Tiene 17 años, superó sus desórdenes alimentarios y ahora es influencer vegana

Jimena Barrionuevo
(0)
17 de abril de 2019  • 14:44

Lo dice segura. Y lo repite una y otra vez, casi como un mantra: "No hay mal que por bien no venga". Tiene 17 años, acaba de publicar con editorial Planeta el libro Rico, sano y vegano, con recetas cruelty free y, en tan solo dos años, se convirtió en influencer en las redes sociales. Quizás fue su historia de vida -con la que muchas jóvenes se sintieron identificadas- la que la volvió popular, o su simpatía y facilidad para mostrar cómo llevar una alimentación saludable con preparaciones caseras y llenas de nutrientes. Lo cierto es que Martina Ciano agradece cada momento difícil que atravesó los últimos años: "Sin esas experiencias y enseñanzas, nada de esto hubiera sido posible".

Hija de una odontóloga y un comerciante, ya de chica se mostró con una personalidad curiosa e inquieta. Los problemas arrancaron en quinto grado. No le iba bien en el colegio y empezó a comer mucho. A los 11 años pesaba casi 60 kilos. "Tenía algo de sobrepeso y, cada tanto, recibía comentarios como bajá los postres, gordi, tenés reservas (en alusión a que tenía grasa sobrante en la panza) y varios comentarios más. También cuando hablábamos con mis amigas, ellas se comparaban con las demás y comentaban que todas eran flacas, y yo siempre quedaba afuera de esa generalización".

Llevaba una vida sedentaria, reconoce. Además, su alimentación no era para nada equilibrada, ni mucho menos saludable. Y, aunque su mamá siempre se preocupó por cocinar sano, Martina recuerda que en el colegio se compraba dos paquetes de galletitas y se los comía en un recreo, por ejemplo. Fue en ese momento que decidió que tenía que hacer algo por su cuerpo. Empezó a ir a una nutricionista, pero no estaba contenta. Subía y bajaba de peso, sin control, y cada vez con una sensación más angustiante de ansiedad y obsesión por lo que comía. Hizo dietas extremas, gimnasia, largas sesiones de ejercicios aeróbicos para bajar de peso y otros para ganar masa muscular. Pero nada le parecía suficiente. "Cada vez que bajaba, quería bajar más: llegaba a un punto, tres kilos más; llegaba a otro punto, tres kilos más".

Hasta que tocó fondo. En marzo de 2016 dejó de menstruar. Pesaba 42 kilos y su vida se había convertido en una pesadilla: tenía frío todo el día, sus uñas se habían tornado de color violeta, su delgado cuerpo se había cubierto de lanugo (una forma de vello corporal muy fino, que crece como aislante de la piel por la ausencia de grasa) y pensaba que todos a su alrededor se habían puesto de acuerdo para que engordara: "Pensé que no iba a poder salir jamás, que estaba destinada a seguir deprimida de por vida y que nunca pararía de pensar en calorías, o qué tendría que hacer para quemar lo que previamente había consumido".

Su mamá tomó entonces las riendas del asunto y juntas decidieron encarar el problema. Martina pidió ayuda profesional y, lentamente, comenzó a sentirse mejor. Mientras, el documental Cowspiracy, que había visto recientemente, no dejaba de resonar en su cabeza. El film explora el impacto de la ganadería en el medio ambiente. "Ese día hice el click. No sabía realmente qué era ser vegano y empecé a investigar, ainformarme mediante videos, blogs, libros, etc. Además, me topé con una persona que me ayudó a recuperarme y a cambiar por completo mi alimentación: Vanesa, una nutricionista a quien se le nota lo mucho que ama su trabajo. Su mente es abierta y está llena de energía positiva. Venía todos los viernes a casa y juntas cocinábamos".

Con el visto bueno de su mamá, la especialista armó para Martina un plan para subir de peso. Era saludable, completo y acorde a lo que ella disfrutaba comer. Se basaba, principalmente, en alimentos ricos en nutrientes, como los frutos secos, la palta, las legumbres, las semillas y los cereales. Y, desde luego, mucha fruta y vegetales.

Budín de chocolate extra húmedo con manzana, leche de almendras, harina de trigo sarraceno y chips de chocolate para decorar.
Budín de chocolate extra húmedo con manzana, leche de almendras, harina de trigo sarraceno y chips de chocolate para decorar.

Estaba realmente entusiasmada y sentía que podía contagiar su energía. En octubre de ese año abrió su cuenta de Instagram @veganfitfluencer (donde tiene 70 mil seguidores) y una página con recetas, tips e información para llevar una vida más saludable y consciente. Al tiempo que crecía el número de seguidores, Martina descubrió que la cocina era su lugar en el mundo. "Es mi escape, lo que me hace verdaderamente feliz. Compartir, fotografiar y arreglar mi comida para que se vea más linda estéticamente me curó. Ya no existe el no comer, ni tampoco el me voy a matar en el gimnasio para bajar esto. Existe el comer para sentirme bien, ser saludable, ayudar a mi cuerpo, vivir mejo". Además, adoptar este estilo de vida no sólo me ayudó a mi misma, colaboro para que el mundo sea mejor. Sustentable y consciente".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.