
Absurdo
"Si supiera que con mi renuncia beneficiaría al país, no lo dudaría. Pero hoy hablar de eso es un absurdo."
(Del presidente Eduardo Duhalde.)
Para el diccionario de María Moliner, lo absurdo es "intentar clavar un clavo con la cabeza hacia la pared", definición que se aplica deliciosamente a lo que ocurre en la Argentina. El clavo colocado de ese modo tampoco penetra aquí, como es natural, pero lo absurdo es que a pesar de ello hay muchísimos compatriotas clavados. También dice el diccionario que absurdo es "algo que no tiene pies ni cabeza, que no entra en la cabeza de nadie", líneas éstas de razonamiento que nos conducen de manera irresistible a navegar en la órbita del pensamiento presidencial, para tratar de desentrañarlo.
Que la posibilidad absurda de una renuncia no entre en la cabeza del primer mandatario nos parece sensato y apropiado. Lo que no llegamos a entender, en cambio, es la velocidad con que la cabeza se ha abierto a otros absurdos, para cuya admisión no se ha requerido siquiera el trámite escolar de una simple demostración por el absurdo. Pero no es nuestra idea ser injustos. Muchas veces lo que parece absurdo no es sino algo sensato cuya lógica desconocemos. A lo mejor, anunciar un nuevo plan económico y al día siguiente volver al plan viejo pero cambiando al ministro que lo ideó, invitar a una fiesta suspendida hasta nuevo aviso o firmar con la mano derecha lo que se borra con la izquierda son cosas que responden a un programa, a una ecuación repleta de incógnitas pero con fundamentos para nada alocados.
Según esta hipótesis, el primer mandatario sería el único poseedor de las claves de la partida de ajedrez que estaría jugando contra el resto del mundo mientras el mundo piensa que juega a las damas. Parece una hipótesis absurda, pero tiene el mérito de brindar un rato de consuelo. Y, pese a su dudosa veracidad, lo más probable es que sea cierta. De otro modo, ¿no sería absurdo que las cosas sigan, por decirlo de alguna manera, con su marcha? No lo dudemos más. No podemos vivir en eterna vigilia: cualquier versión sobre una renuncia tiene que ser estigmatizada. Este Gobierno debe continuar. A partir de mañana está dispuesto, sí o sí, a reabrir el país. Y que sea lo que Dios quiera.







