De los lectores: cartas & e-mails

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6 de septiembre de 2020  • 00:00

Carta de la semana

Argentinos de bien

¡Qué pena! Me acabo de enterar de que no soy "una argentina de bien". Siempre pensé que lo era. Pero a los ojos del Presidente aquellos que participamos del banderazo del 17-A, definitivamente no lo somos. Según sus palabras, "los argentinos de bien" protagonizarán un banderazo patriótico solo cuando termine la pandemia. Antes no. Cualquier atisbo de disconformidad o protesta que hagamos en la vía pública, aun cuando salgamos con barbijo y conservemos el distanciamiento social, será visto como un acto subversivo e indeseable. A veces me pregunto si de verdad es el Presidente de todos y todas, o tan solo de quienes nunca lo contradicen. Si lo fuera, propiciaría zanjar la grieta en lugar de profundizarla. Así de simple.

Irene Bianchi

DNI 6.688.332

Nivelar para abajo

Encontré una síntesis perfecta del peronismo, que me parece representativa como común denominador para todas sus vertientes: el presidente Alberto Fernández declaró que lo "llena de culpa ver a una Buenos Aires tan opulenta", refiriéndose a la CABA. Yo creo que debería llenarlo de culpa el ver un conurbano tan pobre, de cuyos gobiernos ha sido abrumadoramente responsable el peronismo desde tiempo inmemorial. La ciudad, en cambio, debe su "opulencia" a sus buenos gobiernos.

Siempre nivelan para abajo. No creo que algún día puedan evolucionar del resentimiento a la aspiración de nivelar para arriba.

Carlos A. Garibaldi

DNI 11.837.238

No al "pobrismo"

En marzo de 1933, cuando la depresión iniciada en 1929 azotaba a los EE.UU., el presidente Roosevelt convocó a Harry Hopkins como administrador del fondo para desempleo. Convencido de que la paga era importante y psicológicamente más valiosa que los subsidios, Hopkins decidió expandir un programa que se había iniciado exitosamente en el estado de Nueva York. Lo llamó Programa Federal de Emergencia y lo coordinó con la Administración de Trabajos Civiles. En esencia consistía en emplear desempleados con una paga de un dólar diario. En el transcurso de dos años, 1933-1935, fueron contratados unos ocho millones de personas, que realizaron todo tipo de tareas. Se pintaron 40.000 escuelas y 2500 hospitales, se repararon 400.000 kilómetros de caminos, se plantaron millones de árboles en los parques nacionales, se embellecieron miles de plazas y parques y se acondicionaron 100 estadios de actividades deportivas.

Ni Roosevelt ni Hopkins creían en el "pobrismo".

Mario R. Benvenuto

DNI 6.009.552

Vigilar las fronteras

Como resultado de la pandemia, las economías de los países han sufrido, en mayor o menor grado, un considerable retroceso y no es un secreto que el nuestro ha sido más afectado que el término medio y consecuentemente los niveles de pobreza han crecido considerablemente. Como prevención ante las oleadas migratorias que seguramente se producirán cuando se abran las fronteras, son muchos los países que están revisando con urgencia sus condiciones migratorias para evitar un incremento poblacional que presionará sobre el escaso empleo y también sobre los sistemas públicos de salud, educación y seguridad. Cabe agregar que, por la cantidad de planes de ayuda que se pagan en la Argentina, es muy probable que sea un destino deseado.

Considero que nuestros legisladores se deberían abocar a discutir este tema en vez de dar el espectáculo de interesarse en leyes que solo los benefician a ellos.

Rodolfo E. Szelest

rodolfo.szelest@gmail.com

Invertir en seguridad

El Estado piensa invertir miles de millones de pesos en equipamiento, tecnología y efectivos para luchar contra el delito en el conurbano bonaerense. A esta pandemia delictiva se la podría controlar sin tanta inversión y con más efectividad. ¿Cómo?: en primer lugar, haciendo cumplir la ley y, en segundo lugar, con un buen carpintero que reemplace las puertas giratorias de los juzgados de los jueces garantistas, perdón, abolicionistas del derecho penal, por una puerta fija de buena madera.

