Vivir en mini casas: una tendencia que crece en el país

Vivir en menos de 40 metros cuadrados es posible con estas propiedades en miniatura.
Vivir en menos de 40 metros cuadrados es posible con estas propiedades en miniatura. Crédito: Shitterstock.
Ayelén Di Leva
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30 de agosto de 2019  • 11:38

Menos es más. Pocos metros, espacios reducidos, bajos costos y la cantidad de cosas materiales justas y necesarias. Así es la nueva vida mini que proponen quienes adoptan las tiny houses como su hogar permanente. "Nada es más responsable que vivir en el menor espacio posible", señala en el documental The Minimalism el arquitecto Frank Mascia. Es que achicar nuestros espacios implica, también, un cambio en el estilo de vida. Esta tendencia a vivir con menos surgió como movimiento social y arquitectónico en Estados Unidos, como consecuencia de la crisis inmobiliaria sufrida en 2008, pero en Argentina recién está impactando ahora. Sin embargo, la propuesta no tiene solo condimentos financieros, se trata de cambiar los hábitos y empezar a vivir de manera más simple y ecológica.

Modus vivendi

Las tiny houses son casas de entre 18 y 40 metros cuadrados, que cuentan con una o dos habitaciones, cocina, baño y sala de estar. Son mucho más baratas que una vivienda convencional y generan un impacto menor en el medio ambiente. ¿Lo más novedoso? Por su estructura, pueden ¡transportarse! Sí, con un remolque, y se instalan en cualquier lugar, ya que soportan todo tipo de clima.

Son parte de una corriente minimalista que busca gastar menos y acumular pocas cosas. Está enfocada, principalmente, en los más jóvenes, a quienes en la actualidad les cuesta acceder a la compra de una vivienda y tienen pensamientos más minimalistas y nómades. La idea de moverse, de no asentarse en un lugar específico, es uno de los puntos más destacados en quienes buscan estas casas ya que, como se pueden mover, permiten cambiar de espacio geográfico sin la necesidad de emprender la difícil tarea de tener que mudarse. Las personas pueden unirse al movimiento por varias razones, pero las más populares incluyen preocupaciones ambientales, financieras y el deseo de más tiempo y libertad. Durante la mayor parte de nuestra vida trabajamos muchísimo para poder comprar casas más grandes de lo que realmente necesitamos y cuando las conseguimos, seguimos trabajando, pero ahora para poder llenar esas casas con más cosas. La pequeña vida te regala la libertad de tener más tiempo para disfrutar de las aventuras de la vida.

¿Quiénes la prefieren?

Quienes eligen este tipo de viviendas valoran el desprendimiento de las cosas materiales y apuestan por una vida más simple.
Quienes eligen este tipo de viviendas valoran el desprendimiento de las cosas materiales y apuestan por una vida más simple.

Los primeros que se nos vienen a la mente son los millennials, con más conciencia ecológica e inquietos. Sin embargo, no son los únicos que se inclinan por este tipo de casas: también está el que se va a construir una casa convencional más grande adelante y coloca una minicasa en el fondo del terreno para vivir mientras controla la obra; otras son personas que se compran terrenos en lugares para vacacionar e instalan directamente una tiny, porque así se evitan la construcción y el mantenimiento estando lejos. Por último, cada vez hay más gente viviendo sola, con lo cual la tendencia actual es a tener casas más pequeñas.

Todo esto necesita de las tecnologías constructivas para concretar estas innovaciones incorporando materiales que brindan rapidez y eficiencia energética, sin perder de vista el diseño y el confort. Un claro ejemplo son los espacios de co-living que hoy se van multiplicando en las ciudades, donde el espacio propio se reduce y aparecen muchos lugares de uso común.

Construcción diferente

Algunas cosas interesantes de este tipo de construcción:

  • Se compran por módulos. Esto te permite expandir la cantidad de metros cuadrados a medida que los vas necesitando. ¡Podés ir pegando esos módulos y armar tu casa como si fuese un rompecabezas!
  • Se puede armar el diseño a tu gusto. Se construyen en una fábrica y llegan terminadas al terreno del cliente. No te tenés que preocupar ni siquiera por pintar; vienen con el piso puesto, las paredes terminadas, con instalación eléctrica, ¡todo! Su producción tarda entre 30 y 60 días.
  • Su mantenimiento es muy bajo. La estructura es toda de acero, en la parte externa se utiliza PVC, que viene con tratamiento UV, lo que genera que no tengas que pintar del lado de afuera, porque el material no se deteriora ni se degrada. Por adentro también, las placas vienen con color incorporado, por lo cual el mantenimiento es muy bajo: con solo pasar un trapo ya se limpia.

Costos

  • Viviendas con tráiler incorporado: cuestan desde US$20.000 en promedio. Vienen con remolque. Se las puede enganchar a una camioneta con chasis, sin necesidad de contratar grúas ni equipamiento pesado, y transportarla a otro lugar.
  • Viviendas sin tráiler: están de US$16.000 en adelante. Se pueden trasladar con un camión, se le colocan ruedas momentáneamente para moverlas, sin desarmarlas.

Oxígeno financiero

La tendencia está creciendo en Argentina más que nada porque las familias quieren dejar de pagar un alquiler y tener una propiedad que les permita más oxígeno financiero: comprás un terreno, ponés una casa trasladable y, en el momento en el que te quieras ir a otro lugar, simplemente te la llevás.

Vivir a pequeña escala refleja el mundo de hoy: una vida más dinámica, adaptable, llena de cambios constantes y con un nivel altísimo de conciencia ecológica.

Complejos turísticos

Un primer paso para conocer y saber más sobre la vida en pocos metros es experimentar unos días. Podés hospedarte en una tiny en los complejos turísticos que cuentan con este tipo de construcciones y comprobar si te podrías adaptar a los espacios reducidos.

¿Dónde? Tiny House Argentina por ahora cuenta con dos complejos:

  • Villa Pehuenia, Neuquén.
  • Luján (Rodizio campo).

Más información en www.casarellatiny.com.ar/complejos-turisticos.

Ventajas a nivel sustentable

  • Todos los materiales utilizados en la construcción son reciclables a futuro. Además, durante el proceso se genera muy poco desperdicio (no llega al 1%).
  • Al ser una vivienda aislada, el consumo de energía es muy bajo.
  • En cuanto al agua, se suelen colocar bombas presurizadoras que permiten consumir lo mínimo e indispensable.
  • La iluminación es LED, por lo tanto, el gasto energético se reduce considerablemente. También se pueden colocar paneles solares en las viviendas, lo que genera un consumo eléctrico prácticamente nulo.
  • Otra opción novedosa que se puede incorporar es la de usar el agua de lluvia. Se recolecta en un depósito, con lo cual, al tomar agua, esta no proviene ni de red ni de perforación, sino que consumimos lo que se guardó en los tanques.

Expertos consultados: Néstor Sucko. Fundador de Casarella, la primera empresa dedicada a estas construcciones en Argentina. Cynthia Goytia. Directora de la maestría en Economía Urbana de la Universidad Di Tella.

Fotos de Getty images y gentileza de Casarella.

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