Un PH en Palermo. Luz y calma en la casa de una diseñadora de interiores

El tapiz es de Hachez Tapices y funciona como telón de fondo del comedor
El tapiz es de Hachez Tapices y funciona como telón de fondo del comedor Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.
Soledad Avaca Cuenca
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8 de octubre de 2019  • 13:19

Laura Wehle, de @estiloginger, es diseñadora de interiores y su estilo se traduce en su casa, un PH en Palermo que renovó íntegramente y llenó de espacios luminosos, donde el tiempo corre a otra velocidad. Se la ve como una persona paciente y espiritual, que necesita de sus rituales para sentirse en calma. En su brazo izquierdo lleva tatuada esa palabra, como un concepto que necesita y hace propio: "La C se dibujó como una ola, porque el mar puede ser turbulento o sereno, pero siempre hay que surfearlo con calma".

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

El sillón con funda de algodón, apta para niños y mascotas. Sobre la mesa ratona, relojes de arena y corales (Casa Esteña), velas y sus libros preferidos, entre ellos, Botanicum.

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

El cuarto de León

Para el refugio de su bebé, Lau optó por una paleta de colores neutra, madera clara, tejidos naturales y un empapelado ilustrado de animales con sus crías (Picnic) en una de las paredes.

"Leer es una actividad que sucede en su cuarto: me siento en el piso, él a upa y le leo cuentitos que elige de su biblioteca. ¡Le encantan los libros!".

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

En cuanto a los muebles, eligió una biblioteca a la altura de su dueño (Mil Volando), estantes flotantes tipi (Nordi), una estantería de piso a techo para ropa, juguetes y objetos decorativos y una cuna sin barrotes cerquita del piso (todo Yoko), para promover el desarrollo de su autonomía, todo muy a tono con la filosofía Montessori. "Igual, la cuna la usa poco y nada", dice, aunque a ella también le gusta "colechar" con él. En ese sector del cuarto, acolchado y almohadón de tigre, otro amarillo con la cara de un león, alfombra mullida con serigrafía textil y banderines (todo, de Bambuco).

Su dormitorio

La deco es simple y cálida: pocos muebles, un respaldo hecho con molduras recuperadas y textiles suaves al tacto, como la alfombra artesanal (Al telar).
La deco es simple y cálida: pocos muebles, un respaldo hecho con molduras recuperadas y textiles suaves al tacto, como la alfombra artesanal (Al telar). Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

Originalmente, eran dos habitaciones chiquitas y oscuras. Con la reforma, lograron un cuarto súper cómodo y conectado con el verde de un mini "patio jungla" -como ella lo llama- que comparte con su vecina. "Mi cuarto es uno de mis lugares favoritos de la casa: es simple, silencioso y tiene una luz muy linda", nos cuenta.

Sobre la cómoda, una lámina especial y uno de sus tantos cristales protectores, como fuente de bienestar: "Los cargo cuando hay luna llena, para recibir su energía".
Sobre la cómoda, una lámina especial y uno de sus tantos cristales protectores, como fuente de bienestar: "Los cargo cuando hay luna llena, para recibir su energía". Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

"Cuando nos mudamos, hicimos un ritual de limpieza con la intención puesta en renovar la energía de la casa".

Cocina

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

La cocina la hizo de cero. Eligió madera, para darle calidez. "Es lo primero que ves al entrar a la casa, por eso no quería que fuera fría", cuenta. La barra con caballetes es súper funcional: divide los ambientes, suma superficie de apoyo y la usan todos los días para comer.

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

Sobre los estantes, vajilla de cerámica, verde en plantas y cuadritos botánicos y un dúo de lámparas metálicas que "le dan mucha onda al espacio".

Estilo Ginger

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

Cuando cerró su negocio de deco, una seguidora de Instagram le dijo que "el alma emprendedora es difícil de domar" y así, surgió un nuevo sueño por cumplir, un lugar para dar charlas y workshops.

"Es un espacio multifuncional.Lo aprovechamos como quincho y playroom, pero además, como un lugar de encuentro para emprendedoras".

De la casa la cautivó la terraza con aroma a mar: piedritas, hojas verdes que se mueven con el viento, una pérgola de madera con lucecitas y un buda, a lo lejos, que vigila y regala tranquilidad mental.
De la casa la cautivó la terraza con aroma a mar: piedritas, hojas verdes que se mueven con el viento, una pérgola de madera con lucecitas y un buda, a lo lejos, que vigila y regala tranquilidad mental. Crédito: Inés Tanoira. Producción de Flor Vicente Lago.

Hoy, Espacio Ginger es una realidad, para aprender, crear y potenciarse. Está en el segundo piso y tiene entrada independiente, lo que ayuda a dividir casa y trabajo. Para ese sector, eligió muebles blancos, lámparas boho y toques verdes, como las macetitas con suculentas (Pinna). El espacio tiene grandes ventanales y salida a esta terraza, que a Lau le encanta por su onda playera. En el fondo, uno de sus objetos preferidos: un Buda, al que le llevan ofrendas.

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