Buenos Aires, aquí y allá

Como amor a primera vista. Cosas de mujer segura. Para chicos, más diseño. Algo que pinta bien. De buena madera, una alianza
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29 de abril de 2004  

Como amor a primera vista

Rosi Frías está feliz con Brunello Cucinelli, etiqueta con la que vivió un amor a primera vista. De hecho, la ropa de esta firma italiana que surgió en 1989 y se transformó en suceso con la velocidad del rayo, y no sólo en su tierra, ya la vendía ella desde hace unos años en Unützer, su local de la calle Uruguay, donde desde el primer día ha reinado el buen gusto europeo.

Es que a Frías le encanta la ropa que hace bien, la que hoy es superactual y mañana también, en materiales de nobleza garantizada. Como el cashmere de Cucinelli, exclusividad nacida en Solomeo, un pueblo de Perugia donde el amor todo lo pudo: Brunello conoció a Federica, que ya trabajaba ese material, con quien se casó e impulsó el cambio creando una firma diferenciada e internacional.

Pues bien, desde hace un mes esa etiqueta tiene vidriera a la calle en Buenos Aires (Libertad al 1300), donde Frías abrió un local exclusivo, segura de que la clientela argentina más exigente lo conoce o quiere conocerlo... ya.

Para empezar, ropa de mujer que se destaca por la calidad de sus materiales, pero también por lo revolucionario de sus colores, únicos, y sus engamados: si se quiere, el equipo puede armarse en un solo y único tono, idéntico de arriba abajo. En los colores de temporada, en este caso el zapallo, bergamota, marrón testa de moro, verde agua, celeste lavanda, o en otros, que también los hay.

Ni hablar del arte de esta etiqueta para dar a lo paquete un touch casual y viceversa: una campera de satén forrada en cashmere; un top de cashmere, cuero y satén; otro de cashmere y chiffon..., y así, a usar con faldas o pantalones básicos de cintura razonable u otros más tecno.

Volviendo al principio, ni con Unützer ni ahora con Brunello Cucinelli está todo dicho para Rosi Frías: actualmente se prepara para lanzar, en breve, una línea que llevaría su nombre. Hecha en la Argentina, con materiales importados y precios razonables. Otra buena noticia.

Cosas de mujer segura

Entrada-túnel, muros curvos con pintura para autos, unas cuantas fotos distribuidas en las paredes y boxes que hacen que la ropa parezca una obra de arte: el local que inauguró María Cher en Paseo Alcorta.

"Quería lograr un ámbito intimista, sobrio y simple", explica la diseñadora María Cherñajosky. Lo logró en tándem con el director de cine, escenógrafo y artista plástico Eduardo Capilla, que le dio forma a este segundo espacio, que se suma al de Palermo Viejo.

En sus diseños para una mujer "independiente, segura y madura" tiene importancia la sastrería clásica, pero aggiornada. Las líneas son simples, sobrias aunque modernas, con toques ochentosos: polleras cebra (pueden ir con zapatos ídem), calzas, babuchas, camperas con capucha, vestidos largos y cortos, sacos, chaquetas, pantalones con tiradores y el clásico chupín. ¿Las telas? Algodón, raso, cuero y seda. No faltan suéteres, toreras, cardigans y sacos de punto, angora, mohair, gabardina y lana. Blanco, negro, gris, azul francia, colorado, bordó, celeste, gris sucio, rosa viejo y crudo pintan la propuesta de Cherñajosky, que planea seguir ampliándose con un local en Patio Bullrich y aumentar sus ventas al exterior, que hoy representan el 15% de su facturación anual.

Para chicos, más diseño

Nada de medias tintas. La receta de Ciudadela para estar vigente en el mercado por más de 50 años es la renovación constante. De ahí que hace siete años haya convocado a la diseñadora Mariana Dappiano para integrar su staff. El último trabajo es Ciudadela Kids Underwear, línea de básicos, ropa interior y para dormir para chicos de 2 a 14 años, que presentó a la prensa en La Corte.

