El camino que recorre un vestido hasta llegar a la alfombra roja

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¿Quién lo elige? ¿Cómo sabe el diseñador que su pieza fue la preferida?
Lorena Pérez
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24 de febrero de 2017  • 19:50

La temporada de premios llega a su punto culminante hoy en el Dolby Theatre y su alfombra roja es el gran acontecimiento de la moda. Hollywood contempla 14 galas de premiaciones que comenzaron con los Golden Globe y terminan con la más espectacular: la entrega de los Oscars. En todo este proceso glamoroso hay un período colaborativo entre las casas de moda, las celebridades y las estilistas, profesionales fundamentales para vestir cada momento durante los primeros meses del año.

Las fashion stylists son las curadoras de las prendas que lucen sus clientes y también son las que determinan qué diseñador y vestido puede ser presentado a la celebridad, quien tiene la última palabra sobre el atuendo a estrenar. "La marca no impone nada, las celebrities, a través de su estilista, piden algún vestido en especial o se les diseña exclusivamente uno nuevo, pero raramente contactan directo al diseñador, a menos que tengan una relación personal", recuerda la argentina Luciana Rozenberg de sus días de trabajo en el atelier de Zac Posen. Tras su paso por el equipo de este diseñador que nunca falta sobre la red carpet siguió en la mesa de trabajo de Marchesa, otra firma infaltable y muy solicitada para las galas, pero aquí "las celebrities usan los vestidos presentados en los desfiles", dice esta tucumana que llegó hace dos años a New York para estudiar negocios de moda en el Fashion Institute of Technology (FIT).

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El recorrido del vestido hasta llegar a la red carpet es largo, exigente y competitivo. El diseñador y las casas de moda prestan el vestido con la seguridad de que será fotografiado y luego publicado en los medios de comunicación y tendrá repercusión en las redes sociales, pero hasta último momento no hay certeza si el diseño será el elegido. El diseñador Gustavo Cadile define esta instancia: "Estás en stress hasta el momento que ves a la famosa en la red carpet. Nunca es algo seguro hasta que camina la alfombra roja. Allí viene el respiro y la satisfacción", confiesa el diseñador que en su repertorio cuenta con haber vestido a Catherine Zeta-Jones, Anjelica Huston, Laverne Cox y Eva Longoria.

Las famosas se manejan con varias opciones de vestuario, por eso el diseñador se entera frente al televisor, como cualquier televidente, si fue el elegido - o no - un diseño de su firma. Esta tensión se debe a que no hay una alianza comercial o convenio, salvo los casos donde la celebridad es contratada por la maison o es imagen de la casa - por ejemplo Jennifer Lawrence con la maison Dior, sino un pacto de palabra donde el interés reside en que la celebritie se sienta cómoda con el look y a su vez el desafío de que el vestido la distinga en la gala. De ahí el trabajo de investigación que ofrece la estilista sobre las colecciones, sobre todo la Couture que se presenta en el mes de enero, conocida en el mundo de la moda como la antesala de los Oscars, y las visitas a los showrooms que las marcas tienen con este fin en la ciudad de Los Ángeles, incluso algunas poseen un departamento especial para atender a las estrellas.

Departamento estelar

La primera en lanzar este servicio fue Prada, una marca italiana que confecciona vestidos exclusivamente para la red carpet. Celine Khavarani fue la profesional de prensa que vinculó a Prada con el star system de Hollywood, mismo rol que luego asumió en Marc Jacobs, diseñador que estuvo negado a la alfombra roja y luego se declaró "completamente adicto", según dijo cuando un vestido suyo que no había sido presentado en el desfile sorprendió en la silueta de Cate Blanchett, durante el festival Palms Springs de 2016.

Una celebridad que luce un vestido en la alfombra roja posiciona a la marca, no necesariamente porque se agote ese modelo en la tienda, pero sí puede convencer a la consumidora a aspirar el estilo de vida que promete la firma. "Vestir a la celebridad y atraer prensa da vigencia a la marca y para esto es fundamental el trabajo con las estilistas: ellas eligen por los clientes", aclara Gustavo Cadile y cuenta que "la estilista trabaja uno a uno cada boceto, la elección de tela y color antes de la prueba de vestuario. Muchas veces no vemos a la celebridad."

Luciana Rozenberg dice que en Zac Posen son fundamentales los PR porque se encargan de contactar a las estilistas, de esa reunión surge si se las viste con la nueva colección o se ofrece diseñar algo exclusivo y remarca también la importancia del espacio reservado en Hollywood: "Los showrooms se usan para todo. Allí se exhibe la última temporada y todos los looks de los desfiles y las muestras van a estos percheros porque son de visita obligada también para los buyers (compradores), la prensa y los bloggers." Y las estilistas, por supuesto, encargadas de decorar el murmullo del ¿qué se puso? que sugiere cada temporada de premios y concentra la atención de miles de espectadores frente a la pantalla para aplaudir o criticar las elecciones de vestuario de los artistas.

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