Tratamientos estéticos en el break del almuerzo

La disponibilidad de procedimientos seguros y efectivos, y que se pueden realizar en una hora, hace que el mediodía se esté convirtiendo en una hora pico de los centros de medicina estética
Sebastián Ríos
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1 de diciembre de 2012  

Cuando ella dice: "Salgo a comer", sus compañeros de trabajo deberían entender: "Me voy a hacer un lifting sin cirugía"; cuando él dice: "Voy a picar algo y vuelvo", en realidad es: "Voy por unos toquecitos de Botox y vengo". Y cuando vuelven, nadie se da cuenta, ya que de lo que se trata es de procedimientos estéticos exprés no invasivos -¡no dejan marcas visibles!-, cuyos efectos se manifiestan en forma gradual.

Hoy, la posibilidad de realizarse tratamientos estéticos en una hora o menos -que no requieren ningún tipo de preparación, ni tampoco recuperación- está convirtiendo al break del almuerzo en el horario más tentador para sus cultores. Lo que a su vez está obligando a los centros de estética a reformular su forma de atención para dar respuesta a esta nueva demanda.

"Nuestro centro está pensando en un lugar de alto tránsito, para gente que sale un rato de la oficina y no dispone de tiempo", cuenta Sergio Korzín, cirujano estético y director de Lasermed, que el año pasado abrió un nuevo local en pleno microcentro. "Tiene consultorios específicos con todo lo necesario para hacer estos tratamientos rápidos, pensando en dar respuesta a una demanda espontánea: mientras que lo habitual es que el médico en una primera consulta indique el tratamiento, y lo aplique en la siguiente consulta, aquí el médico recibe al paciente, hace el diagnóstico, ofrece el tratamiento y si el paciente quiere se lo hace en el momento."

¿Cuál es el público que demanda estos tratamientos? "Son dos los perfiles de los pacientes que demandan estos procedimientos: las mujeres que trabajan en el microcentro y que aprovechan la cercanía y el horario del almuerzo, y los hombres, generalmente ejecutivos, que no les gusta que se sepa que se hacen algo y que al mismo tiempo no les pueden dedicar un tiempo específico a estos tratamientos", responde Korzín.

Para Martín Aros Arena, de 43 años, la posibilidad de destinar la hora del almuerzo para hacerse unos "retoques" es perfecta. "Es rápido: salgo de la oficina, en media hora me hacen la aplicación de Botox, y vuelvo al trabajo sin que se note nada", dice Martín, que trabaja en una agencia de marketing, y que dos veces al año reemplaza el almuerzo por una visita exprés al doctor Korzín.

Lo mismo piensa Silvia Rodríguez, de 50 años, que trabaja en el departamento comercial de una empresa de climatización, y que ha aprovechado ya en un par de ocasiones el break del mediodía para someterse a un tratamiento de radiofrecuencia facial con el dispositivo Thermage, que no por nada es apodado el "lifting del almuerzo".

Con sesiones que duran entre 30 minutos y una hora, este tratamiento emplea la radiofrecuencia para calentar las capas inferiores de la piel y provocar la contracción de las fibras de colágeno y elastina, lo que se traduce en una mejora del tono y de la textura de la piel del rostro y del cuello.

"Es un tratamiento de una hora. Una puede salir a la hora del almuerzo como si fuera a una consulta médica cualquiera, hacerse el tratamiento y volver sin que nadie se dé cuente, ya que los cambios los va notando uno mismo gradualmente", cuenta Silvia.

Una nueva hora pico

La demanda de tratamientos para la hora del almuerzo, un fenómeno que en países como Estados Unidos llevó a la aparición de centros de medicina estética incluso en los shoppings (algo que en la Argentina se prenuncia con la aparición de centros de depilación láser en varios centros comerciales), se encuentra actualmente en franca expansión.

"En nuestros centros el horario del almuerzo ya es una hora pico, lo que nos ha llevado a armar promociones de tratamientos exprés para el mediodía", cuenta Yanina Fuks, gerenta general del centro M&D Dermacycle, en donde la demanda de turnos entre las 12 y las 15 horas se incrementó un 25% en el último año.

"Los pacientes que vienen a la hora del almuerzo buscan tratamientos rápidos y efectivos -agrega-. Para esto les armamos una rutina de una hora intensiva sin parar, con una o mas tecnologías complementarias, y hasta les ofrecemos, si es necesario, una comida saludable para que coman algo antes de irse."

Si bien la aplicación de la toxina botulínica en el rostro, con el objetivo de borrar las arrugas de expresión, es quizás el ejemplo más acabado del tratamiento exprés apto para la hora del almuerzo, existen otros tratamientos que reúnen los mismos requisitos de rapidez y no necesidad de preparación y de recuperación pre y postratamiento, respectivamente.

Además del Botox y del Thermage ya mencionados, enumera el doctor Korzín, "está la aplicación de sustancias de relleno, como el ácido hialurónico para tratar las arrugas. Y también la criolipólisis, para destruir la grasa abdominal o de las piernas, que en una hora o dos permite tratar una zona".

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