Arafat, cada vez más solo y aislado

Semana a semana, el histórico líder palestino encuentra menos respaldo internacional, a la vez que muchos de sus partidarios le restan apoyo
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27 de enero de 2002  

RAMALLAH

El lunes último el ejército israelí le arrebató a Yasser Arafat otra parte de su dominio cada vez más limitado, cuando ocupó toda la ciudad palestina de Tulkarem. Fue la primera vez en más de quince meses de lucha intensa que Israel retomó totalmente una de las ciudades cedidas a los palestinos después de los acuerdos de Oslo en 1993. Entre tanto, tanques israelíes fueron movilizados aún más cerca de la puerta de Arafat en Ramallah, la capital administrativa y comercial de Cisjordania, mientras se escuchaba el eco del fuego de la artillería por toda la ciudad.

Arafat, el trotamundos empedernido, se encuentra ahora confinado a los pequeños edificios de piedra del complejo donde está su cuartel general, inmovilizado desde el 3 del mes último por la amenazadora presencia de unidades blindadas israelíes. Sus peticiones de ayuda a Estados Unidos e, incluso, a sus aliados árabes, no han sido respondidas en buena medida.

Sin embargo, Arafat, de 72 años, podría no estar listo para cambiar de tácticas como quisieran los israelíes y muchos palestinos. Ni siquiera ha cambiado sus consignas.

Intelectuales palestinos le dieron una carta de apoyo el lunes y algunos esperaban, según uno de ellos, instarlo a buscar la forma de terminar con los bombazos suicidas. A cambio, Arafat ofreció el típico discurso para levantar la moral: "Sobreviví al sitio israelí de Beirut en los ochenta, puedo sobrevivir a esto; el viento no puede destruir a la montaña".

"Juro por Dios, lo veré (al Estado palestino), ya sea como un mártir o vivo. Por favor, Dios, concédeme el honor de convertirme en mártir en la lucha por Jerusalén", así lo citó Associated Press.

"Esta no es la primera vez que los israelíes nos han rodeado y no será la última", dijo. "Aquí estamos nuevamente, nosotros contra ellos. Veremos qué sucede". Entonces, se disculpó antes de que el grupo pudiera discutir los bombazos mortales que han echado por tierra la esperanza de reanudar el proceso de paz.

Un día después de que un gatillero palestino afiliado al partido Fatah de Arafat mató a seis israelíes en una celebración familiar en la ciudad costera de Hadera, tanques israelíes se acercaron más al complejo de Arafat en Ramallah. Ellos controlan gran parte de la ciudad.

Temprano el lunes, tropas israelíes tomaron Tulkarem, una ciudad de alrededor de 34.000 habitantes en la parte norte de Cisjordania, decretaron el toque de queda y empezaron a efectuar arrestos. Los tanques hicieron maniobras por las calles y francotiradores, junto con banderas israelíes, fueron colocados en algunas azoteas.

Un enviado de Naciones Unidas llamó a la ocupación de Tulkarem "una escalada peligrosa". Sin embargo, el aislamiento de Arafat era evidente en las calles de Ramallah. Dos tanques israelíes y tres vehículos blindados de transporte de personal andaban de un lado para otro, sin cesar y con gran estruendo, cerca del complejo del presidente. Otros cercaron otra parte de la ciudad. Un oficial palestino de seguridad resultó muerto el lunes durante un tiroteo.

Israel le ha prohibido a Arafat salir de su cuartel general hasta que arreste a todos los involucrados en el asesinato del ministro de turismo Rehavam Ze´evi, que fue baleado en octubre en el hotel Hyatt Regency de Jerusalén. Después de que cerca de cincuenta israelíes resultaron muertos en ataques terroristas a principios de diciembre, los helicópteros de Arafat fueron volados durante ataques aéreos israelíes; los que, por lo general, le servían para hacer el primer viaje hacia las capitales del mundo.

Los palestinos dicen que las acciones israelíes son parte de la estrategia del primer ministro Ariel Sharon para debilitar a Arafat y desmantelar su Autoridad Palestina. Señalan que Arafat algunas veces ha detenido a los militantes sólo para que Israel lance ataques de provocación en medio de la calma relativa.

Incluso, algunos políticos israelíes de izquierda han encontrado errores en el momento escogido por el gobierno de Sharon, que los palestinos dicen que alimenta el ciclo de represalias.

"Hay un límite de qué tanto se puede controlar a la gente y sus acciones", dijo Mustafa Barghouthi, un activista político palestino.

Barghouthi se opone a los ataques suicidas palestinos y dice que caen en el juego de Sharon. Sin embargo, también es un crítico feroz de la dirigencia palestina.

"Arafat ha sido un desastre en la estrategia a largo y corto plazos", dijo Barghouthi.

La popularidad de Arafat ha disminuido en los últimos meses. Una encuesta de opinión realizada en diciembre mostró que sólo cerca del 36 por ciento de los palestinos lo apoyaba. Algunos encuentran que ha cometido errores tales como la corrupción en su gobierno y la firma de los que consideran como malos acuerdos con Israel.

Sus fracasos más recientes han provenido de sus intentos por llamar la atención mundial hacia los ataques israelíes. El gobierno de Bush ha pospuesto el viaje de enviados de paz a la región, como quería Arafat, y exige que arreste a los involucrados en los ataques del jueves.

El enojo palestino por el apoyo de Estados Unidos a Israel no es algo nuevo. Por coincidencia, los tanques israelíes cerca del complejo de Arafat, se estacionaron frente a un mural de cinco pisos de altura en el que se anuncian cigarros Viceroy con el lema: "El gran sabor de Estados Unidos".

Sin embargo, los palestinos realmente están que echan chispas por lo que ellos perciben como abandono tanto por parte de Europa como del mundo árabe; abandono que según dicen ha aumentado desde que los ataques del 11 de septiembre contra Estados Unidos hicieron que los líderes mundiales temieran colocarse en el lado negativo del presidente Bush.

"Acusamos a la mayoría de los gobiernos árabes de estar involucrados en la conspiración y agresión de Sharon en contra del líder del pueblo palestino, Yasser Arafat", se declaraba, el lunes, en un editorial del periódico Al-Hayat Al-Jadidah que está controlado por Arafat.

Esta semana, los periódicos israelíes publicaron que Arafat ha amenazado con dimitir y que incluso grabó en video su discurso de renuncia.

Funcionarios palestinos lo niegan. Sin embargo, ya emitió amenazas similares en el pasado, aparentemente con la creencia de que líderes estadounidenses, europeos y árabes prefieren su tenue control al caos que podría suscitarse con su ausencia.

De hecho, es posible que la movilización del ejército israelí hacia su cuartel general haya levantado la popularidad decaída de Arafat. Muchedumbres de varios miles de personas, padeciendo el clima invernal lluvioso, han protestado defendiéndolo ante los tanques israelíes frente a su complejo.

Khalid Daghlas vende fotografías para pasaporte en su tienda, situada justo entre los tanques y el cuartel general de Arafat. Comentó que los israelíes no lo dejan pasar y hacen girar las torretas de los tanques hacia él cuando lo intenta.

Daghlas ha escuchado todas las quejas contra Arafat, pero dice que la gente hará a un lado eso ante la amenaza israelí.

"La oposición siempre ha existido, pero Arafat sigue siendo una persona elegida por su pueblo", dijo. "La solución que ofrecen es hacer que se dé por vencido o que huya, pero eso es imposible".

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