Yago Lange. "Antes era un deportista olímpico, hoy me considero un activista"

El regatista busca llevar a cabo limpiezas de los ríos que combinan concientización y educación.
El regatista busca llevar a cabo limpiezas de los ríos que combinan concientización y educación. Fuente: Archivo
Vanesa Insigna
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22 de febrero de 2020  

Yago Lange señala el horizonte. El sol resplandece y el viento sopla en la costa de Perú Beach, en Acassuso. A lo lejos, por la costa, dos chicas de entre 10 y 12 años juntan la basura que trajo el río. "Yo a su edad estaba jugando en el río", dice con cierta desazón el regatista olímpico, que al igual que su padre, Santiago Lange -campeón olímpico de vela en 2016- creció entre barcos y velas.

El 12 de diciembre de 2018, Yago navegaba junto a su hermano Klaus en el Río de la Plata cuando sacó del agua una bolsa de residuos. No era la primera vez que veía basura en el río, pero fue la primera vez que su cabeza entendió que esa bolsa no era parte del paisaje ni tenía por qué serlo.

Hace poco más de un año, el regatista Yago Lange -hijo del campeón olímpico Santiago Lange- levantó una bolsa del río y tuvo una revelación. Ahí comenzó su cruzada ambientalista.

Enseguida publicó en su Instagram una foto del agua llena de basura y convocó a sus seguidores a una limpieza del río bajo el hashtag #Limpiemos. "Nosotros lo usamos, nosotros lo limpiamos" dice el post, que tuvo más repercusión de la que esperaba con mensajes de personas de todo el país. Nunca había organizado una limpieza de playa, tampoco tenía mucha información acerca del plástico.

Jóvenes que recogen la basura de los ríos contaminados. "Todo este nuevo camino se convirtió en mi pasión", dice Yago.
Jóvenes que recogen la basura de los ríos contaminados. "Todo este nuevo camino se convirtió en mi pasión", dice Yago. Fuente: Archivo

"Cuando Yago se pone un objetivo, lo cumple", asegura Santiago, su padre. La prueba: a los pocos días estaba limpiando el río con toda la Escuela de Vela del Club Náutico de San Isidro, lugar donde se formó como regatista desde los 6 años. Lograron sacar cerca de 3000 kilos de basura. La segunda limpieza fue más grande. Participaron 45 clubes de todo el país. Ese día, un representante de la organización global Parley for the Oceans contactó a Yago . Y así, como quien no quiere la cosa, se convirtió en el embajador argentino de una fundación ambiental internacional, que busca llevar a cabo limpiezas que combinen concientización, educación y acción en Argentina. "Todo este nuevo camino se convirtió en mi pasión", dice y sonríe.

Una pasión que trasciende fronteras. En marzo les propuso hacer una limpieza a los organizadores de un campeonato en España, en donde participaron 250 regatistas de todo el mundo. Hubo tanto compromiso que en los siguientes torneos lo repitieron. Hoy casi todas las federaciones a nivel mundial están comprometidas con la limpieza.

Más que un proyecto

Yago siempre se sintió conectado con la naturaleza. No podría vivir en una ciudad sin río o sin mar, dice. Necesita ver el agua para sentir tranquilidad. Cuando era chico, sus padres lo llevaban todos los fines de semana al Delta junto con sus hermanos. Allí pescaban, nadaban, andaban a caballo y hacían excursiones por los bosques. "Me golpea mucho volver a esos lugares y encontrar todo contaminado".

Me golpea mucho volver a esos lugares y encontrar todo contaminado. Es muy duro, porque es enfrentar una realidad que estamos perdiendo por goleada.
Yago Lange

Pero si hace dos años lo hubieran invitado a hacer una limpieza de costa, él habría dicho que no. No le interesaba. Tomaba agua de botellas plásticas, usaba bolsas descartables y no se preocupaba por reciclar. La que lo hacía era su exnovia, Martina Mariani. En la casa que compartían ella separaba los residuos, y él la imitaba solo por inercia. "Tomé conciencia al levantar basura esa vez, en diciembre", reconoce. Ahora lleva su botella reutilizable a todos lados y la rellena con agua de filtro.

Se convirtió en el embajador argentino de la fundación ambiental internacional Parley for the Oceans.
Se convirtió en el embajador argentino de la fundación ambiental internacional Parley for the Oceans. Fuente: Archivo

En noviembre pasado fue a competir a Nueva Zelanda junto con su hermano Klaus, para lograr su objetivo deportivo del año: clasificar a Tokio 2020. Y, aunque no lo lograron, entiende que sus prioridades ahora cambiaron. Antes, solo intentaba focalizarse en navegar y ganar la medalla. Ahora le cuesta simplemente pensar en competir cuando sabe que hay un problema que ve en todos lados.

"Yo era un deportista olímpico y hoy en día me considero un activista", dice, y confiesa que sintió tanta tristeza al no haber clasificado a las olimpíadas como la que siente a veces después de cada limpieza. "Es muy duro, porque es enfrentar una realidad que estamos perdiendo por goleada". Para compensar, se consuela con la idea de que cada vez son más los que toman conciencia.

"A Yago no le gusta repartir biblias. Entiende que la transición a una vida más sustentable es difícil y que a veces el tema del plástico puede resultar 'aburrido'", remarca su padre, y concluye: "Pero su compromiso está en que la sociedad pueda entender que hay un problema real y no va a parar. #Limpiemos le cambió la vida y le hizo descubrir un mundo que sus ojos siempre le mostraron, pero que su cabeza prefería no ver".

Si querés sumarte

#Limpiemos por Parley ya sumó más de 2000 voluntarios en todo el país. Las limpiezas se realizan dos veces al mes y la convocatoria las publican en el Instagram de @yagolange. Son abiertas a quien quiera sumarse.

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