¿Vas a dar un volantazo en tu carrera?Elegí a gusto

Crédito: Ilustración de Fernanda Cohen
Si ya no querés trabajar más en lo que estás haciendo ahora, animate a hacer un cambio. Sumate a esta "degustación laboral” y trabajá de lo que más te guste
Carolina Cattáneo
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3 de septiembre de 2015  • 00:05

Muchas veces, romper la inercia y el modo automático con el que vas por tu vida profesional requiere "cambios tsunamis", de movimientos fuertes y contundentes. Sin embargo, a la inercia laboral es mejor romperla de maneras más soft y menos estruendosas. Porque, cuando apuntás a un cambio en tu trabajo, dar giros de 180 grados sin poner balizas puede ser riesgoso ya que se ponen en juego tu realización y también tus ingresos.

Te proponemos entonces que, en lugar de dar un salto sin red, apliques la técnica de la degustación laboral.

¿De qué se trata? De empezar a probar chiquito, sin riesgo, de tantear con una ínfima y casi fugaz pasadita por distintas opciones que te ayuden a pisar el terreno sobre el que querés o fantaseás con empezar a moverte.

¿A quiénes aplica? A las que desde hace un tiempo vienen ejerciendo una profesión y quieren incursionar en otros ámbitos, las que están recién recibidas y no ven aún cómo encarar la vida profesional, las que acaban de ser mamás y necesitan revisar su rutina laboral, las que son inquietas y viven queriendo meterse en nuevos mundos, las que necesitan engrosar ingresos.

1 . Hacete preguntas de arranque: "¿Qué quiero?, ¿qué estoy queriendo?, ¿de qué manera?". Mirá para adentro para después salir a buscar opciones y pensar creativamente cómo degustar. Tené en cuenta que podés degustar el qué (un nuevo oficio), pero también el cómo: si estás pensando que querés dejar tu carrera, puede no ser por falta de vocación. A lo mejor, solo tenés que ajustar la modalidad en que llevás a cabo tus tareas diarias. Por ejemplo: si siempre trabajaste freelance, sola y desde tu casa, quizás se trata de cortar con el aislamiento y de que tantees invitando a otros freelancers a trabajar en un espacio compartido. Podés arrancar con amigos o amigos de amigos, en tu casa o en la de ellos o en un espacio de coworking: una de las premisas de la degustación es que, con personas cercanas, la prueba es más sencilla.

2. Tené claro para qué degustás: identificá si te lo estás planteando para probar una forma diferente de lo que venís haciendo, o tal vez para dar lugar a una vocación a la que no le diste espacio hasta ahora. Es importante que te preguntes si hay algo de tu presente laboral que te produce malestar para poder definir mejor si lo que querés degustar es el qué o el cómo de tu tarea.

3. Planificá tu experiencia: ordená qué vas a degustar, cómo, dónde, cuándo, cuánto tiempo y con quién. Supongamos que sos médica, docente o empleada. Siempre te gustaron las plantas, el verde, y que estás desencantada con tu profesión o simplemente sentís que necesitás una actividad más "a tierra". Bueno, pasá a la acción de a poquito. Tené muy presente que tenés que avanzar con pequeños ajustes y que, para sacar alguna conclusión, está bueno sostener la prueba un tiempo considerable.

4. Moderá tu inversión: la idea no es que prendas fuego tus ahorros en pos de una fantasía.Degustar es lo contrario de poner en riesgo, es que te animes a probar sin hacer enormes gastos. Siguiendo el caso de la potencial jardinera, la idea es que te atrevas a diseñar tu primer jardín. Pero no tenés que comprar toda la maquinaria de cortadoras de césped. Una opción: ofrecele a una vecina hacerle gratis el diseño de su jardín, bocetá tu idea y, con su OK, pedí una máquina prestada y comprá algunos plantines.

5. Explorá desde el disfrute: para desgustar, hay que cambiar el chip fóbico (ir a por algo nuevo suele acarrear dudas, miedos o ansiedad) por uno más lúdico y exploratorio. Se trata de que te diviertas, de que te sumes exigencias, con pequeñas dosis de la actividad que te atrae, como para experimentarla en el cuerpo y registrar cómo te sentís en ese terreno. Podés arrancar con un curso o un taller: son ambientes más relajados que no solo te conectan con el mundo que querés conocer, sino que te meten en tema para aprender y no para rendir ante tribunales exigentísimos. Otra posibilidad es que te ofrezcas como asistente de algún profesional, artista o artesano, amigo o conocido, que esté en ese espacio con el que fantaseás. Los voluntariados son otra opción potable: está lleno de ONG de todo tipo que necesitan gente comprometida.

6. Activá tu red de contactos y resignificalos: necesitás de los demás y quizás, están más cerca de lo que creías. Por ejmplo, las mamás de los compañeros de tus hijos pueden ser potenciales clientes alguna vez, pero primero serán quienes prueben tus productos o servicios. Que al contacto le parezca un planazo ser tu conejillo de Indias te suma.

7. Evaluá tu experiencia y habilitá el feedback: analizá cómo te sentiste, qué cambiarías. Si hiciste participar a alguien en tu degustación, agradecele y pedile una devolución. En definitiva estás poniendo a prueba un prototipo que vas a descartar o a ir ajustando.

LO MÁS SABROSO

Esas miniexperiencias te van a hacer salir del rosqueo mental y le van a poner el rasgo de realidad a tu fantasía; vas a saber de primera mano si lo que creés que te encanta hacer realmente te gusta como emprendimiento o solo como hobby, si tenés o no paciencia para asesorar a alguien, si la enseñanza te estimula o te agota. En una degustación, como es gradual y de a pasitos, se te presenta una oportunidad de obtener grandes ganancias en lo profesional y no tenés mucho que perder. En el peor de los casos, solo habrás gastado unas horas.

Si degustás dejándote llevar por la intuición y abierta a la sorpresa, casi, casi que te lo aseguramos: no tenés mucho para perder y, en cambio, tenés un mundo inmenso (muchas veces propio e interno) por descubrir. •

Lecturas:

¡Al Carajo!, de Álvaro Rolón, Ed. Planeta, $ 199.00

En Cambio, Estanislao Bachrach Editorial Sudamericana, $ 239,00

Experta consultada: Mercedes Korin, especialista en planificación estratégica y asesora en procesos de cambios.

¿Estás con ganas de hacer un cambio laboral? ¿O te gustaría cambiar algo y no sabés qué? Mirá tambien Superelásticos, o el miedo a establecer prioridades y GPS laboral: tres pasos para tener en cuenta al buscar trabajo

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