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Paisajismo

Tres formas de disfrutar del verde: antes y después

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3 de abril de 2019  • 16:58

Lo que era un lugar anodino y desolado puede convertirse en ese espacio que siempre quisimos habitar gracias a la mano del jardinero o del paisajista.

Cambio de estilo

En un jardín en esquina, una pileta riñón, muy característica de los años 60, fue reemplazada por una de líneas rectas y materiales más actuales.

De la piscina se conservó su ubicación (para aprovechar el pozo), pero fue transformada por completo. Se jugó con diferencias de niveles en los solados y se incluyó un jacuzzi en un lateral. Un cantero acompaña el largo de la pileta con Strelitzia nicolai y un macizo de Pogonatherum. Como remate de la vista desde la galería, se diseñó un solárium elevado donde se ubican las reposeras entre los canteros de plantas tropicales, achiras, jengibres, alpinias y el Trachelospermum jasminoides que trepa por detrás en el muro. Se conservó una dracena existente, para la cual se hizo un orificio en el deck. El largo muro perimetral frente a la galería se "ablandó" con panicum y plumbagos.

Entrada moderna y abundante

El acceso de la casa era un gran playón de un solado que se encontraba siempre húmedo, dada la orientación sudeste del espacio. La vegetación era casi inexistente, restringida a los laterales. La falta de divisores hacía difícil diferenciar la entrada del estacionamiento. El objetivo principal fue remarcar el acceso principal de la casa con una propuesta que se mantuviera estable durante todo el año.

La inspiración surgió durante una visita a una cantera, al descubrir grandes lajas de color gris oscuro. Se decidió usarlas dentro del proyecto, contrastándolas con binder dolomita. El gran acierto fue pintar las paredes de color negro, ya que completa el toque moderno que se le quiso imprimir al jardín. El muro lindero con la calle fue "forrado" con jazmines de leche sostenidos con alambres verticales tensados, para generar una mayor sensación de profundidad dentro del espacio y aportar perfume en los meses cálidos.

Nueva base

Este jardín se encuentra en la parte posterior del terreno, y es la conexión entre la casa y el futuro quincho a reformar. La superficie estaba cubierta con césped artificial. A pedido de los clientes, debía mantenerse verde, pero el desafío fue incorporarlo sin césped natural, para bajar el mantenimiento.

La idea general fue diseñar un espacio con un recorrido, para que no se viera todo de una sola vez. También se buscó evitar los escalones, manteniendo el mismo nivel entre la salida de la casa y el ingreso al quincho. Las rajas verdes que seccionan el solado en paños absorben el desnivel natural de la superficie. A través de canteros rectos contenidos por madera se generaron dos sectores: uno destinado al quincho y otro a la expansión de la casa. Con orientación norte y grandes paredes que protegen este jardín, las plantas seleccionadas fueron gramíneas y herbáceas perennes para darle mayor movimiento: salvias, penisetum, eugenias, dietes, verbenas, stipas, abelias enanas, miscanthus, polygonum, gauras, tulbagias. Solo se mantuvo el Jasminum officinale existente.

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