Animales en peligro

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28 de enero de 2002  

SE encuentran en peligro, según una denuncia, unas 30.000 aves migratorias que anidan en la bahía San Sebastián, al norte de Tierra del Fuego. Una empresa petrolera estaría programando, para marzo próximo, la realización de 3500 explosiones, a razón de unas 130 detonaciones diarias, con objeto de medir las reservas de un yacimiento que se encuentra en la zona.

La Asociación de Aves Playeras del Atlántico Oeste, que estudia estas aves desde 1995, alerta a las autoridades de Tierra del Fuego acerca de los riesgos que corren, a raíz de estas pruebas, las colonias de becadas, aves que anidan entre octubre y fines de marzo de cada año, antes de migrar hacia sus hábitats reproductivos en el Artico.

Los voceros de esta entidad afirman que cada explosión puede ser lo suficientemente potente como para destruir los organismos nutritivos que requieren las aves, situación agravada por el hecho de que los puntos previstos para hacer explotar las cargas están separados solamente por distancias de 60 metros.

Las explosiones, según la entidad, podrían alejar a los ejemplares de sus lugares de aprovisionamiento, lo que sería un factor negativo en las reservas energéticas que necesitan para poder migrar. Todo esto se encuentra en los fundamentos de las recomendaciones elevadas al Consejo Provincial del Medio Ambiente de la provincia, reclamando un estudio ambiental profundo antes de que se inicie cualquier acción potencialmente contraria al equilibrio del medio ambiente. El problema comentado tiene su contrapartida positiva en otro punto del país. La Dirección de Pesca y Recursos Naturales de la provincia de Entre Ríos ha criado ejemplares de yacaré ñato, una especie en peligro que el organismo se propone recuperar mediante la reproducción controlada en estanques. Las crías fueron marcadas por los profesionales, cosa que permitirá seguir su ciclo evolutivo después de ser devueltas a su hábitat natural. Con el simple procedimiento de retirar de sus colas una pequeña parte se dispondrá de una marca orgánica segura que permitirá identificar a los animales dentro de varios años y conocer mejor cómo se han desarrollado y movilizado durante ese lapso.

La acción de los predadores y el avance del hombre han conspirado contra la supervivencia natural de esta especie, que ha entrado en peligro de desaparición. Se debe elogiar, en este caso -lo mismo que en otros muchas veces comentados-, la intervención sistemática de los organismos, oficiales y privados, que luchan contra una sombra que se agiganta día tras día.

La vida en general, incluyendo la del hombre, está en peligro seguro si colapsan los sistemas biológicos que la naturaleza ha conseguido poner en acción, a lo largo de millones de años, para sustentarla y defenderla. Esto, que es muy grave, no siempre se constituye en motivo suficiente para movilizar a quienes tienen responsabilidades, por comisión u omisión, en el proceso destructor del medio.

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