Actividades escolares ante la crisis

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26 de noviembre de 2002  

Uno de los fenómenos más promisorios del difícil período que estamos viviendo se muestra en la capacidad que demuestra la escuela para hacer frente a los contratiempos de la hora mientras mantiene y extiende su obra, dentro de su entorno propio y proyectándose, además, a la comunidad.

Es relativamente fácil encontrar, en la crónica periodística, testimonios de una parte de esa obra, porque no todo llega a los medios de comunicación. El reciente Congreso Nacional de Experiencias Educativas Innovadoras, organizado por el programa Aulas sin Fronteras, de la entidad Poder Ciudadano, es una referencia de poderoso interés. Más de cien escuelas públicas fueron seleccionadas para dar a conocer sus experiencias educativas, cuyas metas son el desarrollo y la participación de los alumnos, así como el logro de transformaciones en la comunidad. En pequeñas localidades del país, donde los medios no abundan y las condiciones no son favorables, aparecen chicos convertidos en brigadistas sanitarios, realizando campañas de concientización sobre enfermedades como el dengue o la leptospirosis, o aconsejando acerca del reciclado de los residuos domésticos. Los chicos realizan campañas ecológicas, lo mismo que jornadas artísticas, y aplican los saberes escolares a múltiples problemas comunitarios.

Una escuela de José C. Paz da clases de idiomas, computación, conservación de alimentos, servicios de salud y hasta de robótica, en una de las zonas del Gran Buenos Aires más castigadas por el desempleo. La comuna local, haciendo aportes significativos en obras y equipos, ha permitido que la tarea se expanda y alcance a un público ampliamente variado en edades, que llega a las 10.000 personas.

En un campo educativo diferente, como es el de los chicos discapacitados, pueden verse las señales de la misma voluntad para producir y exponer resultados positivos. Con el lema "Mostrando realidades, esperando respuestas", más de 1500 alumnos con discapacidades, que concurren a unas 90 escuelas públicas y privadas de todo el país, inauguraron en el Teatro Nacional Cervantes una feria de ciencias y artes de la educación especial que refleja no solamente el empeño de los chicos, sino la voluntad de sus docentes, a pesar de estar tan acuciados por la crisis como lo está, en este momento, todo el pueblo argentino.

La tarea diaria de la escuela para seguir brindando sus servicios cuando las condiciones -internas y externas- tienen características fuertemente negativas, no siempre es apreciada en toda su magnitud. En las provincias castigadas por la desnutrición las actividades escolares no se han cortado y no se ha producido una deserción en gran escala de las aulas.

Hace algún tiempo, un penoso episodio, en el cual perdieron la vida docentes y alumnos de una modesta escuela bonaerense al ceder un puente cuando realizaban un viaje por tierras patagónicas, puso de manifiesto una voluntad encomiable, porque los chicos habían organizado la visita impulsados por sus inquietudes en materia de biología y ecología, reuniendo pacientemente todo lo necesario para el viaje, sin contar con apoyo de ninguna especie.

Cuando se habla de los males de la escuela, que existen y no son pocos, no siempre se tiene en cuenta su capacidad para hacer frente a la realidad que la acosa. También se suele olvidar que el entorno desfavorable y el pesimismo reinante no han vencido la indomable voluntad de la gente joven y sus maestros para afirmar su presencia y demostrar todo lo que son capaces de hacer frente a la adversidad reinante.

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