Viaje espiritual: yoga y descubrimiento personal en Bali

La yogui y surfer Agustina Echegoyen descubrió en un pequeño pueblo balinés su fuente de inspiración espiritual y aventurera. En esta nota te comparte su experiencia.
La yogui y surfer Agustina Echegoyen descubrió en un pequeño pueblo balinés su fuente de inspiración espiritual y aventurera. En esta nota te comparte su experiencia. Crédito: Agustina Echegoyen
Agustina Echegoyen
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20 de septiembre de 2019  • 14:03

Terima kasih" es una expresión de gratitud en Indonesia. Terima quiere decir "aceptar", "recibir, "dar la bienvenida", "aceptar una invitación", y kasih significa "afecto", "amor", "cuidar". Al recorrer las calles balinesas, vayas adonde vayas, nunca faltan estas palabras tan amigables que suenan tan bien (se pronuncia "kasii", la "i" suena como si fuera un canto). La mayoría de la gente balinesa es así: agradecida, alegre, siempre dispuesta a ayudar con una gran sonrisa. Esta hospitalidad es una de las razones por las cuales elijo volver cada año.

La ciudad rural Ubud siempre me llena de energía; me renueva, me "limpia" en todo sentido. Sin embargo, la primera vez que llegué no sabía con qué me iba a encontrar. Solo había reservado mi lugar para el profesorado de hatha yoga en The Yoga Barn y en un hotel que parecía cómodo al lado del estudio. Nunca había ido al Sudeste Asiático, pero me animé a hacerlo sola. Sabía que esta región del mundo, lejana y exótica, tendría mucho para sorprenderme.

The Yoga Barn

Ofrendas: son armadas con flores, comida y sahumerios. las hacen como símbolo de agradecimiento.
Ofrendas: son armadas con flores, comida y sahumerios. las hacen como símbolo de agradecimiento. Crédito: Agustina Echegoyen

"Un oasis tropical, un centro de autoconocimiento, curación y renovación personal", así es como ellos mismos se describen. Pero para mí, este completo centro de yoga es mucho más que eso. Su esencia, su vegetación, los aromas y los sonidos ayudan a crear un ambiente balinés espiritual sumamente relajante y amigable. Vinyasa flow, power yoga, yoga nidra, kirtan, ecstatic dance, yoga restaurativo, kundalini, acro yoga, son solo algunas de las prácticas que se pueden disfrutar todos los días. Creo que su valor agregado son sus maestros, quienes, sin pretensiones, logran transmitir su pasión por lo que hacen y contagiarnos a todos. Además, para cualquiera que quiera relajarse, también hay masajes increíbles. Cada clase cuesta aproximadamente US$10.

Más info: www.theyogabarn.com

Radiantly Alive

Crédito: Agustina Echegoyen

Una segunda opción para formarte es este centro de terapias alternativas fundado por una pareja de peruanos que tiene como único objetivo ayudar a ponernos en contacto con nuestro verdadero yo. Al igual que en The Yoga Barn, se practican varias ramas del yoga, hay muchos profesorados, talleres, terapias curativas y ceremonias de cacao. Una de sus profesoras, Devi Ma, organiza círculos de mujeres para que cada una pueda emprender su propio viaje personal de descubrimiento. ¡Para mí son los encuentros más movilizantes!

Más info: www.radiantlyalive.com

Ceremonia de cacao

Crédito: Agustina Echegoyen

El cacao se utiliza de manera ceremonial y/o terapéutica, es una herramienta para focalizar en el trabajo personal que cada uno quiera realizar, ya sea activar algo que dejamos de hacer o soltar lo que ya no es necesario. También nos invita a viajar hacia el interior de nuestro ser. Por lo general, se toma cacao vocalizando mantras o antes de una meditación.

