Moda intelectualizada

Comme des Garçons es la gran casa de indumentaria que rompe el molde y se sale de sus límites en todos los sentidos. Su creadora, Rei Kawakubo, es una diseñadora fuera de serie: filósofa y antisistema
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23 de abril de 2015  

Entrar en el universo de Rei Kawakubo, la cabeza detrás de Comme des Garçons, no es fácil. Hay que saltar las vallas de la comodidad; entregarse por momentos a la idea de la incomprensión absoluta y, finalmente, estar preparado para ver la verdadera vanguardia de la moda.

Cuando esta japonesa fundó en 1969 su firma de indumentaria femenina no había estudiado diseño, sino filosofía y letras. Y tal vez sea ésta la razón fundante de todo lo siguió: un universo de ideas que trascienden la materialidad de la ropa, incluso del acto de vestir, hasta llegar a la nube del arte.

En su ropa siempre hubo un mensaje, como en la de algunos colegas con quienes coincidía en mucho más que la apasionante década del 80, entre ellos Issey Miyake o Yohji Yamamoto.

Comme des Garçons propuso desde sus inicios un estilo deconstructivo, que desafía el glamour occidental y hasta supone un sentimiento antimoda, antisistema. Como los chicos (eso significa el nombre de la marca en español) tiene algo de la desfachatez, la pureza y la libertad de los primeros años de vida. Lo interesante es cómo Rei Kawakubo ha sabido mantener ese espíritu desde ya hace más de 45 años.

Ya filósofa, y tras trabajar en el departamento de publicidad de una empresa textil japonesa, Kawakubo inició un camino independiente hacia el éxito. Creó sus propias prendas como freelance y una década después ya presentó su primer desfile en París, donde conquistó el mercado europeo convirtiéndose en el nombre del diseño conceptual.

Hoy, Comme des Garçons cuenta con más de diez líneas de prendas. Debido a que no mucha gente puede vestir sus prendas ha creado en colaboración con otros diseñadores que crecieron a su sombra, como Junya Watanabe y Tao, etiquetas más comerciales, además de perfumes. Su historia está plagada de logros, como los de las grandes firmas de lujo del mundo, pero en este caso hay una línea de tiempo paralela, que tiene que ver con el arte, tan aferrada a su nombre como la moda misma.

En 1986 Rei hizo una muestra en el Pompidou con fotos que el fotógrafo y cineasta Peter Lindbergh tomó de sus prendas. Luego siguió una exhibición de esculturas, otra sobre el diseño gráfico y las gráficas publicitarias de la marca y así hasta la actualidad, cuando siempre hay algo para ver de Comme des Garçons en los museos y galerías de arte más prestigiosos del mundo.

Ocurre que esta mujer frágil a la vista, siempre de absoluto negro: ("Hiroshima chic", la llamaron algunos críticos), cuya personalidad –dicen– inspiró al personaje de Edna Moda en la película Los Increíbles, es fuerte y de pocas palabras.

"No necesitas hablar conmigo. Sólo tienes que mirar la ropa. Lo que quiero decir está ahí", dijo en una entrevista para la revista i-D:. Y no gusta de las convenciones. Sus diseños hablan por ella, cuentan quién es, de dónde viene, qué piensa de las tendencias. Lo mismo que sus acciones de marketing, que dejan bien en claro su afán por la innovación. Como cuando abrió la primera sucursal del espacio multimarca Dover Street en Londres, hoy también en Tokio, Nueva York y Pekín, donde se puede ver lo último en moda del mundo, o sus guerrilla stores, las tiendas efímeras de las que fue pionera y que recién hace algunos años parecen haber descubierto tantos de sus colegas como pop up stores.

Rei Kawakubo tiene un discurso muy interesante, atípico dentro y respecto del mundo de la moda. Porque logra ser libre en un sistema que suele esclavizar a la mayoría de sus participantes. Incluso, ella propone un modelo de mujer inédito en el ambiente, realmente poderosa, capaz de vestir a su gusto aunque éste sea tan excéntrico como poco práctico, incluso para moverse.

"Muchas veces me han dicho que cuando la gente lleva mi ropa se siente poderosa y libre. No es esa mi intención ni mi objetivo cuando comienzo a diseñar una colección, pero es el resultado natural de luchar tanto en su creación. Eso implica, por tanto, un esfuerzo para llevarla. Y si al gente lo consigue, obtendrá una recompensa al final, se sentirá más fuerte. También hacemos ropa más convencional, pero las piezas del desfile requieren un esfuerzo para apreciarlas y para, finalmente, vestirlas. Pero espero que sirva de algo".

Comme des Garçons acumula premios y shows agitando la bandera de la moda intelecutalizada. Es radicalmente diferente en tiempos de producción masiva y de acatamiento absoluto de la tendencia, por eso genera amores y odios, sin duda, todas reacciones pasionales ante un estímulo fuerte.

Agustina Fernández

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