Cartas de lectores

Estos son los títulos de las cartas de lectores publicadas hoy en LA NACION: Eramos los mejores. Hay que salvar al PAMI. Nuestros políticos. Admiración y respeto. Luces cortas. Consejo de Magistratura. Corregir urgentemente. No nacen más patriotas.
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31 de enero de 2002  

Eramos los mejores

Señor Director:

“Eramos los mejores. Superiores a los demás. El resto del mundo, ese al que no pertenecíamos, estaba formado por tanos, gallegos, ingleses piratas, bolitas, moishes, paracas, pobres de Biafra y muchos otros. Teníamos el mejor país, nos codeábamos mano a mano con las grandes potencias, algunos de nuestros vecinos venían a nutrirse y a nutrir a los suyos con los dólares que les pagábamos por su trabajo y otros dependían totalmente de nosotros para que su economía veraniega no se fuera al tacho.

“Pero resulta que al tacho nos fuimos nosotros. Y el resto del mundo siguió andando sin nuestra indispensable presencia y sin escuchar siquiera el sonar indignado de nuestras cacerolas. Entonces, andamos desorientados, de cola en cola, de banco en banco, de piquete en piquete, sintiéndonos una basura, inferiores a los demás.

“No somos inferiores ni superiores. Somos iguales al resto del mundo. Con pobres y ricos, aunque ahora menos ricos; con gente honrada y malvivientes, con trabajadores y forajidos, con baños limpios y baños sucios (en esto nos destacamos), con héroes anónimos, con jóvenes idealistas, con jóvenes violentos, con buenos deportistas, con artistas, escritores, maestros, inmigrantes; en fin, con gente igual a la de otros países.

“Esta es la realidad, lo que somos, lo que tenemos y lo que hicimos hasta ahora. La Argentina no es el mejor país del mundo, tampoco el peor. Solamente de los argentinos y de los que habitan su suelo dependerá el lugar que ocupe en el futuro.”

Hay que salvar al PAMI

Señor Director:

“Hay que salvar al PAMI, porque con él salvamos la vida y la salud de sus afiliados. Tengo 46 años y dos hijos, soy ciega desde hace 10 años, por diabetes juvenil, tengo una cardiopatía coronaria con by-pass y una angioplastia con stent, soy insulinodependiente y tomo polimedicación por mi problema cardíaco. Conservo mi precaria salud gracias a los cuidados que recibo de mi médico de cabecera en Haedo, Dr. Luis Serrano, y de PAMI (Morón).

“Tengo una pensión graciable, pero PAMI hace dos meses que presenta graves dificultades de atención y desde este mes las farmacias no venden los medicamenteos con descuento.

“No obstante tengo que agradecer al Dr. Serrano, que me está atendiendo en su consultorio gratuitamente y me ayuda con muestras de medicamentos que consigue de los laboratorios; también a los empleados de PAMI Morón, que han mostrado su sensibilidad social y solidaridad y se han esforzado por ayudarme dentro de las graves limitaciones existentes.

“Por eso apelo a las autoridades responsables por la continuidad del PAMI y de los servicios que prestaba. La presente situación se está convirtiendo en un verdadero genocidio, ya que ancianos y discapacitados son abandonados y mueren diariamente por falta de atención.

“Por eso repito que hay que salvar al PAMI, por la salud y la dignidad del pueblo argentino.”

Nuestros políticos

Señor Director:

“En La Nacion del 3 del actual leí el artículo de Enrique Valiente Noailles, «El principio de la esperanza». En uno de sus párrafos dice: «...cómo es que hemos llegado hasta aquí, cómo es que se ha abatido sobre la Argentina una catástrofe invisible...» A partir de ahí comencé a pensar que teníamos profesionales brillantes y destacados, diseminados por todo el mundo, en diversas profesiones, y tenemos los políticos que tenemos... y creo que la conclusión es muy simple: una determinada carrera se desarrolla a través del tiempo en distintos claustros académicos, y es una espiral ascendente de conocimientos.

“Con 50 años de gobiernos militares qué político pudo aprender a hacer política con «idoneidad». La parte moral es particular de cada uno, con conocimiento o sin él.

