La valentía de Benedicto XVI

Alberto Bochatey
Alberto Bochatey LA NACION
Nos dice que el mundo de hoy es muy exigente, sujeto a rápidas transformaciones
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11 de febrero de 2013  • 11:57

Escribir sobre la renuncia del Papa es algo para lo que nadie está preparado. El Santo Padre Benedicto XVI nos ha sorprendido con el anuncio de su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Sorprendido porque nadie lo esperaba ni se sabía que fuera a suceder en estos días. De todas formas, hay que recordar que en el libro Luz del Mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos, el Santo Padre había dicho que no descartaba la posibilidad de la renuncia cuando viera que no podía ejercer adecuadamente el ministerio petrino.

Nos dice que el mundo de hoy es muy exigente, sujeto a rápidas transformaciones y está sacudido por cuestiones de gran importancia para la vida de la fe

Benedicto XVI ha sido muy valiente, sabio y pastor desde el primer día de su pontificado y culmina su ministerio con un acto de las mismas características.

Nos dice que el mundo de hoy es muy exigente, sujeto a rápidas transformaciones y está sacudido por cuestiones de gran importancia para la vida de la fe. Esto deja un mensaje tácito para los cristianos: debemos estar en este mundo con una fe fuerte y renovada testimoniando con todo nuestro vigor y energía la Verdad de Jesús.

Se va un Papa muy especial, de gran inteligencia y profundidad, un firme y cálido pastor, un gran dialogante con la cultura moderna, preocupado por la unidad, la paz y la misericordia en las relaciones humanas. Seguro de su vocación, misión y ministerio, maestro y profesor de generaciones de teólogos y pensadores.

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Un hombre capaz de ver el futuro desde el horizonte de Cristo, un horizonte de esperanza, caridad, fe y verdad. Un horizonte donde el Reino de Dios y su Justicia progresan y se proponen como la verdadera ley de la Ciudad de Dios, la de la Cultura de la Vida y del Amor.

Me toca vivir mi regreso a la Argentina desde Roma el mismo día que se hará efectiva la renuncia de Benedicto XVI. Hoy, como obispo recientemente nombrado por Benedicto XVI, vivo desde la fe y el afecto la renuncia histórica del querido Santo Padre con quien estaré siempre especialmente ligado por haberme hecho obispo. Con más fuerza tomo el 'testimonio' de este hombre sabio, santo, valiente y profundamente conocedor del mundo y de la Iglesia de nuestros días.

El autor es Obispo Electo Auxiliar de La Plata

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