Diamante

Tiene un apellido brillante como su carrera. Wally, el gran relacionista
Catalina Lanús
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17 de diciembre de 2009  

En su mailing hay 10.000 personas, pero habitualmente se maneja con 5000 o 6000. Cuando Wally invita a un evento hay algo garantizado: va a ser concurrido y de buen gusto. Wally Diamante, el moderno slim fit, a la cabeza de Grupo Mass, es uno de los RR.PP. que más trabaja en la Argentina. Fue en los años 90 la mano derecha del inolvidable Javier Lúquez, con quien trabajó doce años, y así, tras su partida, se convirtió en su sucesor natural. Entre sus clientes, ArteBA, A.Y. not dead, Jackie Smith, Trosman, BAFWeek, Fiat, BMW, Chandon, María Cher... Organiza las fiestas de aniversario del Faena o del Alvear. "Yo crecí con muchas de estas marcas", dice este piscis, de 36 años, nacido en San Isidro, que siguió Escenografía aunque su meta era la arquitectura. Hace gimnasia, yoga, come sano y explica: "Para contrarrestar todo esto y estar equilibrado mentalmente. Todo esto te aturde un poco. Por eso trato de volver a mí permanentemente", asegura.

-Esto de las RR.PP. tiene un toque frivolote...

-Puede verse frívola esta profesión, pero doy lo mejor de mí desde que me levanto para que las cosas salgan bien. Pongo la mejor energía y trato de contagiársela a mi equipo. Quiero que esta actividad sea profesional. Trabajo con objetivos. A veces parece un poco abstracto esto, pero yo los escribo con mis clientes, para después cumplirlos. En cuanto al contexto, sí, hay gente más frívola que otra: la de la moda es más frívola que la del arte. Estoy una semana en ArteBA (una de sus cuentas) y salgo con el corazón lleno, son otros diálogos. La gente sale y me dice: Tenés tacto, tenés contacto con la gente... En cambio, en el mundo de la moda, hay un esnobeo a ver quién es más lindo y quién es más canchero. Siempre hay excepciones. La moda compite con el ego. Cada diseñador piensa que inventó la moda. Y eso ya pasó. Son pocos los que realmente están inventando cosas.

Auténtico, así es Diamante, un personaje que recibe siempre con buena onda y quiere que cada invitado lo pase bien. "Llegué a esta profesión hace más de 13 años. Estaba en Punta del Este y era bastante amigo del Chino Moro... Yo era sociable; iba y venía; acompañaba a mi viejo, que tenía un negocio de muebles. Un día me dijo: ¿Lo conocés a Javier? Me parece que está buscando asistente y vos das con el perfil... Y dije: ¡Vamos!

-¿Cómo era el perfil?

-En ese momento era un poco sociable y, por otro lado, parecido al de Javier, que era un tanto maniático. Tenía que asistirlo en todo, desde acompañarlo a una reunión -era rarísimo en esa época- hasta atender el teléfono. Sí, fue mi maestro.

-¿Qué diferencias ves entre los años 90 y hoy?

-Creo que en 2001 hubo un gran quiebre, después de las crisis siempre hay un cambio. En la década menemista hubo bastante exposición social, la gente estaba menos segmentada, había menos contenidos. A las típicas fiestas del Museo Renault iban todos y bailaban la misma música, los de 20, 30, 60 y 70 años, eran más light. Ahora todo está más dividido, la gente joven escucha una música, los más grandes otra. Hoy no se invita a la misma gente a ArteBA y a BAFWeek. Las personas del arte piensan de una manera y las de la moda, de otra.

-¿Cómo fue el año?

-Fue duro en presentaciones. Hubo muchos eventos virtuales, que a mucha gente le sirven. Eso quiere decir que se invita a la prensa y a los personajes mediáticos. Antes se invitaba a 300 o 400 personas para que se hiciera el boca a boca y todos dijeran que habían ido a esa fiesta. Es decir, se hace un evento mediático, que tiene buena difusión, pero no se invita a consumir a esos 300 amigos de la casa. Y el evento tiene la misma difusión.

-Se repiten mucho los personajes en los medios... ¿Cómo se hace para renovarlos?

