Cartas de lectores

Estos son los títulos de las cartas de lectores publicadas hoy en LA NACION: Medir rigurosamente. ¿Quién pagó la cena?. Las inundaciones. Oíd. El mundo no es nuestro. Recomendación. Banco Nación. Agradecimiento.
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15 de diciembre de 2001  

Medir rigurosamente

Señor Director:

"En la decisión de los padres respecto del número de integrantes de la familia normalmente ocupa un lugar de peso la capacidad económica para poder sustentarla y dotarla de las necesidades mínimas y elementales. Y es bueno y saludable que así sea, ya que, de lo contrario, cualquier exceso en su dimensión podría ser extremadamente perjudicial para todos sus miembros.

"Con cuánta más razón el Estado, como cabeza de la gran familia argentina, desde medir celosa y rigurosamente el número de agentes que lo integran para propiciar un funcionamiento armónico y eficiente, sin parásitos ni costosos e innecesarios sobredimensionamientos que generen no sólo el descontento y progresivo empobrecimiento de cuantos trabajan para él, sino también un abultado déficit con sus conocidas consecuencias, y el incumplimiento de su objetivo básico, que es el de proveer un adecuado y digno nivel de salud, educación y seguridad a los millones de habitantes de este bendito y querido país."

¿Quién pagó la cena?

Señor Director:

"¿Quién pagó la cena?

"Frente al escándalo protagonizado por algunos legisladores en una cena partidaria en un conocido restaurante de Buenos Aires, me surge la duda ciudadana: ¿quién pagó la cena?

"Tengo motivos para sospechar que esa cena la pagamos a través de oscuros fondos reservados entre Ud., yo y todos los contribuyentes, muchos descontentos con el uso que se les da a nuestros impuestos.

"Si esto es el comienzo del nuevo Congreso, confío en que se depure pronto y sean los propios legisladores los que se preocupen por defender el prestigio de la institución. O lo que queda."

Las inundaciones

Señor Director:

"Las inundaciones que ha sufrido la provincia de Buenos Aires han causado ya cuantiosas pérdidas no sólo económicas sino también de alto impacto en el ánimo colectivo de grandes sectores de la población bonaerense, tanto de los damnificados directos como de un sinnúmero de personas y actividades vinculadas directa e indirectamente con ellos.

"En efecto, así como el agua hace estragos con bienes de todo tipo, también la amargura de los sacrificios perdidos marca a las almas y contribuye a la desesperanza.

"No obstante este grave problema -más aún, dramático-, incluso no nuevo, tiene soluciones posibles a un costo razonable.

"La provincia posee desde hace bastante tiempo una red de canales que justamente fueron hechos para evacuar los excedentes hídricos que asolaron el territorio a comienzos del siglo XX.

"Repetidas veces he comprobado que dichas canalizaciones se encuentran embancadas, parcialmente obstruidas y con una sección de escurrimiento insuficiente por la continua sedimentación e incluso la acción altamente desaprensiva del ser humano.

"La solución principal consiste en incrementar el área transversal de la sección de los canales con dragados, especialmente aumentando su profundidad, ya que esto los hace mucho más eficientes con menor movimiento de suelos, pues se incrementa rápidamente la relación entre la sección y el perímetro mojado.

"Por otra parte, es necesario construir canales adicionales siempre basados en estas premisas.

"Dichas tareas exigen inversión, pero ésta no es desmesurada y además su concreción permitiría dar trabajo a un amplio conjunto de personas, tan necesario en estos momentos.

"Similar situación, aunque en otra escala y con otros condicionantes, acontece con los desagües de la ciudad de Buenos Aires.

"En este caso, y en el largo plazo, será más conveniente incrementar la sección de los conductos y crear nuevos aliviadores que construir el sistema de reservorios recientemente propuesto, el cual implicará un costo comparativamente alto de mantenimiento de instalaciones electromecánicas -además del consumo- que sólo debería ser considerado en casos especiales que escapan al tenor de esta nota.

Oíd

Señor Director:

""Oíd mortales el grito sagrado

libertad, libertad, libertad..."

