Cartas de lectores

Triunfaron: Hilda Molina no pudo hablar. Bicentenario. Papel Prensa. Juicio a periodistas. Las otras víctimas. Aclara. La casa del pueblo.
(0)
2 de mayo de 2010  

Triunfaron: Hilda Molina no pudo hablar

Se­ñor Di­rec­tor:

"Retornaron exultantes a sus casas. Sus modernos celulares no pararon de sonar. Recibieron calurosos SMS de compañeros arrepentidos por no haber participado de tan gloriosa gesta. Sintieron cercano el ascenso en la consideración de sus dirigentes, que tal vez promovieran ese anhelado viaje a la isla. Le habían asestado un duro golpe al imperialismo. La patria burguesa tembló toda desde sus nefastos y crueles cimientos. El paraíso estaba más cerca. La victoria, próxima.

"Coincidieron con esa faceta desconocida de Jean-Paul Sartre, aquel comprometido intelectual, que hace 70 años, al estar muy al corriente de los crímenes del estalinismo, se negó correcta y sistemáticamente a difundirlos, aduciendo «que no le podemos hacer el juego a la derecha». Extrañamente y sin saberlo, compartieron las sabias palabras del general falangista Millan Astray en su dura polémica con el filósofo Miguel de Unamuno cuando dijo: «Muera la inteligencia», a continuación de un público adicto que gritaba: «Viva la muerte», en la Universidad de Salamanca, un 12 de octubre de 1936. No les sonaron mal estas otras: «En la propaganda, como en el amor, todo es permitido para lograr un fin», aunque desconocían que las pronunciara aquel glorioso mensajero de la superioridad racial, el ministro intelectual don Joseph Goebbels.

"Nada de todo esto tenía la menor importancia; habían triunfado. Hilda Molina no pudo hablar."

Bicentenario

Se­ñor Di­rec­tor:

"Compatriotas, hagamos una pausa en nuestras discordias y lleguemos unidos al Bicentenario de la Revolución de Mayo."

Papel Prensa

Señor Director:

"Con relación a la nota publicada el pasado 4 de abril en vuestro diario me veo obligado a hacer unas precisiones en mi calidad de partícipe fundador de Papel Prensa y director legal y apoderado general del proyecto, en honor a la verdad de los acontecimientos.

"El verdadero y único padre de la criatura llamada Papel Prensa fue el señor César Augusto Civita, quien, con sus inquietudes empresariales a riesgo propio y cultor de aportes a la industrialización del país, decidió presentarse junto con su empresa Editorial Abril SA (la principal editora de revistas y fascículos de la Argentina) como oferente en el "Concurso Público Internacional" para la instalación de la primera planta productora de papel para diario que convocara el Estado nacional en el año 1971.

"En esta idea César Civita y Editorial Abril constituyeron Papel Prensa SA, siendo la elaboración de su documentación societaria como también la elaboración y presentación de oferta, a mi cargo y bajo mi responsabilidad profesional. Abierto el acto el 18 de octubre de 1971, se presentaron tres ofertas: a) la de CIVITA y EDITORIAL ABRIL, con PAPEL PRENSA; b) la del grupo IMPRESIT SIDECO SA, y c) la del grupo LATINO CONSULT SA.

"Cumplidos los recaudos legales, se adjudicó la oferta en forma condicional, por el lapso de 180 días, dentro de los cuales debía probarse la calidad y eficiencia de la fórmula química para la elaboración de la pasta celulósica, que fuera presentada en la oferta, como el aporte tecnológico realmente distintivo y significativo, ya que la fórmula utilizada invierte los componentes universales en la materia, al combinar 80% de fibras cortas (sauces y álamos) y 20% de fibra larga (pinos y coníferas). A tal fin, se produjo papel en Finlandia utilizando la nueva fórmula y las materias primas argentinas, lográndose un papel que fue probado exitosamente. 

"Se suscribió el contrato de adjudicación a Papel Prensa, con la fianza solidaria de Editorial Abril y Civita, y durante el año y medio siguiente se avanzó en la contratación de las máquinas y la ejecución de las obras. La planta se localizó en San Pedro, lugar elegido para la radicación de la planta por su cercanía con las islas Lechiguanas, proveedoras de la principal materia prima. La ejecución del proyecto estaba en plena evolución, hasta que en septiembre de 1973 comenzaron las presiones del nuevo gobierno justicialista, bajo distintos requerimientos puntuales e inexplicables cursados por el Ministerio de Economía, a cargo del lamentable José Ber Gelbard, con la finalidad de entorpecer el cumplimiento de los contratos suscriptos con el exterior bajo riesgo de su decaimiento y consumar el propósito de forzar la venta del paquete accionario Clase A (socios fundadores).

"El objetivo perseguido de «disuadir» fue logrado y la venta «sugerida» se materializó el 27 de diciembre de 1973, a favor de testaferros de David Graiver (persona sin antecedente alguno en el mundo industrial y productivo). El pago de las acciones adquiridas se hizo mediante tres cheques, a favor de Civita y Editorial Abril, del Banco Comercial de La Plata, propiedad de David Graiver, quien tuvo el caradurismo de proponerle a Civita que depositara los cheques en cuentas que le había abierto en su propio banco. Quedó así consumada la típica maniobra arraigada en quienes se dicen justicialistas y que al acceder al poder comulgan con una curiosa concepción: la del «capitalismo de Estado, pero sólo para ellos mismos o los amigos bien seleccionados».