Juan Bautista Garona

garonajuan@speedy.com.ar

Coronel Recio

Nuestro padre, el coronel (R) Ramón Abel Recio, de 69 años, falleció el 26 de agosto por Covid-19 luego de pasar semanas conectado a un respirador en el Hospital Militar, donde fue trasladado desde la unidad penitenciaria de Campo de Mayo. Allí estaba detenido por crímenes de lesa humanidad. Nuestro padre fue injustamente acusado, enjuiciado y condenado por los jueces Luciano Lauría, Mario Gambacorta y Omar Pauluccila. En primer lugar, él no estuvo en el operativo que se sometió a juicio (enfrentamiento entre Montoneros y el Ejército Argentino en la ciudad de Santa Fe). No existen pruebas en su contra y el tribunal no tomó en cuenta los testimonios y las pruebas de que nuestro padre no participó en el hecho. En segundo lugar, el juicio fue una falta de respeto a la Justicia: no se respetaron procedimientos y los testimonios claramente guionados de varios testigos y la parcialidad a la hora de mostrar los hechos fueron atroces. Y, por último, gran parte de la sociedad desconoce lo que pasa en varios de los "juicios de lesa". Si supieran la cantidad de injusticias a las que cientos de personas son sometidas, de las distintas Fuerzas Armadas y de seguridad, en nombre de una bandera tan noble como la de los derechos humanos, las muchas parodias de juicios que se hicieron y siguen haciendo en todas las provincias, llevados a cabo por una Justicia corrupta y parcial que solo está abocada a satisfacer los intereses políticos de turno, les parecería inverosímil.

Mientras miles de delincuentes fueron beneficiados con la prisión domiciliaria por considerarlos de riesgo (sin la edad ni otro justificativo para hacerlo), a los que realmente corrían riesgos los dejaron encerrados, exponiendo su salud y sin protegerlos como corresponde a su edad (promedio de 75 años). Muchos fueron los infectados en la unidad de Campo de Mayo, algunos fallecieron y otros están muy graves. El milagro de que nuestro padre se recupere ya no se cumplirá, pero aún tenemos esperanzas de que una Justicia imparcial limpie su nombre.

Lucas Recio

DNI 33.079.674

José Recio

DNI 30.892.833

Emilio Recio

DNI 33.943.747

Nicolás Recio

DNI 32.323.483

Colados en el tren

Esta semana me dirigí a los Juzgados de Morón utilizando el servicio del ferrocarril Sarmiento. Tomé el tren en la estación Flores. En el viaje de ida los vagones estaban semivacíos, lo que es habitual cuando el pasajero se dirige por la mañana hacia la provincia de Buenos Aires desde la Capital Federal. En el viaje de vuelta todos los asientos del tren estaban ocupados y en los pasillos había, por lo menos, un pasajero parado por cada hilera de asientos. Pero más allá de que en ningún acceso a las estaciones se requirió el permiso especial para circular otorgado por el gobierno nacional, lo más increíble sucedió a la vuelta, cuando me apeé en la estación Flores. El sistema utilizado por la tarjeta SUBE en el transporte ferroviario es de "doble registro": se la apoya en el molinete cuando se ingresa a la estación donde se inicia el trayecto y en la estación de destino, para salir. De no cumplir con este "doble registro" el pasajero debe abonar el máximo de la tarifa, como si hubiera utilizado el servicio "de cabecera a cabecera". Cuando me dirigí a los molinetes de la estación Flores para salir hacia la calle, menos de un diez por ciento de los pasajeros apoyaron la tarjeta SUBE. El resto lo hizo por una puerta lateral abierta, sin ningún tipo de registro. Es decir: más de un 90 por ciento de los pasajeros no habían abonado su pasaje. Lo que me hace suponer que si no se controló que hayan abonado el pasaje, menos aún que contaran con permiso para circular.

La conclusión es evidente: ¿cuál es la confiabilidad del número de pasajeros que viajan en tren que brinda el gobierno nacional? ¿Cómo se puede planificar seriamente sobre la circulación del Covid-19 en el transporte público, sin datos ciertos?

José Luis Buttazzoni

DNI 18.097.468

Temporada estival

El ministro de Turismo, señor Lammens, anunció días atrás que habrá temporada de verano. Sin embargo, paralelamente varios ciudadanos padecen a diario dramáticos sucesos al verse impedidos de ingresar en varias provincias. ¿Lammens tendrá en cuenta que muchos gobiernos provinciales y municipales tienen sus propias fronteras cerradas, restringiendo la libertad constitucional de circular por el territorio nacional? Exigir hisopados, fajar autos y hacer cuarentenas en destino no parecen protocolos viables para una vacación familiar.

Señor ministro, su convicción de que habrá temporada de verano debe estar acompañada de acciones y garantías, ya que genera expectativas en cientos de miles de ciudadanos y trabajadores de una de las principales economías del país.

Carolina Rawson

DNI 12.491.898

En la red

Por miedo a robos y usurpaciones: dueños de casas de la costa buscan ingresar en forma masiva al partido

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"Las personas que tienen bienes fruto de su esfuerzo y trabajo no son delincuentes como los que usurpan y se aprovechan de esta situación. Está todo al revés en este país"- Regina Caté

"Inaudito. realmente nuestro país es tierra de nadie, delincuentes y sin una autoridad que los detenga. Dios nos proteja, porque el Gobierno, no "- Rosa Sorrentino

"De terror... pedir permiso para ingresar a tu propiedad"- Mirta Fernández

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