"La siento lejana, perdida, ultrajada diariamente por las conductas irresponsables, corruptas, sin patria de nuestros gobernantes, generadoras de miedo, desconfianza, incertidumbre e indignación en una sociedad desprotegida, sin justicia o seguridad y manipulada con medidas, decretos y leyes improvisados desde un gobierno anárquico que se burla diariamente de su pueblo.

"Me siento violada en mi dignidad como persona, y mi ser mortal que habita este suelo argentino, en un grito ahogado de libertad, exige un "basta" a este terrorismo enmascarado que está destruyendo lo poco que queda de los laureles que supimos conseguir."

El mundo no es nuestro

Señor Director:

"No somos los dueños, por más que ostentemos los títulos de propiedad, sino meros concesionarios, advertidos con preaviso de una probable cancelación del contrato, por no saber o no poder respetar las reglas más elementales de convivencia."

Recomendación

Señor Director:

"El objeto de la presente es recomendar al gobernador de la provincia de Buenos Aires que felicite calurosamente a sus funcionarios de la Dirección de Rentas y/o del Banco Provincia, por haber tomado medidas destinadas a facilitar el pago del impuesto inmobiliario ante las actuales restricciones por todos conocidas.

"En efecto, en oportunidad de querer pagar el susodicho tributo de la manera en que lo vengo haciendo desde hace tiempo, esto es, mediante cheque personal, se me informó que ello no era posible debido a que las nuevas disposiciones determinan que sólo se pueda pagar con cheque si el titular que figura en la boleta de pago coincide con el de la respectiva cuenta bancaria.

"Cabe aclarar que en mi caso particular, como lo será el de mucha gente, la boleta de pago viene dirigida a nombre del anterior dueño de mi propiedad, no obstante que la escritura de compra correspondiente fue inscripta en el Registro de la Propiedad de la Provincia de Buenos Aires, en diciembre de 1995.

"Ahora bien, dejando la ironía de lado, me permito sugerir a las autoridades provinciales que recapaciten acerca de la limitación impuesta si quieren mejorar los ingresos de las alicaídas arcas provinciales.

"Por mi parte, esta vez pude hacerme de efectivo para pagar; la próxima, quizá no cuenten conmigo."

Banco Nación

Señor Director:

"Vengo a rezar mi "mea culpa". Durante varios años, al ver la diferente eficacia de otros bancos privados, deseaba la privatización del Nación.

"En esta carnicería que se desató sobre las pequeñas empresas, donde perros furiosos se abalanzan sobre sus carnes en agonía con tal de sacar algo, el Banco Nación fue el único que respetó márgenes de créditos, tasas pactadas, calidez y contención en su gerencia. Si mi fábrica sigue hoy latiendo, es por su apoyo e hidalguía.

"Vaya mi arrepentimiento y mi mejor abrazo para todo el personal del Banco de la Nación Argentina, sucursal Devoto."

Agradecimiento

Señor Director:

"Quiero hacer llegar por este prestigioso medio mi profundo agradecimiento a la Fundación Favaloro, que a pesar de atravesar un difícil momento económico continúa su labor con un gran respeto por la vida.

"Creo que el doctor René Favaloro, desde donde esté, puede sentirse orgulloso por esta obra maravillosa. No sólo lo vi desde la recuperación de mi papá (a pesar de su serio problema de salud), sino de los innumerables pacientes que en esos días de internación conocí.

"Agradezco con el alma, en mi nombre y en el de mi familia, a los doctores Mendiz, Fragua, Maurich, Cambariere y otros tantos que de manera directa o indirecta colaboraron en distintas etapas de la internación, lo mismo que muchos profesionales auxiliares de los médicos y personal administrativo que completa esta labor.

"Pero muy especialmente quiero hacer llegar mi cariño y admiración a su médico cardiólogo, el doctor Ernesto Duronto, y al equipo de diálisis que lo apoya con tanto amor desde el primer día (a Liliana, Elisa, Narciso, Silvia y otros)."

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