Amor a primera vista, la fórmula de los perfumes de Grivory
En 1981 le propuso a Salvador Dalí crear una fragancia con su nombre. La suerte lo acompañó y dos años después estuvo lista la edición limitada. Esa iniciativa le cambió la vida y hoy Jean Pierre Grivory, al frente de la firma Cofinluxe, lleva creadas más de 90 líneas en el mercado internacional. Y va por más. Estuvo de visita en Buenos Aires para el lanzamiento de su última creación: Love Love, la nueva fragancia de Morgan, pensada para adolescentes. Es que para este empresario exitoso que, a pesar de tener una isla privada en la Polinesia, viaja todos los días en tren desde su casa en Bruselas hasta sus oficinas en París, es importante tener contacto personal con todos los mercados.
-¿Qué tiene que tener un perfume pensado para teens?
-Debe ser una fragancia de atracción inmediata. Love Love al olerla hace agua la boca. Además tiene que tener un color y un packaging que llame rápidamente la atención. Los jóvenes necesitan amor a primera vista.
-¿Las notas sobresalientes?
-Se lo digo, tiene frambuesa, pera, manzana, granadina, guinda, almizcle y madera de sándalo. Una enumeración que dice poco. Los perfumes, para saber si gustan, hay que probarlos porque con la misma pirámide olfativa se puede crear más de 100 fragancias diferentes.
-¿Qué tan desarrollado está el segmento de fragancias para adolescentes?
-Muy desarrollado en Asia, Estados Unidos y Europa. En cambio, en América latina aún es una demanda.
-¿Cuál es la decisión más difícil de tomar en la creación de una fragancia?
-Decidir que está lista. Si no se toma esta determinación a tiempo, el desarrollo puede ser eterno o traicionar la idea original. Considero un mito que una buena esencia tenga que tardar mucho en elaborarse.
-¿Cuál es la tendencia internacional?
-Actualmente se buscan esencias frutales y ligeras, pero que al mismo tiempo sean duraderas. Este es el mayor desafío.
-¿Qué lo motivó a homenajear a Salvador Dalí?
-Lo considero uno de los artistas más globales, versátiles y con más talento del siglo XX.
-¿Le costó mucho dar con él para hacerle la propuesta?
-Fue bastante sencillo. Yo sabía que estaba en París y fui a buscarlo al hotel donde creía que se hospedaba. No estaba allí, pero me dieron el dato de que era huésped del Maurice. Cuando charlamos ya tenía propuestas de grupos importantes, pero lo atemorizaba que usaran su nombre y le dieran poca participación en la elaboración de la fragancia. Creo que por eso prefirió trabajar conmigo.
-¿Le gusta asistir personalmente a los lanzamientos?
-Es muy importante tener diálogo con los distribuidores y una percepción de cómo está la sociedad actual en el mercado que se intenta conquistar.
-¿Qué impresión se lleva de Buenos Aires?
-Mi último viaje fue hace poco más de un año y hoy encuentro en la calle un clima mucho más distendido. Los taxistas son un buen termómetro: si hablan de fútbol, la crisis no es grave (risas). Creo que la Argentina está en camino.

