Cartas de lectores

Estos son los títulos de las cartas de lectores publicadas hoy en LA NACION: Milagro argentino. Prudencia. "Cómo se escribe con H". La edad dorada. No perder la memoria. Publicidad obscena. Tita Merello.
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8 de diciembre de 2001  

Milagro argentino

Señor Director:

“Le escribo a toda la juventud argentina, la cual con la generación del 40, ¡tiene una asignatura muy pendiente!, que es dejarles una visión clara y muy profunda del país que nosotros soñamos y no pudimos conseguir.

“No sé por qué avatares del destino, en muy pocas oportunidades la gente capaz, honesta e inteligente no tuvo cabida en casi ningún gobierno de turno.

“Quizá por ese famoso «no te metás» fue así como llegamos hoy a ser el país de más alto riesgo del cual no confía ningún otro país del mundo.

“Creo que ha llegado el momento de que la gente joven que triunfa en el exterior y en la mayoría de exitosas empresas, cubriendo cargos clave dentro de las mismas, hoy sea protagonista.

“Hoy el pueblo argentino requiere de ustedes, que heredaron el culto al trabajo, al sacrificio personal, la honestidad y la tan vapuleada verdad que ya parece no pertenecer a nuestro rico vocabulario.

“Sólo ustedes pueden concretar un proyecto de país que no desentone en el concierto mundial de países, que realmente esperan que la Argentina vuelva a ser lo que fue; porque realmente se lo merece.

“De no ser así, el tan esperado «milagro argentino» no sólo no se producirá, sino que acumularemos engaños, decepciones y ruinas, que futuras generaciones a todos nos acusarán.”

Lic. Gonzalo Escudero Peña

DNI 4.425.232

Prudencia

Señor Director:

“Estimado señor Gil, espero esta carta llegue a su conocimiento, vista la escasez de datos sobre su dirección.

“Considero importante su preocupación por la conservación de edificios y la comparto.

“Para tranquilizarlo respecto de lo que se hará en el Duhau, le informo:

“a) El jardín se mantiene, se mejora y será accesible a la gente;

“b) «Suponer» sobre el reciclado de los interiores carece de sentido si no se conoce cómo son los mismos, en qué estado se encuentran y qué se hará con ellos;

“c) No me permitiría etiquetar de «aberración edilicia» ningún proyecto suyo sin conocerlo.

“Treinta años en Londres deberían permitir actuar con la prudencia que caracteriza a los ingleses para dar opiniones.”

Rodolfo Rodríguez Etcheto

Arquitecto

“Cómo se escribe con H”

Señor Director:

“En su interesante nota publicada en LA NACION, titulada «El periodismo vuelve a contar historias», el señor Tomás Eloy Martínez manifiesta que «cada vez son menos los diarios que siguen dando noticias obedeciendo el mandato de responder en las primeras líneas a las seis preguntas clásicas, en inglés las cinco «W»: qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por qué.

“Puedo imaginar que para obviar esa extraña condición de encontrar cinco palabras en inglés que comiencen con «W», que se correspondan con seis preguntas en español, los periódicos (y el público en general), con sentido práctico, han agregado a las 5 «W», una «H» («how»), para justificar la pregunta «cómo», y así, con un simple artilugio matemático terminar finalmente empatados con seis palabras para cada idioma.

“Me permito agregar que la fórmula de 5 «W» + 1 «H» es muy utilizada para estar seguro de cubrir todas las instancias de situaciones, proyectos, toma de decisiones, contándome por mi parte, en frecuente usuario de la misma.”

Roberto Varsavsky

Ingeniero industrial


varsarob@sinectis.com.ar

La edad dorada

Señor Director:

“Es vox pópuli en los últimos tiempos oír hablar de la falta de principios éticos en la administración de justicia y no ha faltado en esta columna quien calificara el hecho como algo «vergonzoso».

“Vaya lo antedicho, pues trajo a mi memoria el recordado discurso con que don Quijote, luego de cenar, se dirigió a los cabreros.

“Haciendo alusión a aquella dichosa edad dorada, a la que también denomina «de oro», el ingenioso Hidalgo así les dice: «La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los favores y los intereses, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen».

“Esto ocurrió hace 400 años.”