"Asimismo, sirvan las presentes precisiones como homenaje a César A. Civita, quien siempre vivió y arriesgó todo por el desarrollo del país y supo dispensarme su entera confianza en el desafío que significó Papel Prensa, su dilecta y exclusiva creación."

Juicio a periodistas

Se­ñor Di­rec­tor:

"«Comunicado Nº 3. 31 de mayo de 1970. El Tribunal Revolucionario, resuelve: 1º) Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar... ¡Perón o muerte! ¡Viva la Patria! Montoneros.» El «comunicado», transcripto parcialmente, fue publicado en la revista La Causa Peronista, del 3/9/74, en la que Firmenich y Arrostito relatan cómo asesinaron a Aramburu, hecho que el Tribunal Revolucionario concretó al día siguiente.

"¿Puede asombrarnos hoy la convocatoria de la Asociación Madres de Plaza de Mayo a participar del juicio ético y político a periodistas que ellas mismas y sus seguidores califican de «cómplices» de la dictadura? A Dios gracias, por ahora, la convocatoria no la hace un «tribunal revolucionario». Sigamos rezando para que ello no vuelva a ocurrir en nuestro herido y sangrante país."

Las otras víctimas

Se­ñor Di­rec­tor:

"Las declaraciones de la senadora Estenssoro sobre Hebe de Bonafini, publicadas en LA NACION el 28/4, son una muestra de desprecio a las víctimas del terrorismo en la Argentina y en el mundo.

"En efecto, la senadora Estenssoro, como lo hace Kirchner y su esposa, incluye a todos cuando habla del «respeto que le merece Bonafini por su labor en los 70 y en los 80». Con esta expresión, la senadora desconoce completamente la situación de las víctimas de organizaciones terroristas en la Argentina y también desecha la opinión de muchos ciudadanos para quienes los actos y los dichos de Bonafini constituyen una constante y actual apología de la violencia y del terror.

"Bonafini, dirigente que dice defender los derechos humanos, está completamente descalificada como tal por sus propias expresiones: celebra los secuestros de las FARC, los atentados contra las Torres Gemelas, los asesinatos de ETA y ahora, entre muchas otras manifestaciones en igual sentido con las que arremete cada día, inicia juicios en la Plaza de Mayo.

"Cada vez que Bonafini esparce su violencia, las víctimas del terrorismo de organizaciones armadas en la Argentina son nuevamente heridas y muchas otras personas en nuestro país que desean la paz también lo son.

"Es lamentable que todos estos ciudadanos sean también vulnerados con expresiones como las de la senadora Estenssoro, de quien se espera una mirada ecuánime y profunda sobre los hechos de violencia y perturbación que nos afectan a los argentinos cada día."

Aclara

Se­ñor Di­rec­tor:

"Tengo el agrado de dirigirme a usted con referencia a la carta de lectores escrita por el señor Hernán Haines y publicada por esta sección el 17/4. En ella se menciona que el programa Presidentes de América l atina ha sido nominado para el Martín Fierro por Aptra. Sin embargo, la carta incurre en un conjunto de inexactitudes que considero necesario aclarar.

"1. El programa referido no es una producción del canal 7. Es un proyecto educativo y cultural de diferentes entidades gremiales, culturales y empresas argentinas y brasileñas, por lo tanto ningún contribuyente pagó su producción.

"2. Quien suscribe esta carta no cobró nada por su aporte. Tampoco lo hizo en su condición de senador, sino como sociólogo, profesor titular de la UBA (por concurso) e investigador del Conicet (también por concurso).

"3. Nunca me ausenté a una sesión del Senado por realizar un reportaje. Como podrá observar en la página web del Congreso, debo ser uno de los senadores con mayor presencia y presido la comisión de Relaciones Exteriores, que, según este mismo matutino, es una de las que más ha trabajado. Le sugiero consultar en la misma página los proyectos de ley presentados y aprobados.

"4. No hemos entrevistado sólo a los presidentes de Venezuela y Argentina. Es la primera vez que se realiza un proyecto cultural que logra contar la historia de la región a través de la vida y la opinión de once presidentes democráticamente elegidos. Entre otros, Lula, Bachelet, Uribe, Tabaré Vázquez, Morales, y el premio Nobel de la Paz, Arias, han sido parte de la propuesta. Es una propuesta realizada en el contexto del Bicentenario.

"5. El programa será distribuido, de acuerdo con su objetivo inicial, a todas las escuelas medias de la región para que los jóvenes conozcan la realidad de América latina. También lo han solicitado para emitirlo cadenas televisivas de los EE.UU., Europa y los países árabes. Estamos muy agradecidos a la Asociación de Periodistas de Radio y Televisión por el reconocimiento al trabajo realizado."

La casa del pueblo

Se­ñor Di­rec­tor:

"Concurrí a la sesión de la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados, que trataría los proyectos de acceso a la información pública. En la entrada, el personal de seguridad me informó que, aunque registrada con mi documento, no podía habilitarme el ingreso hasta que un legislador lo autorizara telefónicamente. Gracias a la gentileza de una diputada presencié la sesión. Gracias, diputada, por demostrar que la Cámara de Diputados «es la casa del pueblo»; con más razón tratándose de sesiones públicas y de acceso a la información pública. Sería interesante que la Cámara de Diputados revisara esta práctica no exigida por su reglamento y que diera un ejemplo de apertura e invitación a la participación ciudadana."

A los lectores: Los textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, LA NACION podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar; fax: 4319-4509; dirección: Bouchard 557, 5º piso, Capital. (C1106ABG)

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.