Vacaciones y actividad física, lo más valorado

Alejandro Melamed
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28 de junio de 2014  

Cada vez es más común encontrar organizaciones que se preocupan por la salud de sus colaboradores, no sólo por cumplir con las normas vigentes, sino excediendo largamente éstas e impulsando un ambiente en el que todos los que trabajan tengan un alto estándar de bienestar integral. Es interesante indagar las razones que impulsan a las empresas a este tipo de iniciativas y comprender las consecuencias que eso puede traer.

Hoy en día, vivimos en un mundo donde la mayoría de los mejores salarios se pagan, fundamentalmente, por la cantidad y calidad de las ideas generadas y no por "cumplir un horario de trabajo determinado". Del mismo modo, está corroborado que a mayor cansancio y presión, mayor malestar (¡que no es otra cosa que estar mal!). Es que cuando estamos mal, sacamos lo peor de nosotros mismos y allí se generan los conflictos negativos e improductivos, las peores respuestas y los comportamientos menos esperados. Son las situaciones "tóxicas", en las que todos perdemos: las personas y las empresas.

Por el contrario, cuando estamos bien, entregamos lo mejor de cada uno, se perciben las conductas más esperables, se obtienen las mejores soluciones y se conciben óptimos resultados. Son situaciones "saludables", en las que todos ganan, tanto la gente como las organizaciones.

En este sentido, para fomentar el bienestar de sus empleados (y generar, por otra parte, mejores ideas) se debe pensar en un sentido amplio, mucho más allá de las fronteras tradicionales. Porque la salud no sólo es física, sino también mental, emocional y espiritual. Así, las iniciativas que se desarrollen deben estar direccionadas a garantizar un buen estado general no sólo del cuerpo (condición necesaria pero no suficiente), sino también en cada una de las variables que integran nuestra salud integral, como personas con emociones, sentimientos y sentido de trascendencia.

Los excelentes ambientes laborales están integrados por personas que permanentemente están expuestas a estímulos que les permiten potenciar sus talentos naturales, sinergizar a partir del ingenio colectivo y crear innovadoras soluciones a problemas de negocio. Y todo eso es imposible que tenga lugar en contextos que no sean saludables.

Por otro lado, las nuevas generaciones que se incorporan al mercado laboral han naturalizado sus demandas en esta dirección. Las primeras preguntas que realiza un candidato de alto potencial perteneciente a la generación Y están relacionadas con la cantidad de días de vacaciones o el reintegro por actividad física. Las empresas más aspiracionales para ellos son aquellas en las que estos beneficios están incorporados y no son materia discutible.

En síntesis, a fin de impulsar ambientes dinámicos, desafiantes e innovadores, incrementar el interés de los mejores potenciales postulantes, la fidelización de sus actuales colaboradores y la cuantía de su marca empleadora, las organizaciones ya empiezan a considerar la salud integral de sus integrantes como parte constitutiva de su propuesta de valor. De esta manera, es probable que sus resultados de negocios se vean impactados positivamente. Es una inversión que retornará con creces rápidamente y una oportunidad de la que ambas partes saldrán favorecidas? Un esfuerzo del que todos se sentirán orgullosos, con salud y bienestar sostenibles en el tiempo.

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