“Nuestros políticos la única idoneidad que conocen es llegar al poder, con discursos demagógicos, como corresponde, de hace 50 años. Pero la virtud de Maquiavelo, que es el saber hacer, no existe, porque nunca supieron qué era hacer política, como ciencia, como conocimiento de saber hacer en el mundo; creen que dirigir un país es igual que dirigir un comité que es donde se reunieron, y muchas veces a escondidas, durante 50 años nuestros actuales políticos. Por eso es que la ciudadanía se dice: «Estos políticos no nos gustan, no sirven, pero, ¿dónde hay otros?»

“Por lo cual es necesario que las generaciones jóvenes se formen a fin de que surjan nuevos políticos con idoneidad y ética, para que nuestro país pueda volver a ser lo que fue... en un mundo que nada se parece al siglo XIX.”

Admiración y respeto

Señor Director:

“El editorial de La Nacion y la carta de la extraordinaria María Elena Walsh, ambas del 23-1, merecen la más grande admiración y respeto de cuantos tengan alta capacidad de razonamiento.”

Luces cortas

Señor Director:

“Sé que en estos momentos de grandes dificultades proponer algo distinto de lo que son las angustias cotidianas puede resultar intrascendente y hasta secundario. Sin embargo, creo que muchas cosas sencillas pueden contribuir a una mejora en la calidad y seguridad de vida.

“Como un frecuente usuario de rutas argentinas concesionadas observo que las cabinas de peaje pueden cumplir con una tarea adicional a la que todos conocemos. En cada punto donde se cobra por transitar está apostado un policía que supongo debe tener como tarea prioritaria preservar la seguridad y el orden en cada sitio.

“Pero más allá de estas funciones bueno sería que cada representante de la ley recordara amablemente a los automovilistas y también camioneros que encender las luces cortas no sólo es una obligación que impone la legislación vigente –que pocas veces se cumple–, sino que ayuda mucho a la hora de hacer maniobras cuando se adelanta a otro vehículo.”

Consejo de Magistratura

Señor Director:

“El Poder Ejecutivo ha aceptado mi renuncia al cargo de consejero, que en su representación ejercí desde abril de 2000. Por eso, al dejar la función, considero que las experiencias acumuladas en casi dos años de trabajo me permiten hacer algunas consideraciones sobre la tarea desarrollada y aportar ideas para un mejor trabajo futuro de la institución.

“Lo realizado por el Consejo de la Magistratura hasta ahora ha sido positivo. Al 31 de diciembre de 2001 se han evaluado 1385 postulantes inscriptos, lo que ha permitido seleccionar candidatos para cubrir 68 vacantes, y se encuentran en trámite otros 37 concursos para elegir la casi totalidad de los candidatos que deben cubrir las nuevas vacantes producidas. Asimismo, se ha puesto en funcionamiento la Escuela Judicial, lo que permitirá una mejor formación de los magistrados, y se han concretado convenios internacionales de cooperación con España e Italia. Se han analizado 465 causas de acusación contra jueces y, de ellas, 272 fueron desestimadas, 40 pasaron a consideración de la Comisión de Disciplina y en 9 se aprobaron dictámenes acusatorios, mientras las restantes siguen su trámite. Como originarios de esta última comisión, se resolvieron más de 500 expedientes vinculados con faltas menores imputadas a los jueces en el ejercicio de sus funciones y en muchas de ellas se aplicaron sanciones.

“Los temas vinculados con la administración del Poder Judicial y el dictado de los reglamentos relacionados con la organización judicial merecen una consideración especial. La administración real ha estado en manos de la Corte, que nunca aceptó que el Consejo asumiera la plenitud de las facultades que constitucionalmente le corresponden y por ello la actividad estuvo sólo limitada a convalidar lo que ya estaba resuelto. En lo que hace a los reglamentos, tampoco se pudieron asumir las responsabilidades que había asignado el constituyente. La Corte retuvo para sí la potestad reglamentaria e impidió que el Consejo cumpliera tan importante actividad.

