Un fin de semana de purificación

El desafío de volver a mirar nuestra casa como si fuese el primer día que llegamos a ella, y preguntarnos: ¿qué cosas necesitamos para vivir?
Martina Rua
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22 de febrero de 2015  

Crédito: Alma Larroca

Hace unas semanas, aprovechando algunos días de vacaciones en casa, celebramos un fin de semana de orden. Dos días completos de selección, descarte y limpieza. No fue (sólo) acomodar el cuartito de limpiezacon esponjas petrificadas u ordenar el cajón de los 300 cargadores de celulares. Fue volver a mirar nuestra casa, como si fuese el primer día que llegamos a ella, desde la pregunta: ¿qué cosas necesitamos para vivir?

El ritual de purificación terminó con catorce bolsas de consorcio de cosas para descartar y con otras ocho con cosas para ofrecer a amigos y para donar. 22 bolsas completas salieron en fila por la puerta de la que yo creía, hasta ese momento, era una casa bastante ordenada. Es increíble el despeje mental que se siente al saber que abras el cajón que abras, las cosas estarán en orden. Ahora hay menos de todo. Ropa, libros, tuppers, adornos, cuadernos, sábanas, cortinas. Y sin embargo, está todo lo necesario.

Hay hasta quienes creen que todas nuestras posesiones deberían caber en el baúl de un auto, otros que lo limitan a un número. Conozco un ejecutivo con un importante rol en su organización que tiene cinco camisas, tres pantalones y tres abrigos "para minimizar el tiempo de elección¨. May Groppo es consultora en innovación y una fiel seguidora del culto a la frugalidad. ¨Me deshago de todo lo que no se usó el último año, soy editora fuerte de recuerdos (guardo sólo unos pocos y cuanto más acotados, mejor) y ni siquiera tolero objetos decorativos ocupando mesas de trabajo¨, dice. Para Groppo todo tiene que tener su uso o contemplación actual y debe reflejar su presente. Y el resto se regala. "No soporto el papelito con anotación al lado de la birome que no funciona apoyados arriba de diarios viejos apilados sobre impresora que no tiene cartucho desde 1998. Ese caos externo me marchita", asegura.

En su último libro, The Life-Changing Magic of Tidying Up: The Japanese Art of Decluttering and Organizing, Marie Kondo, una consultora japonesa experta en organización, comparte técnicas para encarar el orden. Su método de organización se conoce como el método KonMari, y consiste en reunir todo lo que se posee y luego mantener sólo aquellas cosas que "despiertan la alegría" (sparks joy) o que irradian bienestar. Y a partir de estas, luego elegir su espacio en la casa u la oficina. Y para esto comparte algunas técnicas en las que se propone elegir bien qué conservar, en vez de qué descartar. El resto ocurrirá solo. A ver, Marie, no sé si mi tostadora irradia felicidad, pero esos tostados en invierno acompañados con té de cedrón que comparto con mi hijo, sí. La tostadora se queda.

Según la experta, el error más común es ordenar por espacio y no por categoría. El problema reside en que guardamos muchas veces el mismo ítem en distintos lugares, y así se pierde realmente la idea de qué se necesita y qué está repetido.

Además del valor material que tienen muchas de las cosas que poseemos, la autora lista tres factores que juegan al evaluar nuestras pertenencias: su funcionalidad (esto podría llegar a servir para…), su valor informacional (sin esto no sé cómo hacer tal cosa) y su valor emotivo. El ejercicio es repensar el rol que cada prenda y objeto tiene en nuestra vida hoy.

En verano muchos aprovechamos para limpiar espacios de trabajo, revisar la ropa de los chicos y ver qué sobrevivirá una temporada más. Es un buen momento para volver a elegir. Tirar y dar. Y disfrutar de lo que quede.

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