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Todo Le Parc

Su muestra en el MNBA, un hito
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31 de marzo de 2000  

Es difícil recorrer una muestra de un gran artista contemporáneo de la mano de un chico, sin que éste se disperse a cada rato. Es difícil invitar a ese recorrido a un espectador que carezca de un bagaje cultural relativamente sólido. Julio Le Parc (Mendoza, 1928, residente en París desde hace 41 años) es uno de esos grandes artistas, y su retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes, una excepción a la regla.

Que la visita a su muestra sea gozosa para toda clase de gente es una confirmación triunfal de las intuiciones más tempranas del artista. Le Parc, que peleó desde su juventud por los derechos de obreros y estudiantes, propuso desde los años 50 -aún antes de formar el Groupe de Recherche d´Art Visuel, en 1960-, un arte democráticamente extendido. Así, sus obras comenzaron a transformarse en experiencias de participación y contemplación colectivas, en las que interactuaban los espectadores entre sí y con la obra desde la visión y el movimiento. Los trabajos ópticos y cinéticos crean efectos de ilusión por medio de juegos de luces, colores y elementos en acción, y aunque pretenden -y de hecho consiguieron- desmitificar el rol del artista, la obra como producto de una individualidad irrepetible y la idea de una obra cultural o espiritualmente trascendente, el resultado es, en muchos casos, una invocación a la trascendencia. En este sentido, las obras de Le Parc se revelan contra el autor, como los "místicos" tubos fluorescentes se revelaron contra Flavin. Lúdica, ultrarracional, emocional, trascendente, la obra de Le Parc se supera a sí misma.

Julio Le Parc, retrospectiva. Hasta mediados de este mes, en el MNBA. Av. del Libertador 1473. Martes a viernes, de 12.30 a 19.30; sábados y domingos, de 9.30 a 19.30. Gratis.

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