos que prefieren cierto toque rústico o campestre.

Por su parte, los laminados, realizados con resinas sintéticas, permiten construir piezas que resultan resistentes a golpes y rayaduras.

Un elemento que pisa fuerte es el acero inoxidable: además de sólido, combina perfectamente con la pureza y sobriedad de los diseños más actuales. En la misma línea, el aluminio se hace sentir en pequeños objetos y detalles.

El plástico no pierde su lugar. Es fácil encontrarlo en pequeños objetos, como bandejas o frascos. Resulta práctico de limpiar y es ideal para poner una nota de color en el lugar.

Hasta aquí las principales materias primas. ¿Cómo las adopta cada mueble? Algunos pueden estar realizados en un solo material, mientras que otros conjugan detalles de diverso origen. Veamos sus principales características.

  • Armarios: ¿qué aspectos hay que tener en cuenta antes de elegirlos? Fundamentalmente, el color y los equipamientos interiores. Respecto del primer elemento, es importante considerar el tamaño y la disposición del mobiliario. En una cocina pequeña habrá que optar por tonos claros, que ampliarán visualmente sus dimensiones. En caso contrario, no dude en inclinarse por tonalidades intensas. Por ejemplo, los azules profundos, solos o jugando con detalles de madera o acero, lograrán resultados impactantes.
  • En el caso de los compartimientos internos es conveniente que incluyan alguna bandeja deslizable, columnas extraíbles o cestas giratorias. Así se optimizará la utilidad de rincones y ángulos.

  • Mesas carrito: son las estrellas del rubro. Realizadas en su mayoría en madera de haya, tienen estantes fijos o deslizables, bandejas desmontables y botelleros. Algunas incluyen banquetas.
  • ¿La opción divertida? Existen versiones en plástico, en la gama de los colores más vibrantes: rojo, verde manzana y amarillo, entre otros.

  • Estantes: un clásico que sigue prestando sus servicios. Las dimensiones dependen del uso que se les dé. Son simpáticos los pequeños, ideales para lucir pintorescos frascos, latas y especieros.
  • Barrales: cada vez más en auge. Colocados sobre la pared, resultan de gran utilidad para colgar cucharones, espumaderas y demás artículos. Sus parientes cercanos son las gancheras: estructuras de madera y acero inoxidable (también se las puede ver en hierro) que se suspenden del techo y sirven para sostener ollas y sartenes. Logran un interesante efecto rústico.
  • Canastos: los de fibras naturales, como el mimbre, son ideales para que las frutas y hortalizas se mantengan aireadas y en óptimas condiciones. Se colocan sobre el piso, en algún rincón protegido. También se encuentran en aluminio, adosados a una mesa carro o pequeña alacena.
  • En función del espacio

    La distribución de los elementos debe facilitar el trabajo en la cocina y, al mismo tiempo, permitir composiciones atractivas.

    Una sugerencia: procure disponer la heladera, sector de hornallas y bacha para lavar platos de modo que formen un triángulo. De esta manera, los tres sectores clave de la cocina estarán ubicados a una mínima distancia uno de otro.

    Para que la comodidad sea aún mayor, distribuya los accesorios dentro de la misma zona.

    Otro aspecto por tener en cuenta es cubrir las diversas alturas del ambiente. Algunos complementos, como mesas carro o pequeños muebles, estarán sobre el piso. Los barrales que se colocan sobre la pared y las estanterías con frascos se distribuirán a nivel medio. Finalmente, del techo puede colgarse una ganchera, de la que se suspenderán ollas y otros artículos.

    La norma de oro, entonces, es que todos los objetos permanezcan al alcance de la mano. Al mismo tiempo, la sabia disposición de complementos hará de la cocina un espacio más pleno y acogedor... todo un gusto para estar.

    Producción: Mariana Liceaga

    Modelos y precios

  • Ganchera Taylor: de madera y acero inoxidable, $ 139 (Morph).
  • Rack para colgar copas: $ 9,90 (Morph).
  • Barral: de acero, $ 17,90 (Morph).
  • Mueble para colgar: con cajoncitos, $ 195 (Galler).
  • Repisas para frascos: $ 298 (Galler).
  • Muebles para platos: $ 220 (Galler).
  • Portaespeciero: $ 14,90 (Morph).
  • Canastitos: en PVC, con manijas cromadas, $ 26 (Quitapesares).
  • Cubos blancos: apilables, $ 30 (Quitapesares).
  • Canastos: $ 20 (Quitapesares).
  • Bodega en módulo: $ 29,90 (Morph).
  • Frascos de acero inoxidable: $ 10,50 (Morph).
  • Frascos de vidrio con tapa de corcho: desde $ 6,50; campana de vidrio, 41 (Bazar La Luna).
  • Bote con mirilla: $ 17,90 (Morph).
  • Carrito de servir: $ 145 (Morph).
  • Carro en PVC: varios colores, dos niveles, $ 199 (Spazio Casa).
  • Mesa desayunadora: en madera blanca, $ 390; banquetas, 169 cada una (Galler).
  • Mesa carro: con bodeguera, canastos de aluminio, bandejas deslizables, $ 160 (Bazar La Luna).
  • Mesa con ruedas: incluye dos estantes, $ 170 (Bazar La Luna).
  • FUENTES CONSULTADAS: Quitapesares Jorge Newbery 3713; 4551-7815. Galler: Soler 4829; 4774-3478. Spazio Casa: Buenos Aires Design, 1er piso; 5777-6123. Morph: Buenos Aires Design, Avda. Pueyrredón 2501. Librerías Yenny: Patio Bullrich, Posadas 1245; 4814-7427. Una cocina ideal, Barcelona, RBA, 2000. Gustavo Boccazzi: Uriarte 1411; 4832-7444. Bazar La Luna: Tacuarí 601; 4334-0301.

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