"Queríamos una colección muy colorida y lúdica para que no asocie el ir a la cama con algo aburrido", comenta Dappiano. Pijamas, remeras, camisones, slips, bombachas, boxers, camisetas y tops en jersey liviano y ribs de algodón son parte de la propuesta. "Las texturas son suaves y las costuras y los cuellos no raspan", amplía.

Tientos que fruncen mangas y ruedos, recortes y combinaciones de colores hacen su propuesta atractiva para usar dentro de la casa y fuera de ella. Infaltables, las rayas y los estampados en relieve y con glitter. También, medias para bebes.

Actualmente esta empresa argentina está conducida por su segunda generación. "Mi hermano y yo decidimos agregarle diseño a la calidad de las prendas, por eso contratamos a María", explica Elena Abraham, su subgerente. Pero este proyecto no termina. Para la temporada de verano lanzarán su línea de bebes; más adelante, una de hombres y mujeres.

Algo que pinta bien

El desafío consiste en adivinar a qué frase escrita alrededor de los cuadros de las Kelly-bag corresponde la expresión de cada retrato. El juego se da en la muestra Objet de Culte, inaugurada recientemente en la galería Elsi del Río, con óleos pintados por Juan Miguel Dothas, que se divierte dibujando a personajes e iconos trendy.

Son óleos compactos como la cartera trapezoidal de Hermès, que se convirtió en objeto de culto a partir de que Grace Kelly la usó para tapar su embarazo en una sesión de fotos. "Hay quienes la aman aunque ya tenga más de 70 años y quienes la ven como algo obsoleto", explica Dothas. A partir de su reproducción realista en colores vibrantes (fucsia, azul francia, colorado), explora las paradojas de la moda a la luz de sus lecturas (Gilles Lipovetsky, Roland Barthes) y de las reflexiones de Coco Chanel (La moda pasa, el estilo jamás) y Marguerite Duras (La belleza de las mujeres no está ahí donde creen que está), entre otras. "Combino dos pasiones: la pintura y la literatura francesa", dice.

En julio, el artista -de formación, financista- contó a LA NACION que quería armar una exposición, y Fernando Entín lo invitó a su galería (Arévalo 1748). Ya había plasmado otros objetos venerados en 2000, cuando presentó Absolut, el mundo del color y de la luz (los anteojos Gucci, la cartera Vuitton, el pañuelo Pucci). ¿El próximo trabajo? "La paradoja de las modelos: son rarezas genéticas para la ciencia e ideales estéticos para la sociedad", adelanta. Abierta hasta el 15 de mayo.

De buena madera, una alianza

La arquitectura con piso de madera que se continúa en las paredes y el techo es tan cálida y atractiva como la ropa (de buen diseño y excelentes materiales). Con brunch a media mañana, algo nuevo se presentó en Palermo, la firma Emme, con local en Thames al 1500.

Emme surge de la asociación libre entre los apellidos de sus dueñas, Laura Emsani y Romina Mesri. Emsani (Em) egresó de la Universidad del Cine, incursionó en moda con vestuarios de películas (Corazón iluminado, de Babenco), y luego se ocupó de la producción y comercialización de marcas nacionales.

Mesri (me) egresó con honores de la Parson´s School of Design y trabajó en Dolce & Gabbana, Calvin Klein y Donna Karan. También fue diseñadora de la colección femenina de Giesso y creó Dinamita, una línea de suéteres de cashmere. ¿Y Emme? "Nos juntamos para ofrecer mucho diseño y buena terminación. Nuestra ropa no tiene edad, sino estilo", asegura Mesri, la diseñadora. Emsani, a cargo de la producción, también tiene algo que decir: "Para diferenciarnos compramos las telas afuera y estamos atentas a cada detalle". En algodón, terciopelo, lana, gabardina, raso o tul, ropa para todos los días y ocasiones especiales. ¿Precios? Los pantalones rondan los 150 pesos, las polleras (120), sacos (280), suéteres (130), y las remeras (60).

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