Acuerdos y mal carácter

Jorge Oviedo
Jorge Oviedo LA NACION
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29 de junio de 2002  

"Nunca creí que iba a conocer un ministro de Economía más soberbio que Cavallo", decía apenas el jueves último un hombre de negocios sumamente disgustado con Roberto Lavagna. Desde dentro del Gobierno también llegaban opiniones de fastidio contra el titular del Palacio de Hacienda y su supuesto mal carácter e intransigencia.

Así llegó a la negociación crucial con el FMI, castigado desde afuera y desde adentro por lo que sus críticos definen como "soberbia". En todo caso, quienes creen en las soluciones providenciales suponen que un mal carácter muy parecido le jugó una pésima pasada al titular del FMI, Horst Köhler, que antes de sentarse con los enviados argentinos dijo a un diario alemán que lo habían "decepcionado".

"Köhler es un tipo seco, duro, con muy poco tacto, propenso a tratar mal a la gente que trabaja con él, no tiene nada que ver con Camdessus, que era todo un caballero", dice un argentino que conoce muy bien a los dos últimos titulares del FMI. "Cometió la misma tontería que en noviembre, cuando le envió una encendida e irrespetuosa carta a De la Rúa diciéndole: "Su ministro de Economía es un inepto". Produjo el efecto contrario al que buscaba: De la Rúa, en vez de despedir a Cavallo, llamó a Köhler para decirle que el ministro iba a negociar en nombre suyo. "Ahora parece que tuvo que arriar otra vez su bandera", recordó alguien que también ha tratado mucho al actual director gerente del FMI.

Antecedentes y pronósticos

Los pronósticos no eran buenos. "Lavagna no puede esperar que lo traten bien luego de la renuncia de Mario Blejer al Banco Central y de que se supo que quiso quitarle al sucesor, Pignanelli, hasta la oficina de prensa", dijo un especialista de fluido diálogo con los organismos internacionales. "La única razón por la que habrá un acuerdo es porque les conviene a ellos, que no quieren que cunda el ejemplo de un país que dejaría de pagarles a los organismos", vaticinaba.

El acuerdo, que no promete más que la renovación de los vencimientos con el propio FMI, parece emerger. Ahora vendrá una misión. Pero habrá que renegociar la salida del corralito, la reestructuración bancaria y un esquema para estabilizar la variable cambiaria. Lo que indica que desde enero no se avanzó prácticamente nada.

Sin embargo, la situación parece salvar el papel de Lavagna. "Los duhaldistas están acostumbrados a los ministros de su propio riñón, como Jorge Remes Lenicov, que no pueden plantarse y decirle que no a Duhalde porque le deben todo. Lavagna no es así y tomó el control de la línea del ministerio. Para ser ministro hay que tener capacidad técnica y personalidad. Lavagna tiene las dos cosas, pero lo que molesta es la personalidad", dijo un funcionario que lo defiende.

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