Tomás Fonzi: "Si algo me enseñó mi hermana, es que el macho no va"

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Manuel Aversa.
Jessica Mathov
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30 de diciembre de 2019  • 23:10

Hace calor..., así que a nuestro hombre del mes lo pasamos por agua para charlar sobre algunas de sus pasiones además de actuar, como la música y la cocina.

Venís del éxito de Inconvivencia y estás en pareja desde hace mucho, ¿sos bueno conviviendo?

¡Yo creo que sí!, pero tendrías que hablarlo con mi mujer. Creo que el desafío es respetar los espacios de cada uno. Por ejemplo, en casa tengo un sótano, que es mi cueva, y ahí rigen mis reglas. Abundan el desorden y el caos, ¡porque en el resto de la casa no! Ahí reinan las reglas comunes, tengo dos hijos que se encargan de desordenar todo y, bueno, mi mujer es más obsesiva y se encarga de que todo esté como en las revistas, que me encanta.

En la repartición de tareas de la casa, ¿qué elegís vos?

Soy mucho de arreglar las cosas de la casa y de cocinar. Hoy, por ejemplo, hice milanesas, empanadas, pero me gusta mucho condimentar. Tengo un estilo muy personal, muy de los sabores asiáticos. Por ahí es una empanada, pero tiene una vueltita de tuerca, le pongo curry a todo. Y soy muy buen bartender, también ahí me gusta hacer mezclas. Ahora descubrí que le queda muy bien un chorro de Cynar al vino blanco o el jugo de naranja al fernet.

¿Qué te conquista de otras personas?

Fundamentalmente el sentido del humor, que, para mí, está atado a una sensibilidad especial. El sentido del humor me habla de alguien que puede poner todo en duda, que no está atado a ninguna idea, aferrado a dogmas. No tenemos ninguna certeza en la vida, entonces, cuando alguien puede reírse de sí mismo, eso me habla bien de esa persona.

¿Entrás fácil en confianza con otros?

Soy más bien reservado, hay una sensación de vulnerabilidad después de estar tan expuesto a la cual le escapo, pero también me resulta más o menos sencillo, cuando todo está dado, poder abrirme. Hay una frase que dice: "Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas".

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Manuel Aversa.

¿Me contás algún secreto tuyo?

Hay algo del binarismo en donde no me hallo. Sí, soy hombre, masculino, pero no soy macho. Si hay algo que me enseñó mi hermana, es que el macho no va.

"Soy de estar muy pendiente del otro, en el sentido de cuánta huella voy dejando en el otro".

¿Qué otros intereses cultivás?

Me gusta la música, mis primeros sueldos viviendo en Adrogué a los 17 años con mi madre fueron destinados para acondicionar un altillo y que funcionara de sala de ensayo. Compré una batería y con eso toqué con mi primera banda.

¿Y hoy en día seguís con la música?

¡Sí! Estoy con mi banda, El Amateur, que obviamente soy yo, el resto son los profesionales. Yo toco un montón, pero no sé de música, no sé la teoría, es a puro corazón e intuición; sé cómo quiero el resultado, pero no tengo el lenguaje para manifestarlo. Estamos ensayando para salir de gira y poder sacar algunos temas para que se escuchen online.

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Manuel Aversa.

¿Qué te inspira?

Luis Alberto Spinetta es alguien que me toca el corazón siempre y cada vez. Y en cuanto a lo que hago, no puedo determinar qué va a salir, es lo que sale. Este año estuve haciendo teatro hasta muy tarde y después de volver a casa me cuesta llegar e ir a la cama, queda una energía en el cuerpo muy vital, entonces unas dos horas me voy al sótano, agarro la guitarra y veo qué sale.

Tu Instagram es @fonzista , ¿qué otros "ista" sos?

Soy realista. ¡Y un poco pesimista!

¿Tu lugar en el mundo?

Mar del Sur. Pasé toda mi infancia ahí, mi abuelo construyó una de las primeras casas. Experimentamos mucha libertad, nos íbamos con grupetes de amigos a los 10 años a pescar cangrejos solos y a la playa todo el día. Y de repente sonaba la campana de la casa para ir a comer, se escuchaba a kilómetros porque no había nadie.

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Manuel Aversa.

¿Hay algo que te guste mucho de vos?

Soy de estar muy pendiente del otro, en el sentido de cuánta huella voy dejando en el otro, eso me importa mucho.

¿Te afecta el paso del tiempo?

Hay algo de estar al borde de los 40 que no es tan leve como yo esperaba. Hasta hace poco sentía que estaba todo por delante. Ahora ya no está todo por delante, es un concepto fuerte. De adolescente te sentís inmortal, pero ya no. ¡Igual voy a hacer todo lo que pueda para regresar a la adolescencia desbocada, jaja! .

Peinó Bárbara Rex para Estudio Olivera con productos Schwartzkopf. Agradecemos a Bensimon y Bokura por su colaboración en esta nota.

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