Vinilos. El disco que le hace honor a la cantina más famosa de La Boca

Fuente: Brando - Crédito: Gaspar Kunis
Humphrey Inzillo
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6 de mayo de 2020  

Si Marty McFly y el Doc Brown aterrizaran, en 1968, en el DeLorean, en la calle Necochea, y se decidieran a entrar en una de las clásicas cantinas que poblaban el barrio de La Boca, seguramente elegirían la más emblemática de todas: Spadavecchia. Los recibirían, entonces, con una popurrí bastante bizarro de "¡Oh, Susana!" y "Cuando los santos vienen marchando". Es que aunque los porteños celebraran allí despedidas de solteros, cumpleaños, fiestas de fin de año y bailes de carnaval desde hacía décadas, hacia fines de los 60 las cantinas se habían vuelto una atracción turística. Y, a modo de agasajo, recibían a los visitantes con una canción típica de su tierra.

Este LP, grabado en vivo en ese templo de guirnaldas y fusilli caseros, reproduce la juerga habitual, ideada, conducida y animada por su dueño, Juancito Spadavecchia, con una performance de un "conjunto orquestal" (sic) dirigido por Virgilio Viarengo. La selección musical es un enganchado que va del carnaval carioca al clásico "Hava Nagila", de la polka paraguaya a una exótica melodía japonesa, de la tarantela napolitana a la "Zamba de mi esperanza".

En la contraportada hay una foto de Juan Spadavecchia bajo el Puente Nicolás Avellaneda, una serie de instantáneas en blanco y negro que reflejan los momentos de bulla y diversión, y un poema en honor al barrio, de autor indescifrable, que escribió: "Repitiendo en todo el mundo, lo que dijo Lin-Yu-Tang: «Spadavecchia es alegría, vibración y algarabía»".

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