Bellas mujeres bellas, y el valor de lo natural

La espontaneidad vs. el gesto estudiado y la autocontemplación
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17 de diciembre de 2009  

Hay mujeres bellas y bellas mujeres, y bellas mujeres bellas, dice un galán maduro muy observador para quien el encanto de lo femenino tiene infinitas maneras de expresarse, pero un denominador común, la posibilidad de poder mirar al otro, el hombre en este caso, y no quedar embelesada frente a la propia imagen.

El juego del espejo (aquel de quién es la más linda de todas al que por cierto también somete la presión social) del que se sospecha participan algunas mujeres cuya principal preocupación y ocupación parece ser la autocontemplación. De manifiesto en la lucha obsesiva y a veces deformante contra el tiempo y en un cuidado de la imagen tan obsesivo que termina resultando irritante para quien lo observa.

Es sabio Gino Bogani cuando comenta que la elegancia, el estilo, el buen gusto o como quiera llamárselo tiene muy poco que ver con lo caro, con tal o cual diseñador o marca, con el cambio permanente de equipo, lo lindo o no tanto. Dice, con razón, que el encanto de cualquier persona pasa antes que nada por la naturalidad, por lo que viene de adentro y no por lo que se toma prestado de afuera.

En una palabra, la espontaneidad que da lugar a la empatía y genera credibilidad; no habría nada que actuar, sólo ser lo que se es.

No es mucho pedir. O tal vez sea demasiado. Basta atender a esta suerte de síndrome narcisístico al que asistimos a diario por tele o cadena nacional, que hasta incluye la autocontemplación del discurso. Hablo y parezco escucharme subyugada por el dominio de las palabras, el tono, las inflexiones, los gestos y admoniciones, las caídas de ojos, las sonrisas oportunas, el dedillo acusador... Mañana, la mejor foto entre letras de molde. Donde el pelo esté perfecto, la ropa impecable, el sombrero en su lugar.

Qué más se puede pedir. Todo está bien y no hay mucho más de qué ocuparse y preocuparse. La vida es bella por acá, diría Bellini, y somos prósperos y felices. Y estamos cada día más tranquilos. Por supuesto que sí.

cacevedo@lanacion.com.ar

http://www.twitter.com/caracevedo

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