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Vida anestesiada, reencuentro y pasión: "Agradezco que mi ex se haya ido con otra"

Señorita Heart
(0)
5 de abril de 2019  • 00:23

En el primer día del secundario lo único que pudo ver Laura fue la cara de Carlos y un nuevo mundo de sensaciones invadió su vida. Quería compartir sus emociones con sus amigas, pero simplemente no podía encontrar las palabras; jamás había sentido algo tan intenso e inabarcable en su corazón adolescente.

Carlos también la había visto; a Laura y a las tantas otras chicas que habían captado su atención. Él era un mujeriego, adicto a los juegos de seducción y el chico codiciado por todas. Fue por esa misma razón que, cuando Laura fue la elegida, se sintió la más afortunada en la faz de la tierra.

Fueron novios adolescentes por tres meses explosivos, tan solo besos, pero mucha pasión entre las discusiones y los nuevos descubrimientos. Salían a bailar o a reuniones y ella no podía controlar los impulsos conquistadores de su novio. "Andaba con cualquiera y les gustaba a todas, el típico lindo y simpático. Nos peleamos, porque me contaban que lo veían en los boliches dándose besos con cualquiera. Éramos dos nenes", recuerda Laura entre risas.

Amor fugaz.
Amor fugaz.

La meseta

Crecieron, se distanciaron y pasaron varios años. Laura formó pareja, tuvo dos hijos y a los 34 descubrió que su marido tenía otra mujer y se separó. Al tiempo, reconoció que su vida de casada era chata.

"La verdad que tampoco tengo nada de quejas, fue un período sin pena ni gloria. Nunca una pelea con mi exmarido, pero tampoco nada que te vuele la cabeza, meseta total", reflexiona ella hoy, "Al separarme me sentí muy decepcionada, pero la verdad es que a la distancia admiro y agradezco que se haya ido con su nueva mujer, ella es un amor, se lleva bien con mis hijos y creo que él sintió por esta chica lo que yo descubrí después que sentía por Carlos. Mi ex se levantó de su anestesia y se animó a dar el paso".

Laura jamás había olvidado aquella adrenalina de la adolescencia. ¿Qué sería de la vida de Carlos? Lo buscó por Facebook y le escribió. Él también se había separado, pero no tenía hijos. Arreglaron para salir y la electricidad regresó como si el tiempo no hubiera pasado, Laura sintió exactamente lo mismo que aquel primer día, "es más, para mí tenía la misma carita que a los 12. No sé si me enamoré al instante o capaz nunca dejé de amarlo", se cuestiona hoy.

Reencuentro pasional.
Reencuentro pasional.

Volver y no poder

Fue con Carlos que pudo reconocer que había vivido anestesiada. Con él, estrenó sentimientos, algo maravilloso, pero que la sacaba de su eje en forma peligrosa. El reencuentro fue intenso y, una vez más, colmado de descubrimientos, sin embargo, los conflictos no tardaron en llegar. Carlos quería tener hijos, pero no con ella, no deseaba competir con un papá externo. "Tiene otra idea de familia ideal", afirma Laura y en su semblante puede vislumbrarse resignación.

Sin poder encontrar el rumbo, a los cuatro meses se separaron.

Pero en la navidad de 2012, Carlos fue a la casa de Laura y le contó que estaba esperando su primer hijo y ella sintió que se moría. "Fíjate cómo haces, pero quedate conmigo", le dijo Carlos antes de irse. Laura cayó al piso y quedó tras la puerta por horas. ¿Cómo puede ser? ¿Qué hice mal? ¿Qué no hago? ¿Por qué no me eligió a mí? En algo fallo, sin dudas, nadie me elije, pensó en aquel instante y piensa aún hoy afligida.

"Siempre fue claro, no tengo nada que reclamar, él no se quería a separar de la madre de sus hijos", asegura Laura.

Cuesta amor.
Cuesta amor.

Ella se quedó. Pasaron siete años como amantes, él tuvo dos hijos y hace tan solo unas semanas, Laura no pudo más. Se le partía el corazón cada vez que él se iba de su casa, pensaba dónde estaría, cómo era su vida, cómo es que nadie de su entorno sabía que existía. "Se que nos amamos, pero nos encontramos a destiempo. Mi ex se animó a dar el paso que nosotros no, y eligió a su amor explosivo; Carlos eligió la meseta y la tradición. El segundo hijo me lo esperaba, dolió, pero era obvio, solo faltaba el Golden Retriever", expresa Laura con una risa sarcástica.

Costó mucho amor

Dejar a Carlos fue una de las decisiones más difíciles de su vida. A Laura le costó mucho coraje, mucho amor, mucho dolor. Las preguntas seguirán emergiendo y los aprendizajes también.

El lazo que los une lo siente inquebrantable, pero confía que su vínculo se ha resignificado definitivamente.

"Estoy y voy a seguir estando para él. Lo adoro. Le dije que es una máquina de tomar malas decisiones, pero voy a estar siempre para lo que necesite, pero ya no como amante, no encubierta, por detrás. Simplemente como una persona que le desea lo mejor. Al lado", concluye en paz.

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