Un rancho puesto a nuevo

Diseñador autodidacta, el polista Martín Orozco, recuperó y recicló con criterio actual un puesto campero construido en 1881
Isabel Estrada
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12 de mayo de 2013  

Antes de cabalgar

Crédito: Ricardo Labougle

Además de ser los espacios donde se guardan monturas, mantas, tacos y remedios para los caballos, en el campo los montureros son lugares de encuentro social. ? En este antiguo puesto del partido de Gral. Las Heras (Provincia de Buenos Aires) Orozco optó por un piso de ladrillo y un cielo raso realizado con grandes tablas de cedro moro traídas de Misiones. Para sostener la tabla del escritorio, empleó dos antiguos tambores. Los ganchos donde se cuelgan las cabezadas pertenecieron a una carnicería. "Si tuviera que enumerar las cualidades que más me atraen en un caballo, hablaría de distinción y elegancia; fortaleza, solidez, nobleza y espíritu –explica el diseñador–. Respecto de mis obras, la descripción sería casi idéntica: nobleza de materiales, solidez en las estructuras, distinción y elegancia".

Junto al fogón

Crédito: Ricardo Labougle
Crédito: Ricardo Labougle

"Diseñé la cocina imaginando el momento de compartir con mi gente una sopa espesa con queso y galleta, o con mi guitarra a la luz de las velas en una noche que lo mereciera", cuenta el diseñador. El piso es de ladrillo original. Del techo cuelgan numerosos enlozados que son utilizados a diario. Se usó el color celeste a la cal en las paredes, porque era lo habitual en este tipo de viviendas. Asimismo, se decidió instalar una cocina a gas y otra a leña. "Cuando llegué aquí, recuerda el diseñador, vivían vacas dentro de las instalaciones, no había puertas ni ventanas y entre los ladrillos crecían los árboles. Admiro y respeto mucho nuestra arquitectura rural, por lo cual me propuse no cambiar la estética ni el concepto original del lugar". Orozco, que lleva recorridos más de treinta países, alternando su actividad de polista con la vida en el campo, reflexiona: "El hecho de reciclar este lugar me dio la oportunidad de mostrar a la gente con la que jugué durante años que existe un estilo propio del campo argentino, y que puede ser adaptado a nuestros tiempos".

En el living

Crédito: Ricardo Labougle

Está pintado del mismo color que el exterior de la casa. El piso de pinotea fue recuperado de la construcción original. Lo mismo se hizo con las puertas que conducen hacia al cocina y hacia una galería exterior, realizada con ladrillos. El toque diferente: una vieja cama de hierro, una colección de ponchos y frazadas abrazadas por rodilleras de polo en desuso. El sillón es de terciopelo y en las paredes abundan los cuadros con retratos de caballos y amigos. "Al living lo armé alrededor del fuego, tal vez perdiéndome en la magia de alguna ventosa noche de invierno. La galería me protegería de las lluvias de abril". El polista continúa: "A medida que uno se interna en la simpleza de la construcción de un puesto, se sumerge en un inumerable listado de detalles de absoluta practicidad, y se empiezan a comprender las razones por las cuales se hacía cada cosa. Aprendí, por ejemplo, que es importante respetar la ubicación de las aberturas originales, ya que generalmente eran estudiadas de acuerdo al sol, el viento o las lluvias".

Mi casa es la tuya

Crédito: Ricardo Labougle

Para no cambiar el aspecto exterior, ya que agregar cuartos hubiera significado alargar demasiado la casa, se sumaron metros de otra manera. Por ejemplo, el cuarto de huéspedes se hizo a continuación de la vivienda original, respetando la estructura de la casa, el piso damero y el estilo de las camas Mariposa, de gran tamaño, que se solían hacer por encargo. La silla Thonet es un recuerdo de las temporadas de polo que Orozco pasó en Viena. Todos los cuartos, respetando la clásica arquitectura del campo, dan hacia la galería.

Justa austeridad

Crédito: Ricardo Labougle

En el campo era muy común improvisar un galponcito con unas chapas, en el cual se guardaban la ropa y los aperos, la comida de las gallinas, alguna bolsa de avena y las sogas que se estaban trenzando en ese momento. De este modo, el baño quedó ubicado en el lugar del antiguo galponcito, contiguo al cuarto principal. Se utilizó cemento alisado. La grifería es la que habitualmente se emplea en los tanques y molinos.

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