Tomar ciudados sin dañar el erotismo

Amado Bechara
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8 de junio de 2013  

Lo de Michael Douglas, ¿es verdad? La noticia de que su cáncer de garganta es resultado del sexo oral generó un ambiente de inquietud que se hizo palpable estos días en el hospital, en los comentarios de todos, tanto de médicos como de no médicos. Es, claramente, una inquietud que genera una alarma transitoria, que pronto desaparecerá, pero que mientras puede ser aprovechada para insistir en la importancia de tomar medidas de prevención de las enfermedades de transmisión sexual.

La noticia de la enfermedad de una celebridad como lo es Michael Douglas moviliza y hace que muchas personas se pregunten qué están haciendo y qué pueden modificar para prevenir, en este caso, el contagio del virus papiloma humano (VPH).

En estos días, por ejemplo, recibí la consulta de un hombre recientemente separado que actualmente atraviesa una etapa en la cual tiene relaciones con parejas ocasionales. Esta persona siente que no puede actuar de modo completamente libre en sus encuentros sexuales por temor a contraer la infección, aun utilizando profiláctico.

Lo que lo inquieta es el riesgo de contagiarse durante la práctica del sexo oral, y, buceando en Internet, descubre que existe profilácticos para colocarse en la lengua. Cuando me consulta, me pregunta si conozco dónde se consiguen esos adminículos y qué tan útiles son. Los profilácticas para la lengua, hay que decirlo, son la mejor forma para acabar con toda posibilidad erótica: son como máscaras en la que uno debe colocar la lengua. Existiendo la posibilidad de una vacuna que prevenga el contagio del VPH, el uso de estos adminículos pierde cualquier tipo de consideración.

Con la cabeza puesta en el VIH

Aunque en forma transitoria, las declaraciones de Michael Douglas amplían los temores de enfermar relacionados con el sexo, que habitualmente no van más allá del VIH/sida. La posibilidad de contraer una enfermedad venérea, como la blenorragia o la sífilis, no generan mayores preocupaciones, ya que es sabido que son afecciones curables.

El VIH/sida si bien hoy tiene tratamientos efectivos, en la cabeza de muchas personas es como decir cáncer. De ahí que quienes toman alguna medida de prevención durante una relación sexual lo hagan pensando en el VIH/sida. El VPH, en cambio, es algo que sólo está instalado en la mujer, y en relación con el cáncer uterino. No hay registro en el varón de que pueda afectarlo.

En cuanto a la adicción al sexo, algo que también tuvo amplia difusión a partir del propio caso de Michael Douglas, a la mayoría de las personas le suena a excusa. Y en la consulta médica, los casos reales, en los que la persona tiene compulsión al sexo, son casi anecdóticos

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