Osvaldo M. Helman

helosman@uole.com

No perder la memoria

Señor Director:

“El 24 de marzo de 1976 se producía el último golpe militar con la conocida secuela de horror. Cinco días después, la Junta Militar –esto es, Videla, Massera y Agosti– dictaba un bando que afectaba a los empleados públicos. El bando fue conocido como ley 21.274 de prescindibilidad y su fundamento no fue la Constitución nacional, claro, sino «lo dispuesto en el acta para el Proceso de Reorganización Nacional». La norma permitió de todo, hasta prescindibilidades –es decir, pérdidas de trabajo– para quienes fueran sindicados por el poder militar como «factor real o potencial de perturbación». No hace falta repasar qué les sucedía a aquellos que eran así considerados por los usurpantes del poder político.

“El doctor Augusto César Belluscio –en el fallo «libertad a Emir Yoma y a Carlos Saúl Menem»– ha dicho, para justificar un pronunciamiento que trae cola, que «demasiados problemas han ocasionado a la república las represiones ilegales del pasado para que ahora se intente la represión de los delitos contra la administración o que perjudiquen el erario público por caminos aparentemente revestidos de legalidad pero en definitiva ilegales».

“El doctor Augusto César Belluscio –llevado a la Corte Suprema por postulación de Raúl Alfonsín– era el presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal en los tiempos del inicio del horror militar. Sobre la base de aquel bando no constitucional perdieron su trabajo en ese fuero civil personas como Malisa Rosa Orlando (acordada de Superintendencia 666 del 3-5-76, tomo XXI, folio 12 y 13), o como Julio Juan Piumato, Luis Alberto Olmos, Luis Alberto Gallase, Ernestina Storni (acordada de Superintendencia 672, tomo XXI, folio 22). Varios de ellos, además, presos durante años por la última dictadura militar.

“Las acordadas expulsivas de trabajadores de fuero civil, aplicando el bando nacido de Videla, Massera y Agosti, fueron firmadas por el doctor Augusto César Belluscio. La misma persona que nos ha recordado, en el fallo «libertad a Emir Yoma y a Carlos Saúl Menem» temas como el de las legalidades y el de las ilegalidades, como el de la República y el del proceso.

“Es bueno no perder la memoria y es bueno que cada cual asuma su propia identidad.”

Ricardo Monner Sans

Abogado

Cerrito 782, Capital

Publicidad obscena

Señor Director:

“En mi carácter de presidente de la Asociación de Caballeros Argentinos de la Soberana Orden Militar de Malta y en el mío propio adhiero a la carta que, con el título de «Publicidad obscena», ha publicado un grupo de señoras, el 15 de noviembre en la sección Cartas de lectores.

“Para hacer publicidad no es menester descender al terreno de la obscenidad.

“Según las normas legales y morales la publicidad no debe ser irresponsable ni inconveniente y mucho menos obscena o repulsiva, sino que debe guardar estrictamente las formas impuestas por la cultura y las buenas costumbres. Lo contrario constituye un agravio a la decencia que nadie debe imponer a los demás.”

Dr. Rodolfo T. Buttini

Av. de Mayo 633, Capital

Tita Merello

Señor Director:

“De portentosa longevidad y con un intelecto pletórico de lucidez, Tita Merello nos entristece cuando ahora demuestra escaso apego por la vida. Ella ignora que su existencia terrenal se prolongará por muchos años más, hasta que llegue el momento en que el Señor la convoque para reservarle un edénico alojamiento en el paraíso celestial.

“Digo esto porque revolviendo en este momento un nostálgico cofre de añoranzas recuerdo que en mi juventud, y durante los inolvidables años 30, seguía yo las actuaciones de Tita en dos teatros desaparecidos, que eran el Bataclán y el Cosmopolita, los cuales funcionaban en la calle 25 de Mayo, entre Corrientes y Lavalle. Allí ella trabajaba simultáneamente su actividad de vedette movediza con la de cantante de tangos y su labor cosechaba las aclamaciones estentóreas de un público entusiasta que emocionaba a la diva y a sus graciosas acompañantes.

“Entonces las actrices exhibían una decorosa vestimenta y se abstenían de proferir vocablos agraviantes, lo cual contrasta actualmente con programas televisivos que ofrecen escenas y diálogos de oprobiosa procacidad, que atentan contra la armonía hogareña, por su ominosa incidencia entre adolescentes y jóvenes aún menores de edad.

“Una iniciativa loable para aliviarle del stress que la amilana sería invitarla a paseos nocturnos que incluyan ágapes de incitante amenidad y gratas veladas musicales en las que se escuche un variado repertorio de canciones melódicas”.

Pedro Américo Vilá

Talcahuano 981, Capital

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