-Yo repito los trabajos para las distintas marcas y trato de buscar aliados para cada una. ¿Qué significa eso? Sé quiénes son los diez personajes Adidas, los diez personajes Chandon. Y sé que si hago un evento en Punta del Este esos personajes nos van a acompañar. Hay ciertos personajes a los que les gusta Trosman y los tengo en cuenta cuando hago su presentación.

-¿Cobran por ir a la fiestas?

-Depende. Si invito a alguien a una fiesta porque le gusta la marca... viene y punto. Pero si llamo a alguien y le digo: Necesito tu foto, le doy algo a cambio, o el producto de la marca, o algo de guita, todo depende. Hay personajes que cobran desde 1000 pesos hasta miles de dólares. Chivas trae a Gloria Gaynor y le paga unos cuantos verdes.

-¿Cómo se hace para estar en tu mailing?

-Yo tengo una vida social activa, y de repente aparece un amigo que me dice: Che..., tengo un amigo al que le gusta el arte o la moda... o lo que sea. Entonces me acuerdo y así vamos sumando gente interesante. Mi mailing está segmentado, hay como 10.000 personas, pero trabajamos siempre con 5000 o 6000.

-¿Y qué te dice si un evento fue bueno o no?

-Dos cosas. Una es la devolución de mis amigos, que me dicen qué rica estaba la comida, que buena música... Y, la otra, es la devolución del cliente que invierte plata y quiere verla reflejada en los medios. A los dos meses hay un clipping, donde se ve el espacio cuantitativo y cualitativo. Hay clientes a los que les interesa el espacio y otros que quieren mejor contenido editorial.

-¿Se gana bien?

-Uno pone mucho tiempo, muchas horas y a veces se dedica más tiempo de lo que se gana. Me toca pensar hasta el olor de una fiesta. Si venís a Mass es porque querés un evento exigente.

-Que tenga buen olor...

-Si vas a otro lugar no te van a dar esa opción. Nuestro mailing es exigente. Cuando el cliente viene acá tiene muchas opciones para contratar. Reunimos las dos características: no hay muchas agencias que hagan pr, sí lo pueden lograr y lo pueden pelear. Pero cuando viene un personaje de afuera como Testino pregunta por nosotros. Mi empresa está dividida en tres pilares fuertes: prensa, producción de eventos (por ejemplo, la fiesta del Hipotecario, con 1500 personas) y convocatoria. Me divierte la prensa, es una herramienta de comunicación. La convocatoria es un sello fuerte para nosotros. Pero lo que me deja plata es la producción.

-¿Te gusta ir a los eventos?

-¿Sabés que me sigue gustando? Tengo un promedio de dos eventos por semana. Y la semana que no tengo ninguno, digo ¡qué raro!

Colados, primera fila

"Yo tuve 18 años y me colé en alguna fiesta. Hoy veo a los colados y pienso que son un poco maleducados. Uno tiene que ir donde lo invitan. Cuando alguien se cuela y pasa inadvertido, lo dejo pasar. Pero cuando se instala en primera fila, ahí me trae problemas. La primera fila de un desfile traerá consecuencias para una marca. Quien se sienta en primera tiene que ser alguien de prensa, ser el principal consumidor, la imagen de la marca, un gran amigo de la casa. Si no, lo levanto con la mejor cara, una sonrisa y digo: Te pido disculpas, pero este lugar está reservado... Hay gente que va a un desfile y sólo quiere sentarse en primera fila para ver bien."

El verano

"Trabajé muchos años en Punta del Este y antes ir a determinada playa estaba de moda. Ahora, la gente va a las playas en las que no hay marcas, quiere estar sola, las playas de marca ya no son cancheras. A la gente le gusta la novedad, ir un día a un lugar y que otro día lo invite a otro, eso seduce... Trato de tener el máximo sentido común. Mi grupo de amigos me va llevando. Cuando hago un evento, mando invitaciones y ya sé a quién le va a divertir ir o no. No me divierte llamar a alguien y decirle: Por favor vení... Las generaciones nuevas, tengo muchos amigos de 18, no son como nosotros. Tengo muchos amigos que vienen y me dicen: Esto está bueno. Esto está mal. Esto me divierte. Esto no..."

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