Apuesta al arte contemporáneo

Alicia de Arteaga
Alicia de Arteaga PARA LA NACION
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22 de mayo de 2003  

Atildado como siempre, Andrés von Buch, empresario, coleccionista, directivo de IDEA y presidente de la Fundación Arte BA, presentó desde el estrado del Malba una nueva edición de la feria de arte contemporáneo, que este año renueva su compromiso y la vocación de ser el punto de convergencia de los nuevos lenguajes expresivos en el Cono Sur. Von Buch hizo gala de precisión germana al explicar los objetivos de la fundación, la importancia de los sponsors, la necesidad de profesionalizar la conducción y de aplicar rigurosos criterios de selección, en función del carácter legitimador de la feria, que crece año tras año.

Desde su creación, en 1991, Arte BA ha mantenido un ritmo de crecimiento sostenido y casi milagroso si se piensa en la edición del año último, que en medio de los cantos agoreros del corralito y de la devaluación se concretó igual, bajo la férrea y optimista conducción de Jacobo Fiterman, ex presidente, que hoy representa a la fundación en la II Bienal de Valencia.

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Los integrantes del comité ejecutivo tienen puesta la misma camiseta. Aunque sus actividades y estilos sean, en algunos casos, diametralmente opuestos, supieron preservar con independencia de criterio la formulación de políticas internas, que sin dejar de lado el negocio -una feria se hace para vender obras de arte, para que ganen las galerías y los artistas puedan vivir de su trabajo- contemplen un compromiso apasionado con los artistas emergentes, muchos de los cuales asumen este encuentro como una plataforma de lanzamiento.

Las ferias en el mundo deben conquistar palmo a palmo su territorio y, sobre todo, su prestigio, forjar una imagen que sea también un imán para nuevos públicos y visitantes extranjeros. Cuando Arte BA debutó en el Centro Cultural Recoleta, en Buenos Aires había pocos coleccionistas de arte contemporáneo. Este era un terreno cifrado y casi hermético para muchos, y con pocos defensores militantes, como lo fue la querida Ruth Benzacar. Doce años después, los coleccionistas se han multiplicado. Hay una pléyade de jóvenes críticos, curadores, nuevos espacios alternativos y galerías.

No es casual que esta tendencia se haya fortalecido en el último año, cuando la crisis que azotó nuestra economía se convirtió en un disparador inesperado de la energía creadora. Formalmente los organizadores de Arte BA decidieron refundar este convite que de ahora en más se llamará Feria de Arte Contemporáneo, atentos a que en esa fragua está el mayor capital para el futuro.

Como todos los años, la convocatoria será en el pabellón palermitano, con el apoyo de un grupo de empresas decididas a mover sus fichas en la dirección del arte argentino actual. La 12a. edición será también la oportunidad de rendir un homenaje a dos artistas fascinantes y excéntricos desaparecidos en el último año: Federico Klemm y Alejandro Kuropatwa.

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