“Todo lo realizado se hizo austeramente y con un presupuesto que sólo representa el 0,8% del asignado al Poder Judicial de la Nación, menos de quinientos mil pesos por mes, lo que constituye prueba suficiente de que no ha existido dispendio. En lo que hace al sobredimensionamiento parecería que quienes lo impugnan no han entendido cuál es la característica que la Constitución ha asignado al Consejo. No es un organismo técnico, administrativo o académico, sino un cuerpo político de equilibrada composición, en el que están representados todos los sectores vinculados con el Poder Judicial, Disminuir el número de los miembros de cada estamento comprometerá el trabajo actual e importará afectar la representación de las minorías; reducirle facultades será convertirlo en un mero apéndice de la Corte Suprema.

“Por otra parte, antes de pensar en la reducción del número de consejeros es necesario determinar cuál es el ámbito en que se deberá actuar, y para ello debe definirse la jurisdicción de la justicia nacional de la Capital, ya que no es lo mismo trabajar para un universo de 800 jueces que hacerlo sólo para 400 magistrados federales. Tampoco considero conveniente que el Poder Ejecutivo Nacional no acredite su nuevo representante en el Consejo, como se ha informado. Es necesaria la comunicación del Poder Judicial con el Poder Ejecutivo y nada mejor que una representación permanente para establecer ese vínculo.

“Lo señalado no importa desconocer la necesidad de introducir reformas a la ley reglamentaria del Consejo, pero esas modificaciones deben estar orientadas a posibilitarle el pleno ejercicio de sus facultades constitucionales, dar una mayor agilidad al trámite de los concursos y lograr una mejora en los aspectos burocráticos.

“El Consejo de la Magistratura creado por la reforma constitucional de 1994 es valioso para la democracia; por eso debemos cuidarlo y tratar de mejorar su funcionamiento, pero no destruirlo o desnaturalizarlo.”

Corregir urgentemente

Señor Director:

“Qué alentador es encontrar las noticias que nos informan de una nueva conexión eléctrica con Brasil, a la que hace referencia el corresponsal de La Nacion en Misiones César Sánchez Bonifato (25-1).

“Más alentador es saber que esta energía es proporcionada por la obra hidroeléctrica de Yacyretá, de la localidad de Ituzaingó, provincia de Corrientes, partiendo justamente del Rincón de Santa María, ubicado en ese punto del nordeste correntino y no en Misiones, como erróneamente se señala.

“Lo desalentador es, en cambio, que esa energía generada en lo que se denomina eufemísticamente Capital Nacional de la Energía, no contribuye a la electrificación rural de la zona, por cuanto un vasto sector recibe energía eléctrica de la Cooperativa de Gobernador Valentín Virasoro, distante más de 70 km de Ituzaingó, que es termoeléctrica.

“La Dirección Provincial de Energía Correntina (DPEC), por carecer de recursos, no contribuye a que en esa zona departamental se consuma lo que ahí se genera, evidenciando así una anomalía que es necesario corregir urgentemente.”

No nacen más patriotas

Señor Director:

“Debo confesar que me cansé, como todos los demás argentinos. No tenemos arreglo, aceptémoslo. ¡Es cierto!, no nos esperancemos con la patria grande, con los héroes que vendrán a rescatarnos del fondo, del triste final.

“Ya no nacen próceres; los San Martín, Sarmiento, etcétera, son una casta que ya no volverá, ya no hay más patriotas, y ésta es nuestra peor pobreza. Nadie que accede hoy a un cargo político lo hace por «la patria» por vocación de servicio, nadie. Todos aceptan puestos entre amigos, parientes y «d/d» al solo efecto de salvarse por un ratito... ¿o alguien cree que me equivoco? 

“Además... ¿a quién le importa la «grandeza» si estamos todos corriendo detrás del dólar, de los ahorros que nos confiscaron y las jubilaciones que ya no cobraremos?

¿Quién es patriota hoy? ¿Quién piensa en el país hoy? En el país como una gran nación, llena de riquezas y admirada por el mundo como alguna vez la soñaron nuestros próceres, los verdaderos, esos que ya no nacen mas, los que todo lo hicieron por la libertad, por la patria, por el pueblo, por la educación, por el honor... etcétera.

“Ya no nacen más patriotas, ésa es nuestra enfermedad.”

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