Caminos del papel moderno

Hernán Casciari Para LA NACION
(0)
20 de diciembre de 2009  

BARCELONA

Malos tiempos para la prensa tradicional del mundo entero. Se acaba el año y los datos son los peores en décadas: el New York Times anunció cien despidos en octubre, Time Warner despidió a quinientos trabajadores de sus revistas un mes más tarde, la BBC recortó sueldos y puestos directivos, hubo otros cien despidos en la editora de The Guardian , mientras que aquí, en España, la editorial que imprime revistas como Marie Claire , Cosmopolitan , Muy Interesante o Mía recortó noventa y tres puestos de trabajo hace unos días. Los periódicos gratuitos de Europa -ésos que se reparten en las bocas de subte- ya parecen folletos navideños; las noticias son cada vez más cortas y pierden profundidad; se echa mano a becarios y estudiantes de periodismo para conseguir contenidos con sueldos bajos; se comienzan a utilizar fotografías de agencias para no tener fotógrafos en plantilla; se publican cables textuales, sin redacción... Y a la vez que todo esto ocurre, se señala a Internet como el culpable. Mientras ocurre el aparente apocalipsis del papel, una revista francesa rompe todas las previsiones en la era de Internet y se convierte en un éxito de ventas.

La revista se llama XXI (como el siglo de la debacle). Se publica una vez cada tres meses y cuesta quince euros. El dato más interesante es que este magazine de papel no tiene publicidad. Ni una sola. Se trata de un mamotreto de algo más de doscientas páginas con reportajes y entrevistas muy extensas, fotografías de autor, ilustraciones de vanguardia y cómic, mucho cómic. En algunos pasajes nos recuerda a la maravillosa Co & Co (que dirigió en los 90 Héctor Chimirri, y después Juan Sasturain, para España y Argentina). Todos los contenidos de XXI se ofrecen en papel y absolutamente ninguno en la web. El último número de la revista, el octavo hasta ahora, se editó el mes pasado con 47.000 ejemplares y se imprimieron más hace unos días, cuando se agotó; varios números anteriores ya han sido también reeditados. La revista es, según encuestas, la más vendida en las librerías francesas. Su redactor jefe, Patrick de Saint-Exupéry, trabajaba antes en Le Figaro y, según él, no soportaba ajustar sus artículos a un número limitado de líneas. La creación de XXI , en enero de 2008, respondió justamente a eso: reivindicar el periodismo de investigación. El mismo que la prensa tradicional está perdiendo a causa de Internet. O, en realidad, por querer parecerse a Internet.

"La batalla para el futuro de la prensa se libra en el contenido, así de sencillo", dice Patrick de Saint-Exupéry, el creador de la revista francesa, y tiene más razón que un santo. Ahora que la primera década de este siglo está por acabar, la época marcada en los libros como diez años confusos, en donde el papel quiso ser monitor, y se equivocó. La pantalla es breve y superficial, es veloz y pizpireta. Hace falta un papel solvente, unos periódicos que siempre sean dominicales, con reportajes que se puedan leer en cuatro tardes. Se acaba el año, viene una nueva década. Y Francia, otra vez, nos indica el camino de las letras.

© LA NACION

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.