Para comer

La gastronomía balinesa es uno de los puntos fuertes del país y poco a poco ha ido ganando adeptos. Algunos de sus platos típicos son nasi campur, nasi goreng, gado gado; y todos ellos llevan arroz, verduras y tempeh, pero cada uno se diferencia por sus salsas. En Ubud hay muchas opciones para vegetarianos, por ejemplo, la mayoría de los restaurantes ofrecen originales ensaladas llenas de colores usando verdura bien fresca y riquísima. El arroz, su ingrediente estrella, también se encuentra en platos calientes. Para complementar, es frecuente degustar comida thai, curry, sopas, risottos y pastas libres de gluten.

La misma de Comer Rezar Amar, fue amor a primera vista: Wayan, Mi curandera, gurú y gran maestra.
La misma de Comer Rezar Amar, fue amor a primera vista: Wayan, Mi curandera, gurú y gran maestra. Crédito: Agustina Echegoyen

Comer a la noche en cualquiera de estos restorancitos ronda los US$8.

  • Atman: un restaurante que ofrece muchas opciones, especialmente veganas; los comensales se sienten como en sus casas. He pasado horas allí sentada entre almohadones y deliciosos platos, en busca de inspiración para escribir. Más info: @atmankafe.
  • Clear Café: probé el sushi vegetariano más rico de mi vida. Comer ahí es toda una experiencia sensorial porque, entre sonidos tranquilos y ricos aromas, arman unos mensajes con flores motivacionales en las escaleras. Juro que están en cada detalle. Más info: www.clearcafebali.com
  • Alchemy, Sayuri y Moksha: son otros restaurantes con una carta puramente vegetariana. Además, son reconocidos porque dictan cursos y cada uno de sus platos es una obra de arte.

Smoothie bowls

Crédito: Agustina Echegoyen

Podría probar uno cada día, son muy ricos, superenergéticos, completos en vitaminas y hay muchísimas opciones porque la variedad de frutas balinesas es extensa. Hay frutas muy coloridas como la pitaya (también se la llama fruta del dragón por la forma de su cáscara y es fucsia por dentro); además, kiwi, mango, maracuyá y bananas también se utilizan para armar este plato. Por lo general, mezclan la fruta con coco, semillas de chía, bayas de goji o frutos secos.

Acro yoga

Crédito: Agustina Echegoyen

Como lo indica su nombre, es una mezcla de acrobacia, yoga y masaje tailandés. Activa la confianza, el juego y la conexión con el otro, al igual que con una misma. En The Yoga Barn hay 3 clases por semana y profesorados también. Es una de mis prácticas preferidas ya que me pone a prueba constantemente, mi entrega, mi confianza, y, a medida que lo practicás, vas animándote y soltándote más.

Escapadas

Durante los días festivos hay decorados con guirnaldas de flores y muchísimas ofrendas, y visten a las figuras.
Durante los días festivos hay decorados con guirnaldas de flores y muchísimas ofrendas, y visten a las figuras. Crédito: Agustina Echegoyen

A tan solo 40 minutos de Ubud está Canggu, un pueblo al lado de la playa con muchísima onda. Allí podés encontrar diseñadores locales, ropa de playa, bikinis, vestidos, ropa de yoga, un mercado de artesanías y muchísimos restaurantes de comida orgánica que se especializan en los smoothie bowls. Canggu (se pronuncia Changu) está bueno para surfear y desconectarse. A mí me encanta porque todo queda cerca, entonces no es necesario alquilar auto ni moto.

Crédito: Agustina Echegoyen

Crédito: Agustina Echegoyen

Además, quedé paralizada con las Pyramids of Chi, dos impactantes pirámides en las afueras de Ubud, en medio de los arrozales. Toda la experiencia de ir hasta ahí es inolvidable. La variedad de actividades seduce a viajeros de todas partes del mundo, desde el baño de gong hasta el yin yoga y los rituales de luna llena. Yo participé en un baño de gong combinado con una ceremonia de cacao, y te prometo que es una de las experiencias más lindas y movilizantes que tuve en este viaje iniciático.

Texto y fotos de Agustina Echegoyen.

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