Tradicional y gourmet

El reducto peruano Ceviche festeja su año y medio con nuevas propuestas: tragos, barra, tapas y platos fusión
Sabrina Cuculiansky
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20 de diciembre de 2009  

Cuando se busca comer peruano, las propuestas de la ciudad suelen ir de un extremo al otro. O la oferta es en los tradicionales reductos turísticos -como los llaman los representantes de la comunidad peruana- o se encuentra en espacios en los que las presentaciones suelen ser más impresionantes que la cocina en sí.

Sin embargo, Ceviche, que abrió ya hace un año y medio, ofrece un mix exacto para ambos paladares. Es decir, se sentirán tan a gusto los que busquen platos tradicionales como los que prefieran algo más fusionado entre lo peruano, lo porteño y lo japonés, una mezcla que Roberto Nishida crea con maestría.

El local se impone con el glamour palermitano, pero no deja atrás la estridencia del colorido andino, que imprime calidez a los recorridos del barrio con típica estética net. Abrió cuando la moda por el paladar peruano estaba en ciernes, y luego de año y medio mantiene intactos la calidad y el sabor de las preparaciones. Es frecuentado por los residentes peruanos, por los amantes del Perú, por los amigos que buscan salidas diferentes y por todos los que quieren comer rico. Actualmente está inaugurando una barra que ocupa casi medio salón. La idea fue de Jorge Schwarsberg, propietario también de Dashi: él vivió en Perú más de 20 años e ideó esta barra para que los visitantes puedan tomar un trago acompañado por tapas peruanas y mediterráneas o elijan combinados de la isla de sushi. "Hoy la cocina peruana moderna es fusión porque el cebiche es fusión de por sí. Allí se juntan cinco culturas. la africana, la china, la japonesa, la criolla y la andina", explica. Detrás de la barra, Gastón Tonga Rodríguez realiza cócteles equilibrados, tanto clásicos como creaciones de autor, especiales para acompañar los platos andinos. A la hora de los bifes, o de los ceviches, la carta ofrece una docena de propuestas, entre cebiches y tiraditos (de 40 a 50 pesos). Para no quedarse con las ganas, está la degustación, donde se incluyen el de La Casa, con frutos del mar, salmón rosado, leche de coco, lima y wasabi; el Mixto, con leche de tigre, batata y choclo, y el Especial, con yuquitas crocantes (72).

Entre las tapas clásicas desfilan las papas huancayna (20) o la causa con papa amarilla en varios sabores (30); y no faltan las creaciones del chef, en una fusión armónica como los langostinos crocantes acompañados por crema de rocoto (ají picante) (38).

Para elegir el principal, tientan la cazuela marinera pero con arroz negro (foto de abajo), el seco de cordero norteño (50) y el mero a la marinera (56).

Gran variedad de sushi, temaki, sashimi, niguiri y rolls especiales.

Para el dulce, un tradicional suspiro de limeña o el latinoamericano cinco leches con frutos rojos. Hay degustación de postres (45).

La carta de vinos está dividida por varietales, incluye una explicación de cada cepa y recomienda combinaciones con comidas.

Más datos Costa Rica 5644, 4776-7373. Desde el happy hour hasta el cierre.

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