Tics modernos

Un fin de semana con sello nacional. Etnico, pero europeo
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9 de mayo de 2003  

Un fin de semana con sello nacional

  • Una antigua caballeriza del Ejercito fue transformada en el reducto más moderno, cool y alternativo que se pueda visitar este fin de semana. El que llegó a ser el criadero de caballos más grande del país es desde ayer, y hasta que el domingo deje de serlo, Código País , un multiespacio en el que el diseño (sobre todo de indumentaria) lleva las de ganar, con más de 160 stands repartidos entre caballerizas, picaderos y enormes bebederos de agua.
  • Para cubrir la manzana que ocupa la feria, este año los organizadores subieron la apuesta y pensaron espacios para el arte digital, la fotografía, la ilustración, los desfiles, las bandas, la gastronomía, el cine, el teatro y hasta para las artes circenses.

    Agustina y Clara, las diseñadoras de Vestite y andate , aprovecharon el convite para presentar su colección otoño-invierno. En La femme del Norte combinaron texturas oriundas de Tilcara (donde realizaron la producción a lo largo de un mes) con otras más urbanas. Un resultado: saco de jean con tejido en telar con experimentación en el teñido (desde $ 90). Pero no sólo ellas presentan nueva colección. Es regla, una no dicha, pero regla al fin.

    También las responsables de Pitocatalán , la marca de ropa para chicos, desembarcaron con flamantes motivos, colores y telas para que los bajitos afronten el invierno. Ideal para los que siguen la colección de peluchitos bordados y los detalles de lujo. La novedad: se metieron con el calzado y también con los chicos más grandes.

    Para nombrar sólo a uno en el área de indumentaria masculina, está Ignacio Castelli, que, ya alejado de la ropa para féminas, se está acercando con serigrafías artesanales en la misma línea a la de niños. Las ferias hacen escuela.

    Y en el rubro objetos están, entre otros, Pablo Bianchi y Hernán Stehle los diseñadores industriales de Tónico , que con las piezas de uso más cotidiano demuestran como se pueden elevar los standars de calidad en la producción nacional. Todo, un chiche.

    La música electrónica es el gran marco sonoro que completa los amplios stud Hi Silver y Mr. Ed que cobijan a los expositores. El living gastronómico tiene un clima más acorde con la circunstancia de probar platos étnicos y el cine/teatro se instala a modo de un bunker para disfrutar cómodo lo que propone el escenario o la pantalla.

    Hasta el domingo, de 13 a 3. Espacio Cañitas, Huergo 131. Entrada, $ 4.

    Etnico, pero europeo

    Tomarse vacaciones, viajar del Sur al Norte para encontrar un lugar de reposo ya no es lo que solía ser. Con los años y el paulatino aumento de las responsabilidades desconectarse de la rutina cuesta más trabajo. Cuesta trabajo dejar atrás el trabajo. Especialmente en una ciudad como París, primera escala de mi viaje, donde cada esquina muestra con orgullo un bar que da ganas de visitar, probar, conocer.

    Así, en plena recorrida vacacional conocí a Petr, un leñador del interior de la República Checa con la cara de un ángel y la generosidad de una nodriza. Y gracias a él, y a pesar de estar en Francia, la bebida que marcará esta visita será el Becherovka. Creada por Jan Becher en 1807, este preparado, con aspecto de bebida blanca y sabor de aperitivo a base de hierbas, está inspirado en los cientos de recetas caseras que circulaban por el país del Este. De hecho, cuenta mi amigo el checo de París que cada cantina de su país tenía su propia manera de preparar el líquido. Lo único que hizo Becher fue unificar criterios y ponerle un nombre definitivo. El propio. Es que en checo Becherovka significa algo así como "de Becher".

    Bebida lo suficientemente flexible para ser tomada como aperitivo antes de la comida o como digestivo después, no lo es tanto a la hora de combinarla en un cóctel efectivo.Una mezcla que vale la pena probar a riesgo de volverse demasiado fanático es el trago conocido como Betón, que, como su nombre lo indica, lleva una medida de Becherovska y tres de agua tónica. Claro que no muchos franceses se inclinan por esta bebida. Será porque en su idioma Betón significa hormigón armado, un nombre que no hace justicia a un trago de sabor suave y liviano, como los modales del leñador checo.

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