Anticiparse a los problemas

Por José Ignacio Lladós
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25 de junio de 2002  

La lectura de que todo análisis urbano debe realizarse desde la situación social condujo al gobierno porteño hacia algunos aciertos, así como también a cierto descontrol del que ahora le cuesta salir. En nombre de la crisis, la actual gestión sostuvo como pilares de su política a la salud, la educación y la asistencia social. El problema fue que, con el mismo argumento, la Ciudad dejó crecer la economía informal y permitió los excesos hasta llegar a un punto en el que el reclamo vecinal y mediático la obligaron a virar.

La publicación en LA NACION de los asentamientos en plazas y demás espacios públicos generó una controversia interna. El procurador, Juan Carlos López, comentó en voz alta lo que pensaba más de un funcionario: no había voluntad de remover estas ocupaciones.

Ante la pésima recepción que tuvieron esas palabras, Ibarra se lo recriminó. En fin... siempre hay tiempo para desmentir a un funcionario de menor rango, frase que sostiene con gracia uno de los secretarios más cercanos al jefe de gobierno.

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El viernes último, Ibarra y los titulares de Medio Ambiente, Control y Desarrollo Social se reunieron durante unas dos horas. Primero, repartieron quejas contra la provincia de Buenos Aires. "La asistencia social en la Ciudad está por colapsar porque en la provincia no hacen nada. Viene todo el mundo para acá... ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?", se quejó uno.

Después, decidieron sacar las casillas que adornan la vía rápida situada detrás de la Facultad de Derecho. "Pero no vamos a ir con las topadoras, como hacía Domínguez (Jorge, ex intendente porteño)", resumió uno de los presentes en la reunión.

Otro de los temas que se discutieron fue quién se haría cargo de estas situaciones. En Medio Ambiente entendían que le correspondía a Control. En Control decían que era tarea de Espacios Públicos, que depende de Medio Ambiente. En Desarrollo Social involucraron a Verificaciones y Habilitaciones (corresponde a Control) y a la Procuración. El procurador ya había dicho que no iban a hacer nada... Hasta que Ibarra se hartó y decidió que la cabeza de los operativos fuera Eduardo Epszteyn, secretario de Medio Ambiente.

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El quid de la cuestión, entonces, parecería pasar por algún ajuste interno, por un acuerdo con las autoridades bonaerenses y por una lectura que incorpore elementos de anticipación si la política se arma a partir de la crisis. Y esto es control.

"Pero, ¿quién podía imaginarse algo así hace seis meses? ¿Cómo íbamos a pensar que flexibilizando el control se iba a llegar a esto?", es la defensa que esgrimen algunos secretarios. Justamente: la diferencia entre un gobernante y un vecino común también pasa por la capacidad de anticipación.

Para comunicarse con esta columna, los lectores pueden hacerlo al correo electrónico: jllados@lanacion.com.ar

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