Vuelve Gaarder

A poco de presentado en España, el nuevo libro del escritor noruego Jostein Gaarder mostró el mismo potencial vendedor que su anterior, El mundo de Sofía. Este se llama Maya y cambia la filosofía por las ciencias de la naturaleza
Hugo Caligaris
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20 de agosto de 2000  

El hombre dice que se cansó de hurgar en los libros de filosofía en busca de la verdad, que desconfía de encontrarla allí, que ahora prefiere leer todo lo que tenga que ver con las ciencias naturales.

Fruto de sus lecturas e indagaciones de ayer fue una novela, El mundo de Sofía; fruto de las de hoy, otra, Maya. La primera fue un best seller avasallador en todo el mundo. La segunda está en camino de repetir la experiencia.

No es seguro que Jostein Gaarder haya encontrado o vaya a encontrar alguna vez otra verdad que no sea la siguiente: sabe muy bien cómo vender libros.

Pero esto no significa que Gaarder sea un mercenario del teclado. Sólo induce a pensar que tal vez no llegará nunca tan lejos como Platón, o Kant, o Heidegger, pero no a desconocer que el bueno de Jostein no es ningún improvisado y que, por el contrario, es un personaje bastante particular.

Once de los 45 años de su vida los pasó este noruego enseñando filosofía en Oslo, con lo cual puede probar que sus vínculos con la sed de saber existen. Con los millones que ganó con El mundo de Sofía sostiene un premio anual de cien mil dólares para las personas u organizaciones que se destaquen en el trabajo de preservación de la naturaleza y el medio ambiente, con lo cual demuestra que tampoco las realidades físicas del planeta Tierra le son ajenas.

Por cierto, para su arte de divulgador de ficción no le faltan mañas ni recursos de marketing. Maya, que presentará aquí próximamente Editorial Siruela, es un compendio de efectos destinados a funcionar: pintorequismo, paseos por la exótica España (tanto como puede serlo vista por ojos nórdicos), duendes, batracios que hablan, un poco de intriga, otro de erotismo y un regusto de profundidad al alcance de todos los bolsillos.

Un biólogo en busca de las claves de la evolución, súbitamente atraído por una pareja española bastante misteriosa, es el protagonista de la obra. La pasión por lo ibérico le nació a Gaarder hace pocos años, cuando fue a España por primera vez para hacer la promoción de El mundo de Sofía. "Descubrí Madrid, el museo de El Prado, Andalucía, el flamenco -bate en su coctelera particular-, y todo eso me dio la excusa para regresar varias veces."

Parte de esos tesoros culturales tardíamente advertidos por el autor se infiltraron en la trama de su última novela.

Por ejemplo, las majas de Goya, la vestida y la desnuda, que tienen apariciones destacadas en la trama.

"Este libro es mi homenaje a España. Está hecho con amor. Espero que los españoles puedan entender como algo positivo y divertido lo que he escrito con relación a su país. Me fascina el retrato de la maja, sobre el que hay diversas teorías. Al trabajar en el libro, encontré muchas coincidencias: el juego de la baraja española tiene 52 cartas y España tiene 52 provincias, por ejemplo. Por otra parte, el mismo nombre de Maya, que tiene una significación en la América precolombina, es también el apellido de muchas familias gitanas", dijo Gaarder en una entrevista con El País.

Además de su costado español, la novela trata de erigirse nada menos que en historia de la evolución de la vida, así como El mundo de Sofía aspiró a ser un compendio de la evolución filosófica.

"Me interesa, esto, porque creo que estamos viviendo un momento crucial en la historia del ser humano, en gran parte debido a los últimos descubrimientos en biogenética y a las implicancias éticas que éstos conllevan. Quizás estemos dirigiéndonos hacia una catástrofe, aunque deseo que no sea así. Mis amigos biólogos están muy preocupados por detener el proceso de envejecimiento. Podrán, eso sí, ampliar los años de vida, pero entonces tendremos que preguntarnos si valdrá la pena este tiempo adicional. El mapa genético nos ayudará a combatir ciertas enfermedades, pero no a aclarar lo que es el ser humano. Pienso que la ciencia acabará encontrándose con límites. Las fuentes del conocimiento se agotarán y pervivirá el secreto, el enigma de la vida, la idea de que estamos dentro de un gran misterio."

Dice Gaarder, afecto a las preguntas trascendentes. Leyendo sus historias, no será difícil coincidir en que no aporta demasiadas respuestas. Tampoco en que es un experto en seducir a sus lectores, alguien que sabe divertirlos y dejarlos pensando, por lo menos, hasta el próximo libro.

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