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Bienestar

Viajó a Inglaterra. Vendió todo para ver un recital y recibió una increíble sorpresa

Jimena Barrionuevo
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26 de mayo de 2020  • 00:58

Como todas las tardes, cada vez que Florencia Menna (42) llegaba del colegio, se disponía a disfrutar del que era, para ella, el mejor momento del día. Dejaba su mochila, se lavaba las manos y preparaba junto a su mamá, el té de la tarde para servirlo la taza inglesa que tanto le gustaba. Mientras que sus compañeros de clase, seguramente merendaban con café con leche o chocolatada, ella prefería hacerle honor a su propio ritual y acompañaba la infusión con galletitas.

"A los siete años comencé a estudiar inglés y a los nueve ya tenía decidido mi futuro: terminar el secundario, estudiar administración de empresas y ¡radicarme en Londres! Yo nunca supe lo que era llegar de la escuela y tomar el café con leche como hacían otros chicos de mi edad. En mi casa se tomaba el té de la 5. Adoraba ver el reloj del campanario de la iglesia de mi ciudad natal, Benito Juárez, difuso, perdido entre la niebla, porque me transportaba al Big Ben de Londres. Siempre tuve esa impresión de que mi lugar estaba en Inglaterra".

Nacida del segundo matrimonio de su madre que había quedado viuda, a Florencia la criaron como "flor de invernadero", según sus padres. Es que antes de cumplir los dos años había tenido que someterse a una operación de corazón y como consecuencia, pasó algunos años de su vida recluida en su casa bajo cuidados especiales. Quizás allí se adaptó sin problemas a un estilo de vida solitario. Y, si bien tenía hermanos mayores, todos pensaban que era hija única. "Mi papá era italiano, un hombre muy cerrado y respetuoso de las tradiciones que me inculcó una educación un tanto estricta. Siempre fui una alumna muy aplicada en los estudios y sobre todo muy educada, de esas que golpean antes de entrar, piden permiso para hablar, saludan al llegar e irse". Por aquel entonces, los Pet Shop Boys eran sus músicos preferidos. Es más, Florencia estaba perdidamente enamorada de Neil Tennan, el vocalista, y su sueño era casarse con él y mudarse a Londres. Aunque todos a su alrededor e reían, ella persistía en su proyecto.

Feliz, en su primer viaje a Londres.
Feliz, en su primer viaje a Londres.

Un recuerdo imborrable

Los años pasaron, las cosas fueron cambiando y los vaivenes de la vida llevaron a Florencia por caminos y situaciones que jamás había imaginado. Hasta que en febrero de 2015 casi sin darse cuenta, en un tour cultural a la ciudad de Mar del Plata, de visita en el Museo del Mar, una enorme pizarra la sorprendió con una pregunta clave: ¿cuál es tu sueño? Casi sin pensarlo pensó: ¡viajar y conocer Londres!

"Me encontraba en un muy mal momento en lo personal. Había terminado una relación tóxica de muchos años y mi emprendimiento de cosmética natural no estaba funcionando. Sabía que tarde o temprano debía dejarlo ir pero me aferraba a eso porque pensaba que era lo único que tenía. Hasta que meses mas tarde, una noche, antes de irme a dormir, escuché en la radio una canción tan hermosa que me llego al alma. Resultó ser Sebastian de Steve Harley & Cockney Rebel a quienes hasta ese momento jamás había sentido nombrar".

El momento en que el cantante la hace subir al escenario.
El momento en que el cantante la hace subir al escenario.

Era tal la emoción que la había invadido que decidió dar el primer paso y compró una entrada para ver la banda al año siguiente en Inglaterra. No sabía cómo ni con qué dinero lograría concretar el viaje, pero confió en su deseo y se dejó llevar. Pasaron los meses, vendió su emprendimiento, el fondo de comercio y compró el pasaje.

Mientras, para estar en contacto con otros fans de la banda se dispuso a crear un grupo de Facebook. "El grupo oficial no brindaba información ni actualizaba las fechas y lugares de los conciertos. Y yo quería conocer todos los detalles y compartirlos con otros. Pronto comenzaron a llegar las solicitudes para unirse al grupo, en su mayoría eran personas de Inglaterra, había otros de Holanda, de Italia y Alemania". Allí Florencia hizo rápidamente amigos y acordó para encontrarse el día del recital al que todos, desde luego, asistirían.

Sin escalas

Fue su primer viaje en avión. Llegó a Londres y, desde allí, tomó un tren hasta Hull, el lugar donde se realizaría el concierto. "Hice la fila para ingresar con mi entrada en la mano. Al ingresar noté que mi asiento estaba lejos del escenario. La frustración sumada a la ansiedad comenzaron a hacer efecto. Pero en ese momento pasó Jackie, una de las chicas que había conocido por el grupo, y no sé bien cómo, pero terminé sentada en la primera fila. Por las miradas cómplices de los que estaban sentados conmigo, algo sospeché, pero nunca lo que vendría después. El cantante hizo un espacio para mencionar cómo yo había llegado hasta allí y ¡me hizo subir al escenario! A la salida todos querían saludarme y sacarse fotos conmigo por haber venido desde tan lejos. Steve, el cantante, me dio un abrazo que jamás olvidaré".

La experiencia la marcó por completo. Y al año siguiente estaba preparada mental y emocionalmente para dejar atrás su vida en la Argentina y perseguir su sueño. "Sabía que no iba a ser fácil, pero nuevamente las cosas se fueron dando de forma tal que logré cobrar un dinero que me debían y con eso y tan solo una valija en agosto 2018 me mudé a Londres. La primera semana, mientras hacía mis papeles, paré en un hostel y a los pocos días ya había conseguido mi primer trabajo cuidando un niño pequeño de una familia argentina que vivía en Wimbledon".

Bedford, en el parque, a orillas del río y con el té como compañero.
Bedford, en el parque, a orillas del río y con el té como compañero.

Hoy Florencia trabaja en Amazon con un puesto permanente en el área de robótica. Después de mudarse varias veces, sintió que Bedford era su lugar y allí se instaló definitivamente. "Debo tomar tren y colectivo para llegar a la oficina pero no quiero mudarme. Eso no es todo, los domingos tengo que esperar dos horas el tren en la estación desolada de Luton pero estoy feliz en el lugar en el que vivo. Ahora obviamente esta todo cerrado pero suelo ir a ver jazz en vivo que me encanta, al cine. Y adoro pasar mis días libres en el parque junto al río, me llevo mi termo con té, un libro, música y me relajo en ese ambiente. A decir verdad, tengo que reconocer que este viaje lo planeé desde que era una niña, solo que la vida hizo que se demorara varios años en llegar".

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